Errores (IV)/ Mistakes (IV).

Neruda decía así una vez: <<Puedo escribir los versos más tristes esta noche…>>  Sí, sé a lo que se refiere.

Sin duda hay noches desveladas; noches blancas en las que las ideas pasan corriendo, fugitivas a través de las estrellas. Hoy sólo hay nubes, densas capas que cubren la luna creciente, el sueño que intentamos en vano retener, y las ideas. Pero hay amantes más fieles.

Me cuesta tanto tocar estas teclas, descargar en ellas estas palabras, palabras con las que te quisiera inundar, con las que quisiera envolverte y hacerte ver, hacerte entender, hacerte sentir… Pero estás lejos, y podría escribir los versos más tristes esta noche porque no sabría qué otra cosa más hacer… Pero no tengo ese don ni esa genialidad y estás lejos. Lejos de aquí.

Somos dos olas que chocan en la misma roca. Somos el agua y la espuma y las gotas y las nubes que surcan los cielos. Y sin embargo no somos los mismos. Yo no soy tú y eso me entristece, me anula. Y tú, intentando ser tanto tú como el de los demás, te agotas, te entristeces y te anulas. Somos dos olas que van y vienen, encontrándose en un punto donde sólo hay agua informe, líquida; océano de la especie, del sentido del ser. Después todo cambia: el eje se desplaza, el agua se agota, el deseo de llegar a algún lugar se extigue en uno y ebulle en el otro; el fin, que lo es todo, pierde el significado a la vez que gana un brillo cenital y único; la batalla por llegar a ese sitio, que es el todo, se convierte para uno en un lamento y para el otro en una canción triste, a veces dolorosa, pero siempre triunfante, única, real.

Nos deshacemos. Con una lentitud quizá cruel. Con una determinación, insana seguramente, que siempre alcanza sus objetivos. Y nos hacemos daño con tanta incosciencia, con tanto luchar sin motivo…

Hoy quisiera saber el porqué. Hoy quisiera ser el niño pequeño que llora y patalea y quiere saber la razón del mar verde, del cielo azul. Hoy quisiera no ser más que un… No, sólo quisiera ser tú.

Te mimaría. Te haría sentir apreciado, querido, comprendido. Te haría ver que hay más de un camino, sea el que sea, y que, fuese el que fuese, sería el mejor pues es para ti. Recogería al mundo en mis brazos y te lo regalaría en un inmenso abrazo que no se acabaría nunca. Te pediría tu cabeza, ese tu cuerpo cada vez más frágil (y sin embargo fuerte y ancho que todo lo soporta), y te haría reposar en el lecho más sano, a orillas del riachuelo clarito, bajo las nubes de figuras cambiantes, sobre el sol juguetón de las seis de la tarde. Tejería cien sueños, te prestaría mi eterna soledad; bajaría la luna por ti, atraería a las estrellas con una sola llamada; le pediría a Dios que se abriese como un corazón. Te lo daría todo, esta vida que esta noche se tambalea inmisericorde, si llegase a saber (como sé) por lo que pasas, si supiera de ese tormento, de ese desgarro que te está absorbiendo y dejándote chiquitico, que puede contigo y te hace más callado y taciturno, más oscuro y solo.

Te mimaría. Te haría cosquillas. Te dejaría fumar el sueño del mundo sólo para que fueras libre, libre como esta noche que corre entre viento y lluvia fina. Libre para disfrutar de la felicidad.

Ojalá fueras tú feliz esta noche. Esta noche que ha podido conmigo, esta eterna noche que no se acaba nunca. Ojalá lo fueras para serlo yo un poquito. Ojalá lo fueras…

Pero yo no soy tú.

Hay intentos. Siempre los hay. El día nace y el día se extingue y así es desde que el mundo es mundo. Y así lo tenemos todos: una vez y la siguiente, y otra vez volver a empezar. Hay intentos. Cientos, miles. De Finisterre a Tierra del Fuego, millones de ojos se abren y esperan lo mejor del reloj despertador, del suelo que pisan, del nuevo día que dice Hola. Y hay caídas, y heridas, y decepciones, y vergüenzas y fracasos, uno tras oro, miles, millones, desde Australia a Groenlandia. Siempre las hay. Y siempre hay que volver a empezar.

¿Hasta cuándo?

Eso también me gustaría preguntar.

La noche oscura sigue su curso. Esta noche, mi noche… ¡No! Fue mentira, todo es falso: no hay mejora, no hay cambio, nada será mejor de lo que debería ser. Nada lo es para el que se deja arrastrar y no lucha y no se defiende…

La noche oscura pasará dentro de unas horas. La eterna noche del alma, por cuyos límites titubeando pasas, no atrapa a los seres hermosos, gigantes, esos que, a pesar de lo que les rodea o lo que sienten, se entregan hasta el fin. Debes serenarte: tú eres así. Al final, como detrás del arcoiris, te espera la recompensa, late ese tu corazón tan grande que no puede ya más.

Me llamaste quejica. Tenías razón. Pero tú triunfas, una y otra vez. Yo no. A veces hasta el lodo acaba por molestar, eso es todo.

Estoy oyendo una canción irlandesa. Dice en su coro algo así (tiene unas palabras cuyo significado no recuerdo muy bien):

Despliego las velas/ que me llevarán lejos de aquí y/ enfilo la nave/ que me dejará en el hogar…/ Pues cuando estoy a miles de millas lejos de ti/ estoy a tu lado cuando pienso en ti/ y estoy a tu lado cuando sueño en ti/ y una canción me acercará a ti…

Sí, yo también descanso cuando pienso en ti. Cuando te veo tristón, huraño y a veces inmisericorde contigo mismo. Cada sentimiento que me inspiras, desde el más sublime al más cercano al día de hoy, me eleva, me alza, me hace creer que quizá sea mejor de lo que en realidad soy. Tienes ese poder, esa magia. A tu lado hasta parece que todo puede llegar a ser mejor.

Ojos de miel y de desierto… Quiérete un poquito más. Óyete. Descansa. Por sobre todas las cosas. Y sueña, pero bien. Que yo no soy tú (no soy tan listo, ni tan bueno, ni tan constante) pero vivo contigo, respiro contigo, y seré feliz si tú lo eres. A pesar de lo que ocurra conmigo…

La noche llega a su fin. Pero hay otros finales que no acaban nunca.

Cerrar los ojos, intentar ser otro, respirar de otra forma, caminar con otra gracia, sucumbir a otros placeres…

Quizá sólo ha habido tristeza en estos versos. Ojalá hubiese también más esperanzas.

Esas que nacen en ti.

1997.

Juan Ramón Villanueva

Un aspirante-a-todo-lo-que-sea, que vive en Santiago de Compostela; dedicado a vivir demasiado en su cabeza; con grandes amigos con los que compartir todo los aspectos de la vida, y que empieza a necesitar expandirse más allá de sus propio límites geográficos. Aspiring-to-everything-that-it-is, living in Santiago de Compostela; dedicated to live too much in his head; with great friends with which to share all aspects of life, and that begins to need to expand beyond his own geographic limits.

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