Arder, consumirse/ To Burn, To Consume.

En la ventana, viendo al viento barrer el manto de nubes oscuras que arrastra mi alma, llueve y pienso en ti.

No me importa abrirla de par en par para que entre el frío y el agua y moje mi cuerpo. No lo noto, no lo siento, porque sólo puedo pensar en ti una y otra vez, y el amor que me inflama consume mi frío y seca la lluvia de mi piel y todo lo deshace menos tu imagen, tu mirada y tu corazón.

Fiebre que me consume… Sudo en este día frío, y la sana infección que eres tú todo lo devora: mi pensamiento que te dibuja; mi voz que dice tu nombre; mis brazos, que caen desvalidos porque les falta tu apoyo, tu espalda infinita, tu presencia…

Y es esa ausencia la que me enloquece, la que me hace desear lo que ya no tengo y sentir, sentir hasta casi la locura el recuerdo de tus besos, el recorrido de tus labios sobre mi pecho y la hoguera ardiente de tu corazón incendiando mi alma…

Mi alma se consume sedienta de ti. Y, llena de un calor que no calma este día de fría lluvia y grises nubes, abro la ventana de par en par para que me ahogue el agua que cae, para que el viento que sopla arrastre lejos de mí tu recuerdo, la presión de tus manos, la firmeza de unas piernas que no me dejaban ir…

¿Por qué has tenido que irte? ¿Por qué me dejas así, ardiente e incansable, vacío inmensurable, temblando por ti? No lo sé…

Y me asomo a la ventana buscando paz, esa paz que sólo tu cuerpo puede darme, que sólo la caricia de tus manos y los besos de tus labios pueden regalarme… Pero no estás, y en tu ausencia lloro tu pérdida, y mi cabeza late una y otra vez con el temor de no verte más…

Y sin embargo, esta pasión que me consume todo lo puede. Este corazón que late te atraerá de nuevo con el rugido de su lamento, con el brillo incandescente de las llamas que lo devoran… Y lo verás, lo verás desde el horizonte, a pesar de la lluvia que cae, del manto gris que nos envuelve, ardiendo en la ventana abierta al invierno, consumiéndose lenta e inexorablemente en la espera de sentir de nuevo el contacto de tu piel, el sabor de tus labios y el huracanado abrazo de tu amor.

Porque yo soy todo tu amor, tu amor que espera ardiendo en la ventana abierta al invierno y que se consume entre las llamas de una pasión perdida, soñando incansablemente, como una estrella en la noche, poseerte otra vez.

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Juan Ramón Villanueva

Un aspirante-a-todo-lo-que-sea, que vive en Santiago de Compostela; dedicado a vivir demasiado en su cabeza; con grandes amigos con los que compartir todo los aspectos de la vida, y que empieza a necesitar expandirse más allá de sus propio límites geográficos. Aspiring-to-everything-that-it-is, living in Santiago de Compostela; dedicated to live too much in his head; with great friends with which to share all aspects of life, and that begins to need to expand beyond his own geographic limits.

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