Entre mi ojo y mi corazón, tu amor hace mella/ Betwixt mine eye and heart, your love stays.

Arte/ Art, El mar interior/ The sea inside, Libros que he leído/ Books I have read, Literatura/Literature

Soneto XLVI

Mi ojo y mi corazón a muerte están en guerra

por cómo de tu vista el campo se reparte:

mi ojo a mi corazón tu imagen ya le cierra;

el corazón al ojo, el derecho a mirarte.

Mi corazón arguye que él te tiene dentro,

alcoba nunca por pupila penetrada;

mas el otro a razones le sale al encuentro,

y alega que tu forma en él está pintada.

A dirimir el pleito se erigió un jurado

de pensamientos -todos del alma aparceros-,

y por su veredicto se han determinado

de ojo claro y de dulce corazón los fueros,

así: a mi ojo tu exterior le corresponde,

y al corazón, la parte en que el amor se esconde.

Sonnet XLVI

Mine eye and heart are at a mortal war,

how to divide the conquest of thy sight:

mine eye my heart thy picture’s sight sight would bar,

my heart mine eye the freedom of that right.

My heart doth plead thou in him dost lie,

a closet never pierced with crystal eyes;

but the defendant doth that plea deny,

and says in him thy fair appearance lies.

To side this title is impanelèd

a quest of thoughts, all tenants to the heart,

and by their verdict is determinèd

the clear eye’s moiety and the dear heart’s part,

as thus: mine eye’s due is thy outward part,

and my heart’s right thy inward love of heart.

Soneto XLVII

Entre mi ojo y mi corazón hay paz firmada,

y el uno al otro ahora se hacen mil finezas;

cuando mi ojo hambriento está de una mirada,

o el corazón de amor se ahoga de tristeza,

con el retrato de mi amor mi ojo hace fiesta

y al pintado banquete al corazón invita;

cuando no, al ojo el corazón festín lo apresta

y él de amorosos pensamientos se desquita.

Así, ya por tu imagen o mi sentimiento,

tú mismo estando ausente, siempre estás conmigo;

que ir no puedes más lejos que mi pensamiento,

y yo estoy con él siempre, y siempre está él contigo;

o si duerme, despierta al corazón tu imagen

a gozo en que ojo y corazón bien se agasajen.

Sonnet XLVII

Betwixt mine eye and heart a league is took,

and each doth good turns now unto the other:

when that mine eye is famished for a look,

or heart in love with sighs himself doth smother,

with my love’s picture then my eye doth feast

and to the painted banquet bids my heart;

another time mine eye is my heart’s guest

and in his thoughts of love foth share a part.

So, either by the picture or my love,

thyself away are present still with me;

for thou not farther than my thoughts canst move,

and I am still with them, and they with thee,

or, if they sleep, thy picture in my sight

awakes my heart to heart’s and eye’s delight.

Sonetos de Amor, William Shakespeare/ The Sonnets by William Shakespare.
(traducción de Agustín García-Calvo).
Editorial Anagrama, Sexta Edición, marzo 2002, Barcelona (España).

Priscilla, Reina del desierto: el Musical/ Priscilla Queen of the Desert: the Musical.

Arte/ Art, Música/ Music

Priscilla Queen of the Desert: The Musical.

Un toque de soul: Misty.

Arte/ Art, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

more about «Un toque de alma confundida/ Misty.«, posted with vodpod

¿Estás solo esta noche?/ Are You Lonesome Tonight?

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside

A veces me pregunto si estás solo por las noches, como yo lo estoy. Parte de mí le gustaría que lo estuvieras, sintiendo el vacío del peso de un cuerpo que no ocupa más espacio humano,la ausencia de calor y la caricia inacabada en la espalda. Pero sé que me equivoco. Y no tengo celos de aquélla que te acompaña, pues te quiere, y puede que tú también. A tu manera, claro. Pero mi soledad pesa como un planeta de plomo y, en medio de esa espera ingrávida que no tiene fin, me pregunto cien veces si esta noche te acuerdas de mí, de mis pesadeces, de mis tonterías y de cómo te hacían reír. Porque yo recuerdo cada una de tus sonrisas; cómo desaparecían esos ojos de miel y desierto, y la boca de rosa se llenaba de aire y de dientes blancos y de sonidos de regocijo; cómo ladeabas la cabeza hacia la derecha, y el pelo corto revuelto por una mano que se adentraba en esa selva morena. En noches como ésta, largas y lánguidas como un lamento inconcluso, recuerdo la última vez que nos vimos, alejándote en tu coche de plata refulgiendo en la lluvia vespertina; tu voz callada llena de secretos movimientos que nunca me dijiste, y la estela acuosa de una huella en el suelo. Recuerdo que me vi en esas huellas, rápidamente reemplazadas por el agua que caía mansamente… Sólo supe más tarde que ésa sería la última vez que nos veríamos. Después de una comida opípara, de una pequeña rencilla por la cuenta, y de una larga conversación en una cafetería desnuda de gente. Una conversación florida, amena, íntima, como las de antes de que todo apareciera, o de que se asomase por tus ojos. Recuerdo que reíamos los chistes de uno y del otro; mis tonterías sonaban menos huecas; mis sueños informes más posibles y tu figura enorme, fornida, ajustada en aquella camiseta burdeos y esos vaqueros caídos, nuevos y tan sensuales. El café con poco azúcar; los agradecimientos, las confesiones que eran confirmaciones, o que deberían haberlo sido. Y ni una sospecha, ni una señal. Porque yo quedaba ciego con tu compañía; te creía a pies juntillas a pesar de tus maquinaciones cobardes, de tus planes a dos manos. Y podrías haberme dicho que no volverías, que habías decidido terminar aquella relación que parecía no tener salida; que borrarías mi número de teléfono; que evitarías recorrer las calles por las que yo transitaba, los pueblos que visitaba y los cafés a los que acudía. Y podrías sincerarte conmigo, que nada te había ocultado. Nunca. Nunca. Que siempre había jugado limpio contigo. Siempre. Pero no. De usual, pero esta vez más sibilino si cabe, más  maquiavélico y certero, decidiste no decir nada; sonreír como en los viejos tiempos; hablar de un amor que no habría podido ser; de nuevas citas dentro de un mes; de ciertos favores; de ciertas invitaciones; del futuro que no sería. Fuiste tan falso conmigo como el primer día, en el que me sonreíste sólo para demostrarte que podías meterme en el bolsillo. Y lo hiciste. Y seguiste usándome porque te quería y tú querías sentirte querido, deseado, amado en la distancia, como quien tiene una mascota, un perro faldero que daría su vida por ti, un mocoso que dejaría todo de lado por una muestra, magra y austera, de tu cariño… Conseguiste engatusarme con tu mirada melosa, con tu historia infeliz de corazones rotos, de bruscos cambios de humor. Y yo tragué el anzuelo, renovado por mi propio orgullo, pues había atraído una belleza que estaba lejos de mis posibilidades. Pero todo era falso. Las palmadas en la espalda, los roces que me desestabilizaban; los juegos de mírame y no me toques, de acercamientos y lejanías. Y los gritos y los silencios, y las ausencias y los regalos llenos de remordimientos. Tu vida a mi lado fue un mar de desasosiego, pues jugabas un juego peligroso para mi corazón, sin vergüenza y sin conciencia. Pues deseabas saber por ti mismo lo que yo te decía sinceramente. Como si mi palabra y mis actos no fueran suficientes para saberte amado. Porque lo eras, lo has sido, y quién sabe si aún lo seas. A pesar de tu ausencia de muerto, de tu egoísmo sin límites y de tu mudez redundante. No puedo decir que estoy herido, pues has matado lo único bueno que tenía, que sólo se mantenía a expensas de las migajas de un magro cariño que me negabas a veces, que me regalabas otras. Jugaste conmigo como nunca lo habías hecho con nadie, pues al menos a otras las llenabas con tu olor, tu presencia, tu peso de metal maleable; a mí sólo me dejabas una caricia encallecida, una sonrisa lejana y el contestar a intentos insistentes de llamarte al móvil. Mantuve estos años una insistencia enfermiza por ti, por mí, por mi propio orgullo, que aún se niega a lanzarte al limbo al que perteneces y del que nunca has debido salir. No deberías haber aparecido en mi vida, porque la has sumido en la oscuridad más cruda, en el más cruel de los agujeros negros. Porque en esta noche de gran soledad, en la que la luna brilla a través del rocío y la niebla baña la tierra con su encaje de plata, esa soledad duele y parte mi alma en dos, diez, cien, mil pedazos, y me pregunto todavía si estás tan solo como yo, si no compartes tu lecho con la mano delgada que busca en tu espalda lo que no conseguí yo de tus labios; y me resisto a lanzarte al vacío de mi propio olvido, en el que morirás sin remedio. Porque no pude equivocarme contigo como me equivoqué. Porque no puede caer en tus trampas baratas, en tu vacío humano. En ti hay tantas cosas hermosas, tanto que valorar, que no puedo estar equivocado… Pero es cierto: tus mentiras, una tras otra; tus intereses detrás de tus acciones; tus acercamientos hechos sólo para avivar un fuego que te respetaba; y tus silencios, que no miden consecuencias ni dolores (¿qué dolores?), y tus palabras amargas y tus caricias de vacío perpetuo… No: no has merecido la pena; no debería haberte conocido. Porque me di por entero a ti y tú no apreciaste ni un poquito de mi cariño; no le prestaste el mínimo interés salvo los réditos que aquel amor de locos podría darte… No has aportado nada más que dolores a mi vida, aunque los enterrase cada vez que veía tus ojos abiertos, esa boca de seda, esas espaldas de mapamundi y ese pecho de continente inexplorado… Nunca me dijiste nada, pese a todas tus maquinaciones; ni siquiera cuando estaba enloquecido por ti; cuando pensaba que el amor era cederlo todo, darlo todo, combinarlo todo sin esperar nada a cambio… Qué equivocado estaba… Y ahora te has ido, hace un año ya, diciéndome que me llamarías, que volveríamos a vernos el próximo mes, que quedaríamos a comer y a tomar un café; que había sido todo muy bonito, como hacía tiempo que no quedábamos… Y nada más. Silencio a partir de esa tarde lluviosa; teléfonos cortados; llamadas perdidas en un limbo de silencio; y un abandono completo, total, de raíz, lleno de silencio… Y ni siquiera una mirada de sinceridad, ni una sola; ni una palabra de amor, ni una sola.

Y en esta noche en la que me siento más solo que nunca, en la que recuerdo cada una de tus mentiras, en las que los sueños forjados por ti vuelven a mí, rotos y abandonados, aún me pregunto si tu corazón está, como el mío, lleno de dolor; si algún día contestarás a las llamadas que dejaré de hacerte; si volverás a mirarme de frente, a los ojos, como yo siempre lo he hecho. Y si estarás solo, tan solo esta noche, como yo lo estoy desde que me dejaste tirado como una mala colilla, sin un adiós por respuesta.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Aleluya/ Hallelujah.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

more about «Aleluya/ Hallelujah.«, posted with vodpod

Feliz Navidad/ Merry Christmas.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

A todos aquellos que, conocidos o no, se han acercado alguna vez a este blog. A todos los que, faltos de Salud, sufren las consecuencias de la Enfermedad. A todos cuyos sueños se han visto truncados por las circunstancias, para que el corazón que late les enseñe el secreto de cada vuelta del Destino. A todos los que, alguna vez, se han acercado a un desconocido o a algún conocido, y sin siquiera pensar en ello, le han ayudado. A todos aquellos que nos enseñan las luchas de la Vida, y a vivir con sus abrazos, sus apoyos y su compañía, y muchas veces con su soledad.

Y a aquellos que, más de lo que me es posible, ocupan un lugar en mi propio corazón, a veces tan duro, que late porque los suyos laten, que vive porque los suyos viven: a mis familia, que tanto da y tanto exige; a Maribel y su familia; a Macu, por su constante cariño; a mis amigas Ana y Nuria y a cada uno de los miembros de sus familias, todos hermosos; a Teresa, Marita y Vicky, que me hacen reír con la locura de sus vidas.

A Jorge y Pilar, a Diego y María, a Fernando y Eva, a Raimundo e Isabel, a Isa y Mónica , a Yoli y a Elena, a Sander y a María, que forman el tejido que me une a una parte de mi vida que parece desaparecer cada día más.

To Philippe Servais: two days in the middle of a storm so bright, so incredible and so near.

To Todd Clary, because through his vision, his passion, Life is full of bright colors and hopes.

To Kimm and Michael Mace, because her Love of mother and their true talent lifted my own life to a highest levels.

To Lesley Dawes, Down Under the stars.

To Eric Arvin, because through time I’ve learned to admire his constancy and his bright talent.

To mySweet Kelley Weiss, with her passion and her strength Work, Life and Death are just the same marvelous gift.

A Pablo Pérez, cuya conexión excede los límites del conocimiento y su búsqueda coincide con la mía.

A Abel Arana, cuya voluntad de hierro, su fuerza y su senbilidad y su espíritu siempre presto me enseña que, a pesar de los golpes del Destino, siempre hay sitio para más.

Y a todos aquellos que comparten el día a día conmigo, que forman parte del suelo de mi vida, de mi comienzo y fin.

Y a Dios.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

more about «Feliz Navidad/ Merry Christmas.«, posted with vodpod

Búscame y vuelve a casa/ Home To Stay.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music