Algo inesperado/ Something Unexpected.

El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

Unexpected Song. Bernadette Peters.

   6a36eeea070811e3a6fb22000a1fafd6_7No lo sabía. No lo esperaba.

   Nunca me había sentido así. Flotando y con sed, lleno de locura y cordura a la vez.

   Ese algo inesperado que nos atrapa y nos dulcifica y hasta nos hace más guapos y nos llena de luz.

   Algo inesperado en ti. Y en mí.

   No lo imaginaba así. Así lleno de ruido, como aleteos dentro de los oídos. Y, como una canción, el ritmo de tu corazón y el mío.

   Nunca, nunca me había sentido así. Tu sonrisa me ha conquistado. Y el sonido de tu voz, agua para mis manos, que intentan caminar sobre tu piel dejando mil y una huellas para no perder el sendero a tu boca.

   Cierro los ojos y me lleno de una paz revoltosa, que me empapa las ideas y me lleva y me trae como una veleta. Una veleta con tu nombre.

   Algo inesperado quererte. Algo inesperado encontrarte. Algo inesperado sentirme y vivirte y saberme feliz.

Algo inesperado/ Something unexpected.

El día a día/ The days we're living

   Me ha pasado.

   No lo esperaba. ¿Cómo hacerlo?

   Después de lo que había ocurrido, de todo ese dolor que se drenó sin saber, dejando un hueco lleno de vacío.

   No lo esperaba.

   Otra vez.

   Pero ha sido verte y el mundo dio la vuelta.

   Ha sido verte y mi corazón se abrió de par en par y te dejó entrar sin pedirme permiso. Y sólo dibuja sonrisas en mi boca.

   Llegaste e inundaste la habitación. Tus ojos llenaron de luz el jardín y se posaron en los míos y sonreí.

   Balbucí no sé qué cosas. Nos presentaron y no me salían las palabras. Reíste con esa boca de fresa y me tragué de inmediato la vergüenza. Y como algo inesperado, me ocupé por completo de ti dejando a los demás de lado, olvidándome de ellos y centrándome en ti.

   Reías. Sólo reías. Y de tu boca salían palabras de cadencia suave y mucha complicidad. Me tocaste y alteraste la orografía de mis sentidos. Mis nervios estallaron en una rara alegría que nunca habían sentido. Y me llevé tu palma a mi boca, y deposité en ella un beso que era más que un agradecimiento.

   Reías. Y caminábamos juntos. Los demás no eran los demás; la música sólo sonaba para nosotros. Y supe que tu corazón y el mío bailaron uno junto al otro hasta el amanecer.

   No sé qué me ocurrió al verte. Ignoro qué has hecho. Pero ya no me importa. No quiero saber quién fui una vez. Cada vez que te miro a los ojos renazco,  y de los restos en los que crezco nacen nuevas esperanzas que tienen tu nombre.

   Y ries. Y sigues riendo con mis tonterías, con las palabras a medio acabar, con las torpezas mantenidas, con las frases terminadas en asombros y en besos y en abrazos callados.

   ¡Nunca me había sentido así! Y tú eres la causa.

   Y ahora no me importa dónde estoy ni qué es lo que hago. Sólo ver tu rostro aniñado, sólo oír tu voz de poema y sentir de cerca el abrazo de tu espalda es lo único que me hace falta.

   Porque juntos hacemos una canción que nadie más escucha. Y que es sólo para los dos.

   Algo inesperado ha pasado: me he enamorado de ti.

   ¡Qué felicidad!