A través del Universo/ Across the Universe.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

more about «untitled«, posted with vodpod

 

A veces me siento así/ Sometimes I feel this way.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside

To the boys.

4083588504_6632d352ef

Ignacio Izquierdo. Crónicas de una Cámara.

Lo siento, he cambiado.

El mar interior/ The sea inside

Para Piernas de Alambre, que de tan cobarde se fue sin despedirse.

broken-heart-resized-and-jpeg-format1Quisiera decirte algo. Siéntate, por favor, quizá sea mejor así. No, no quiero que insistas por ahora, déjame hablar a mí… No, no será por mucho tiempo, es que tengo que irme… Sí, sé que es un poco raro que te haga sentar, te pida silencio y poco tiempo, pero es que me tengo que ir inmediatamente…Reconozco la incongruencia, y no, no me pasa nada. Bueno, no me pasa nada malo…Digo, es importante lo que tengo que decirte, pero sin mal rollo, ¿sabes? Que no es para tanto… O, bueno, no debería serlo…Aunque, contigo, nadie sabe… Puedes quedarte callado sin decir ni mu o te puedes poner a pegar gritos como un poseso. Oh sí, te conozco. Según el día o el momento, si te pilla de bajón o estás distraído, si no te importa o… Vale, tienes razón, que me voy por las ramas. Pero es que parecía más fácil antes, cuando no estabas aquí. El ensayo es que me había salido fenomenal, que hasta calladito estabas y todo y a mí me salían las palabras de corrido, como si recitara una lección muy sabida. Y es que debería ser así. Quiero decir lo de la lección sabida. Porque entre nosotros ya hay poco que aprender.

No pretendo que me entiendas. Miento: deseo que lo hagas. Como deseo muchas cosas que no siempre se pueden tener. Tu comprensión es una de tus facetas que más admiro, porque cuando quieres eres mejor que la Madre Teresa. ¡Oh!, no exagero…Qué vas a ser más feo que ella, no digas tonterías. Cuando te pones tonto no hay quien te aguante. Eso siempre me ha molestado. Porque eres repugnante. Picajoso e insistente como un niño pequeño y mimado, por añadidura. Te cierras a entendederas y de ahí no hay quien te saque, con lo cabezota que eres… Pero he de admitir que ha cabeza dura no hay quien te gane y que, gracias a eso, has conseguido muchas cosas, todas increíbles, incluso que yo te amase…Porque te he amado casi sin darme cuenta. Te colaste en mi vida despacito, como la lluvia tonta; y fuiste mi mejor amigo y mi mejor compañía; muchas veces la única que toleraba en esos días horribles. Horribles porque estaba solo, y no me gusta despertarme en medio de la nada sin nadie a quién acariciar. Y sin embargo allí estuviste tú: soportaste mis borracheras, que, total, de nada me servían, salvo para hacerme sentir más miserable. Y allí estuviste tú: por las noches al acostarme; al mediodía para el desayuno tardío; una buena sesión de gimnasio y un par de cañas de despedida. Allí estuviste tú siempre. Y eso es de agradecer, pero también es cansino.

No, no te preocupes que no tardo nada. Es que tampoco tengo tiempo. ¿Qué hora es? ¡Ah, sí, es verdad! ¿Te apetece picar algo? Pero, ¡qué digo!, si seguro acabas de comer… Pero un café sí, ¿no?

Por años hemos sido muy amigos y, durante una época,incluso algo más… Aún somos algo más, así, sin haberlo planeado. Porque te me metiste con tu sonrisa de dientes separados, con esa boca enorme de labios carnosos que sí, sabían a menta y a madera, y esa mirada de niño pequeño… A veces, después de haber estado un rato echado a tu lado, me preguntaba porqué me atraía ese olor extraño, por qué tu presencia, que nunca, nunca me ha atraído porque eres todo lo que yo no soy (y sabes que eso es algo que definitivamente no me gusta), encendía en mi interior esta mezcla de sentimientos contrapuestos, de deseos de agradarte, de complacerte… No lo sé. O sí que lo sé. Es que eres bueno. Una buena persona. Poco atractiva, casi nada más bien, aunque tienes tu punto; vamos, como que todo el mundo lo tiene, tampoco es plan… Tranquilo, tranquilo. No, no hemos quedado para ofenderte. De hecho, es lo último que quiero. Nunca he querido herirte, aunque a veces creo que no lo he logrado. Tampoco tú has sido muy bueno; no, quizá sólo has sido un poco egoísta. Y no es que esté mal, pero es que llegabas a ahogarme y eso me pone nervioso. Y sabes cómo me pongo cuando estoy nervioso. No soy yo mismo, o lo soy pero más desordenado, y eso es una locura. No me gusta perder los papeles. Y contigo no sólo los perdía, es que ni los encontraba. Y eso me eriza. Y me pone malo. Y me pongo tonto y hago memeces como decirte lo que no deberías oír, pero es que me desbordo de tanto contenerme, y mi ira acaba por salir enloquecida salpicándote todo el rato. Pues todos mis intentos han sido un fracaso. Y tampoco es cuestión de seguir así.

No, no te levantes, por favor. ¿Te es muy urgente ir al baño? Es que me queda poco y sé que, si me detengo, no tendré otra oportunidad de decirte lo que tengo que decirte y no quiero que pienses mal de mí. Ya sé que me quieres mucho y que eso no cambiará las cosas. Pero eso es mentira. Las cosas siempre cambian después de lo que te voy a decir, y me odiarás…No: me despreciarás primero y posteriormente me odiarás, lo tengo asumido. No me asusta, para nada. Yo ya he pasado por eso. Y sólo quiero que lo sepas. Quiero que lo sepas por mí y por nadie más. Así sólo yo seré el responsable. Si algo he aprendido de haber estado contigo es que soy capaz de asumir mis decisiones y de decírtelas. Eso es algo que me enorgullece. Y es que algo, algo, has dejado en mí.

¿Qué hora es ? Las cuatro y cinco… Sí, tengo que irme. Y me voy. Quiero decir, me voy. De aquí. De ti. De nosotros… Bueno, nunca hemos sido un nosotros, ¿verdad? Al menos yo… Sí, hemos pasado nuestros momentos, también en la cama. De hecho, ha sido casi un descubrimiento para mí… Pero es que no soy yo, ¿sabes? No… ¿Adónde vas? Para nada, para nada, siéntate. Que el que se va soy yo. No me mires con esa cara; si te pones a llorar ahora mismo, yo no podré seguir con esto… ¿Crees que me es fácil?

Llevo tiempo dándole vueltas… Sé que he estado más taciturno de lo habitual, lo que es casi imposible, lo sé. Pero tú también sabes a lo que me refiero… No conectamos, no servimos, no soy suficiente para ti… Tú te mereces alguien que te quiera de verdad, que te desee de verdad y que no sienta… ¿Por qué quieres que te lo diga? ¿Acaso te hará algo de bien que sea tan sincero? Está bien… ¡Huy! Qué difícil es esto… Alguien que no sienta pena por ti…

Pero te quiero, de verdad que te quiero. Si así no fuera, no estaría aquí diciéndote esto a la cara, ¿no crees? En eso he crecido, y gracias a ti, lo admito. Ahora soy capaz de irme con más tranquilidad, porque sé que me entiendes… Cada caricia me suponía un problema desde hace un tiempo. Cada encuentro no era más que una pasión fingida…. Ahora, ahora… Espera, espera, que me voy yo… No, no, quédate quieto… ¿No estarás llorando? Lo sabía… Te encanta una escena…

Sí, te estoy dejando.

¿Estás bien? Tienes mala cara… ¿Seguro que no quieres un poco de agua? ¿De verdad? El café no ha sido una buena idea, ¿verdad?…Pero quería verte en un lugar neutral, ya sabes, lejos de tus cosas y de las mías. No es que crea que vayas a lanzarlas por la ventana, pero quién sabe… Sí, estoy siendo un poco melodramático, pero es que te conozco. Hemos cometido muchos errores, y quizá ése ha sido de los peores. Compartir piso es como compartir el futuro, y yo siempre he sabido que eso ni tú ni yo lo tendríamos jamás… ¡No! No me interrumpas, por favor… ¿Dónde iba? ¡Ah, sí! El futuro… ¿Crees que eso es posible? Vaya tontería… Bueno, no me mires así, que tampoco es para tanto… Quiero decir… Bueno… Ya sabes que tú y yo…

No hay química, no hay nada. Hemos estado juntos porque…, bueno…, porque… No lo sé. Estaba de bajón, me sentía miserable: el trabajo, el amor, nada me servía. Y allí estabas tú, regalándote siempre y mirándome siempre con ojos de deseo… Y, bueno, que me esponjaba el ego saber que al menos a alguien tenía bajo mi embrujo, que sería capaz de hacer todo por mí… Hasta dejarse seducir una y otra vez, una y otra vez, hasta el final.

Me levanto, que tengo que irme… Para ya de llorar, por favor. Me gustaría habértelo dicho con más tacto. Pero me conoces y sabrías que te estaría mintiendo, como lo he hecho estos últimos meses, y eso sí que quería zanjarlo de una vez. Tú no te mereces que te engañe y yo me merezco algo mejor que esto… No es fácil decirle a alguien a quien quieres que hemos cambiado, pero es así. ¿Si hay alguien más? Puede. Pero puede que haya habido mucha gente entre esta decisión y tú y eso no tiene importancia. Porque el cambio ha sido mío, desde mi propio interior, desde las noches en vela y tu presencia a mi lado. Me has ayudado a recuperar al hombre fui y eso es algo que te he de agradecer mientras viva. Y por eso tenía que ser sincero contigo e irme.

Espero que sigamos siendo amigos… Pero procura no llamarme. Sabes que apenas contesto y no es plan de que suene y suene y no lo haga, ¿no te parece? Y sí, ya te diré adónde me mudo, porque, con esto del cambio de categoría y el entrenamiento pues aún no sé qué horarios manejaré de ahora en adelante. Ya te llamaré yo, si acaso, contándote los detalles…¿Qué hora me dijiste que era? Las cuatro y diez… Sí, tengo que irme… ¿Podrías invitarme al café? Ya sabes, por los viejos tiempos… Eso está bien…

Seguimos bien, ¿verdad? Seguro que sí… Lo veo en tu cara… Pero deja de llorar, ¿vale? Que yo no valgo la pena, no lo he valido nunca. Ni cuando estábamos juntos, ni antes de estarlo. Pero, gracias a ti, ahora soy capaz de ser más abierto y de enfrentarme a mis sentimientos casi sin miedos… Después de estar contigo he cambiado tan profundamente, que he sentido la necesidad de decirte que lo siento. Que lo siento, de verdad, porque he cambiado y soy otro. Otro. Que no quiere seguir a tu lado.

Así que…Adiós.

No dejes que el sol se ponga tras de mí/ Don’t Let The Sun Goes Down On Me.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

Foto by Javier Mantrana del Valle.

To AA and PS, my boys. I love them deeply, though they’re struggling and dreamless. Not for too long, not forever.

But, forever yours.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

more about «untitled«, posted with vodpod

El misterio del Amor/ Love is a Mystery.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

Gracias a Javier Mantrana del Valle, por descubrirlo.

Ludovico Einaudi (1955):

Sólo una vez más/ One More Try.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside

anochecer

Estando solo, separado de ti por una pared enorme, un salón inmenso, un desconocido vacío, me siento inútil. Y todo lo que me llevó a herirte porque me habías herido; y todo lo que me trajo hasta aquí, tu abandono lento de marea en retirada, tu deseo apagado como llama trémula; rompe sus olas de dolor a mis pies y tengo que esconder la mirada del espejo, pues el fantasma de lo que fue una vez se ríe a mis espaldas y no me deja respirar.

Abro la ventana y el vaho de noviembre todo lo envuelve: mis pensamientos que fluyen hacia ti por la costumbre; el recodo de luz que aún le resta al día y las esperanzas que se labran para morir dando a luz al primer pensamiento que tengo de ti.

Porque me cuesta pensar en ti como en un parto; tu cabeza saliendo de mi mente, tu corazón latiendo en mis manos. Y me pregunto qué he hecho para llegar hasta aquí; qué impulsos sumados uno tras otro consiguieron adicionar en mi ánimo la fuerza necesaria, el ánimo destructor que ha sabido llevarse nuestra vida en común; una relación comida por el tiempo y asentada sobre un cristal que, de tan sucio, ya no brillaba como solía.

No he terminado nuestra historia por gusto. No ha sido un capricho, una mala jugada. Y, si lo ha sido, más bien es casualidad que partida planeada. Nadie puede querer para sí mismo un dolor que nace de las entrañas y las expone sin vergüenza. Porque el fin brotado de mis labios lleva consigo la parálisis de mi vida: mis brazos son incapaces de sentir un abrazo; mis piernas apenas sostienen la integridad de lo que aún no se ha desmoronado, y mis ojos se niegan a cerrarse y la mente a seguir adelante.

No he dicho basta porque quisiera herirte más de lo que tú me has lastimado.

Y sin embargo, en esta noche todo parece reírse en mi cara. Mis intenciones, pensadas una tras otras; sopesadas de  nuevo; prefabricadas, talladas, esculpidas en el fuego de la determinación; mis sentimientos, heridos hasta su raíz, tanto que se han secado de repente, dejando sus ramas vacías de hojas y de vida; mi integridad, que apenas balbucea lamentos inconexos. Esta noche parece que todo vuelve hacia mí para traerme recuerdos felices contigo. Que cinco años no se pueden olvidar en una frase pesada; que mil días no se borran de los ojos con un manotazo pueril; que la costumbre, agarrotada en el orín de la vida, no permite más movimientos que los ya aprendidos de memoria. Esta noche hace que mi memoria salte de un lado para otro, y hace que mi cuerpo vuelva a sentir el calor de tu proximidad, la dureza de tus brazos, el suave candor de la mirada perdida, de los labios fruncidos y la sonrisa de ala. En esta noche de luna de plata, las estrellas me traen el arrullo de tu respiración, el suave ronroneo de tus movimientos al girarte en la cama; la nítida timidez del primer día, la firme prestancia del día después; la rotundidez de una presencia clavada a mi espalda como un fardo ligero y único… Esta noche embrujada me trae tu cuerpo ondulante, tu baile de formas sinuosas, tu risa de orquesta y tu tacto de locura…Y mis intenciones huyen asustadas; mi orgullo herido se balancea en el precipicio del arrepentimiento y tu recuerdo y tu mirada y tu calor y tu sensatez y tu dejadez y tu negación y tu rectitud y tu necedad y tu incomprensión hacen que llore las decisiones tomadas, naufragan la frágil voluntad y liberan al corazón salvaje…

Te he dejado porque no podía seguir viviendo así. Sin poder saber dónde estabas, sin saber dónde sentías, sin sentir que ya no estabas conmigo. Tiempo atrás me seguías como a un lazarillo y yo me dejaba guiar; tiempo atrás éramos uno solo: pensamiento, palabra, omisión, deseos, sonrisas y sueños. Sin embargo esa unión se deshizo no sé dónde; mis necesidades ya no eran mías ni tuyas, si no de un reflejo magro en el cristal de la ventana; las noches dejaron de fluir en el arrullo de tu respiración y se fueron no sé dónde, pero lejos de mí, y me sentí perdido por primera vez sin que te interesara demasiado mi angustia, mi desazón, ni mi razón. He tenido que dejarte porque, de tanto perderme tras de ti, ya no sabía dónde me hallaba, cuáles eran mis límites y qué quería de mí mismo. Volverme parte de ti, imbuirme de tu necesidad, lamentar tus pérdidas, disfrutar de tus alegrías, compenetrarme con tus locuras, amarte hasta la extremaunción, agotaron mis reservas, deshicieron mis límites y me arrojaron a un vacío ingrávido en el que flotaba rodeado de nada… Y tú inmóvil, estático, estatua de sal, mármol cincelado, frío y frágil, sin importarte la deriva de mi nave, sin percatarte de mi soledad perdida, de mis deseos incumplidos, de mis sueños rotos por la falta de firmeza, por la ausencia de tu mano, por la necesidad de compartir que ya no me dabas… Y el silencio y el hueco en la cama, y ese desprecio afilado que vamos sintiendo día tras día, noche tras noche, y que se llama indiferencia.

Te he dejado porque mi orgullo devastado no soportaba más sacrificios; porque la pira estaba demasiado llena de unas cenizas que ya no te molestabas si quiera en limpiar. No me es fácil; no me ha sido fácil; no me está siendo nada fácil decirte adiós cuando el amor me ahoga la vista, me atenaza la garganta, me impide dar un solo paso para alejarme de ti… Todo lo contrario, ya ves: la noche que arremete llena de estrellas; la luna, oblea plateada suspendida en el cielo de noviembre; los recuerdos de la mente, que evoca tu sonrisa, tus palabras, ese ser que una vez fue; y los recuerdos del cuerpo, que aún tiembla de gozo con el roce, con el tacto, con el calor del aliento y la fuerza de tus piernas, el ansia de tu risa entrecortada y los dedos crispados en busca de placer… Flaqueo, ya ves, en la inmensa soledad de este cuarto, en el ancho océano de esta habitación, en la noche que se asoma y en el dolor de mi alma. Y tiemblo, y ya no sé qué hacer ni qué es lo correcto y si debería escucharte otra vez, sentirte otra vez, confiar de nuevo en ti.

¿Qué debo hacer? ¿Seguir adelante con esta locura insana que me desgarra y me destroza? ¿Mantener la dignidad del ego, la firmeza del orgullo herido? ¿O escuchar al corazón que retumba una y otra vez por tu nombre; saciar de locura unos poros secos de tu sudor; calmar el temblor de mi boca que, ansiosa, busca la estación de tus besos? No lo sé…

Sólo sé que esta noche estoy tan lejos de ti y tan lejos de mí que no sé dónde me encuentro, y que sólo tu recuerdo parece justificarme y atempera el frío inmenso de mi interior, y parece calmar las aguas agrietadas de mi alma y me llama, una y otra vez, a intentarlo de nuevo, a volverte a amar (¿cuándo he dejado de amarte?), a probar otra vez, a confiar nuevamente, a esperar sin vanidad, a comprender sin esperar, a sentir reciprocidad, a aceptar que no somos la reencarnación de nuestros sueños, y que todos cometemos errores: hasta tú y yo… Y a quizá, sólo tal vez, intentarlo una vez más. Sólo una vez más…

¿Y podré?

No lo sé…

Noches en vela/ Sleepless Nights.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Los días idos/ The days gone

Sueño contigo y, por un momento, esos instantes juntos son de maravilla. El tiempo se detiene. Se detiene. Y miles de cosas suceden a nuestro alrededor sin que seamos conscientes de ellas.

Posas tu cabeza sobre mis hombros; me abrazas, tú, cuyas muestras de afecto son tan escasas como las de un ídolo de piedra; y el mundo giras patas arriba, nada es lo que debe ser, y se me nubla la mente, se me alegra el corazón y dejo de ser yo porque estoy siendo la totalidad de mi yo en esos instantes divinos.

*****

Pero no soporto el desprecio, el abandono, la usura.

Ni contigo ni sin ti.

Miento: siempre contigo.

Pero no te das cuenta. O haces que no te enteras y miras hacia otro lado. Como si hiciera falta la vista para saber que te quiero.

Miento: que te amo.

Pero eso no te interesa.

*****

Eres cruel conmigo, que te lo daría todo.

Pero no te importa que te dé. No te interesa lo que recibes de mí.

Para eso están las cosas hermosas: para ser dadivosas en su gracia, en su dejarse querer.

Y tú eres hermoso.

*****

Hermoso y cruel, como las rosas.

*****

Tú eres mi jardín, mi bosque, mi selva, mi pulmón.

Y mi desgracia.

Pues no dejo de pensar en ti.

******

Te sorprendes: sí, quiero toda una vida contigo. Una buena vida, una vida buena.

Me asombra que te sorprendas; como un juego de tontos en el que ambos intentan hablar sin escucharse.

Pero has estado cerca de mí; me has tocado; has dejado que yo te toque. Te he venerado; has dejado que te adore. Me has hablado; abres las puertas y cierras las ventanas.

Juegas conmigo como un gato con su pelota de estambre. Me enamoras a gusto para dejarme después, lamiéndome las heridas de tu abandono.

Me dices que sí pero me dices que no.

Me sigue sorprendiendo que, conociéndote, no consiga olvidarte. Y que mantenga encendida, muy dentro de mí, esa llamita absurda, ese sueño inútil: sí, quiero una vida, una buena vida, contigo.

*****

¿Qué es ficción?

¿Y qué es realidad?

Tú. Imbricado en mi ser hasta el centro del universo de mí mismo, mi entera persona, mi todo.

Y mi nada. Porque nada eres ya y yo soy vacío.

Un vacío lleno de ti.

*****

¿Por qué el amor, si es amor, es tan doloroso?

*****

¿Por qué?

¿Por qué?

¿Por qué?

¿POR QUÉ?

¿Por qué soy incapaz de olvidarte?

*****

Vivo con la tristeza como otros con la esperanza o la riqueza.

*****

El día que ni parches, ni muletas, ni brujerías puedan contener un dolor hiriente; una herida despegada; un alma rota; el amor se apagará de repente, como si nunca hubiera existido. O, aún peor, vivirá rodeado de las quemaduras del dolor.

*****

He luchado denodadamente por mantener un amor destructivo, por tenerte cerca, en mi cuerpo y en mi mente, para nunca olvidarme de ti.

Pero no mereces este esfuerzo titánico. Si te lo preguntase, nunca te interesaría saber el precio de esa batalla ni el resultado.

He luchado, rompiéndome en el proceso, destrozando en esa guerra contra lo imposible mi propia estabilidad, mi sentido común, mi integridad y mi alegría.

*****

Pero tuve un sueño, un sueño de ti, contigo.

Para crear me, mi, conmigo

Tuve una vez un sueño, en el tiempo en que soñar parecía no costar nada, y todo parecía posible.

Todo: hasta tú.

*****

Pero tuve. Y ya no tengo.

No tengo sueños. No sueño nada. Pues intento estar despierto, viviendo esta realidad vacía.

Para no soñar contigo.

Una recurrente pesadilla.

*****

Porque soy incapaz de olvidarte.

*****

Despertar tras un largo período de insomnio, de inerte ingravidez.

Los pasos se hacen grávidos; el corazón se detiene y la razón se erige en juez y parte, en demandante y sufriente; en castigador y pena.

El amor muere el día que nos damos cuenta de su fragilidad, de su tontería o su inutilidad.

*****

Pero yo aún no despierto de ti.

A Pleno Sol