Los días idos/ The days gone, Música/ Music

Ese hombre/ Big Bad Handsome Man

   Ése que mira con descuidado interés. Ojos de negro pozo, profundos y misteriosos.

   Un cigarrillo en la boca. Una barba de dos días, oscura como un mal secreto.

   Esa boca entreabierta, con los labios carnosos esperando un beso. Sonrisa de fresa. Humo gris en la mirada.

   Piel nívea, pecho de altiplanicie lleno de vello color noche. Botones abiertos casi olvidados, ojales despreocupados.

   De pie, girado hacia mí. ¿Ves?

   Ese hombre es mi hombre.

   Tiene fuego en la piel; sus dedos cálidos hacen que me abra como una flor, que me olvide de mis afanes.

   Todo lo consigue de mí. Y yo de él. Todo. Menos su corazón lleno de sangre. Y él se alimenta del mío.

   Pasa las horas así, viendo la gente pasar. Callando secretos de aquellos que lo ven y lo buscan; escuchando historias y rumores; escondiendo mentiras y deseos en el pantalón, junto con mis sueños.

   Ése que mira con pose estudiada, ése es mi hombre. Guapo a rabiar, sensual y único. Sus besos tatúan los viajes que hace sobre mi cuerpo; marcando mis sueños; sembrando cansancio y supremo placer.

   Y se queda callado después del amor. Y enciende un cigarrillo en la noche color de oscuridad. Y todo se consuma en silencio. El llanto de la alegría, la tristeza de su fin. Me mira y se encoge de hombros. Me besa de nuevo, entre el humo del cigarrillo y su sudor.

   Llora después del amor. Y llora mientras se viste dejándome atrás.

   La camisa desabotonada. Los zapatos sin atar. Y una lágrima que se escapa por entre su pecho y llega a su cintura. Yo las seco con mis labios antes de que se marche.

   Mirándome con esos ojos negros, aceitunas maduras, sonríe entre sus lágrimas que brillan en el claroscuro de la madrugada. Se encoge de hombros envuelto en belleza. Y apaga el cigarrillo en el cenicero que le ofrezco. Y se va.

   ¿Ves ese hombre? ¿Ése que mira buscando algo que no encuentra, con el pecho abierto y la sonrisa de fresa? Yo soy de ese hombre.

   Pero yo para él no soy nadie. Nadie más que alguien más. Alguien que complace, a quien hace compañía.

   Y llora. Llora después del amor. Y siempre se va. Y no dice nada.

   Ese hombre, es mi hombre.

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