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Haikus de Kobayashi Issa (1763-1828)
Este mundo de rocío
mundo, como es, de rocío
y, con todo…
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A las sombras de los cerezos en flor
personas del todo extrañas
no hay ya.
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Mundo de tristeza:
aunque dulces, las flores deben caer
como nosotros, y aún así…
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Silencio…
Y las nubes jugueteando
en el lago.
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Paso a paso
alzándonos sobre la montaña del verano…
¡el mar!
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En la cima de la montaña
la blanca luna llena sonríe,
haciendo palidecer las flores.
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El rocío se evapora
y todo en el mundo rocío es
tan claro, tan fresco, tan sencillo…

Haikus of Kobayashi Issa (1763-1828):
The world of dew
A world of dew it is indeed.
And yet, and yet…
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In the city fields
Contemplating the cherry-trees
Strangers are like friends.
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A saddening world:
Flowers whose sweet
Blooms must fall
As we too, alas…
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Stillness…
Clouds peak
in the lake.
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Step by step
Up a summer mountain
Suddenly: the sea.
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Over the mountain
Bright the full white moon
now smiles…
On the flower-thief.
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Dew evaporates
And all the world is dew…
So clear, so fresh, so floating…
Nadie valora la Salud que tiene hasta que algo la quiebra y, desgraciadamente, la pierde. El mundo se detiene; todo estalla y cambia. Un campo de batalla se abre a los pies del enfermo, que ya no es persona, y los frentes arden por doquier.
No es fácil sobrellevar la falta de Salud, es decir, la Enfermedad. El cuerpo, que hasta entonces nos ha procurado placeres, libertades, servicio mudo y continuo; se rebela estático, arcaico, incómodo, testarudo. Y no nos gusta; y miramos hacia otro lado; e intentamos olvidar su existencia o procuramos atenuarla, aunque nos salga al paso día a día.
Pero la Muerte existe. El final de la vida es real. Está ahí. Como el dolor, el placer, el éxtasis, la dulzura, el odio y la compasión. Fuerza arrolladora, puede con todo, nadie la detiene, todo lo supera y lo envuelve y lo arrastra. Aunque huyamos de ella, sigue latiendo cerca de nuestros oídos, cerca del corazón, a un lado del alma, lista para su liberación.
La Muerte nos asusta; pero no debería darnos miedo. A mí, que la conozco de cerca, me produce más aprehensión cómo llegar a ese estado de cesación total de movimiento que al hecho en sí. Porque la Muerte es dulce, y es tierna y es sencilla y es liberadora: no hay más sufrimientos; no hay más batallas; es la rendición total, la redención completa; el final de toda lucha y la identificación completa con el Ahora.
Dar la vida como vida es la clave de la Donación de Órganos. Es un derecho. De ciudadano del mundo, de ser humano, de comprensión y de aprehensión, de sumisión, aceptación y de liberación. La Enfermedad es casi un estado de muerte continua: frena, anquilosa, resiente y destruye los cimientos del ser humano. Pero la Donación de Órganos establece un puente entre el milagro de la vida después de la Vida, y la Vida con calidad de vida. La muerte de un ser humano, algo connatural con el flujo de las cosas, trasvasa las posibilidades de continuidad y de progreso a otro ser humano, y la liberación total, la completa entrega a ese estado perpetuo transforma la existencia de un ser preso entre las angustias y los dolores del cuerpo que lo sujeta y lo dirige. La Donación garantiza la liberación del Donante y la libertad del Trasplantado; la Muerte establece así el vínculo más sagrado con la Vida, de la que no es su opuesta sino su continudad: dar vida como vida es el máximo regalo y la mayor alegría.
Ver los rostros de todos aquellos receptores de órganos, presenciar y ayudar en esa lucha por alcanzar la liberación de una existencia limitada, es uno de los mayores tesoros de ser profesional de la Salud: desde los celadores, pasando por el cuerpo de Auxiliares, el totémico personal de Enfermería, el esforzado grupo de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), que todo lo coordina con grandes dosis de paciencia y buen humor; y los galenos, representados por médicos y cirujanos, son los elfos sobre los cuales descansa ese trabajo silencioso, a veces oscuro, pero siempre gratificante, que permite al soldado de la vida adquirir sus propias fuerzas para liberarse de los pesados grilletes de la Enfermedad.
Pero las verdaderas estrellas, los verdaderos ángeles, los reales protagonistas son los Donantes y las familias que acogen, en unos momentos duros, de gran presión, dolor y nerviosismo, ese decisión única, esa revolución de la existencia: dar vida como Vida; uniendo los dos cabos en un círculo perfecto: la liberación de la Enfermedad como proceso final y la liberación de la Enfermedad como proceso de avance y evolución, piedra en un camino tortuoso que por fin se deja atrás.
Es duro, muchas veces frustrante y muchas veces aterrador entrar en este proceso. Pero vale la pena. Vale cada lágrima, cada duda y cada exceso. Lo vale. Porque la Vida lo es todo: la Muerte, el Nacimiento, y el Renacimiento y la Liberación. No hay ruptura ni discontinuidad. La Vida sigue fluyendo, como vida, como sangre, aire y moléculas, por siempre y para siempre.
Y YO SOY DONANTE DE ÓRGANOS. Porque quiero ser Vida, Vida siempre, Vida libre y perfecta.
Para A.A., por todo lo que me inspiró y no pude decirle.
Lo vi llegar caminando por la plaza; la americana azul marino, la camiseta blanca, el foulard alrededor del cuello como si nada llevase, las gafas de montura negra, el pelo peinado con estilo, una enorme sonrisa en lo labios. Y con sólo una mirada pude hacerme una imagen y sentirlo como una persona íntegra y divertida. El abrazo a medio camino entre el desconocido apenas vislumbrado alguna vez; el interrogante sobre el nombre, pues no se acuerda si es éste o aquél, tan parecidos…Y las Pink Nike, aportando ese toque simpático y aún más natural al atuendo encantador.
Y la voz de bacante, profunda y sensual, con cierto deje norteño pese a los años pasados y el ánimo presto y el esfuerzo por ser agradable al extremo.
Con sólo una mirada pude dibujar los trazos de sus ademanes, el baile de su mirada, los reflejos, los gestos eléctricos al encender un cigarrillo y dejarlo por otro a medio acabar; un café; un saludo, otro más, y la eterna sonrisa y cierto pudor. Todo atractivo.
Y me hubiese gustado decirle muchas cosas: hablar del tiempo, de lo que llevaba puesto, de su reloj, centelleando a la luz del local; de lo agradable del café, todo lleno de gente que iba a su rollo, y de que él formaba parte de ese rollo. Me hubiese gustado comentarle lo muy cercano que era, lo cariñoso y espontáneo; que me gustaba su bufanda como su cinturón, y que me encantaba ese toque sincero y nervioso al mismo tiempo. Yo, que estaba como un flan y con las palabras, las oraciones, las frases que morían sin salir de mis labios.
Y me hubiese gustado comentarle lo mucho que disfrutaba de ese encuentro precipitado, entre sus muchos quehaceres; el detalle más que tierno de atenderme y de soportarme; y lo agradecido que fue y lo amistoso y abierto. Yo que lo observaba fijamente con una mirada que me revelaba una mente despierta, agitada, siempre en actividad, siempre alerta y abierta a todas las posibilidades.
Y hubiese deseado que aquella sensación de eternidad no hubiese tenido fin, y me hubiese gustado tener la oportunidad, y el valor, para decirle todo aquello que me inspiró con apenas una mirada.
¡Qué suerte tropezar con gente a la que vale la pena conocer y mantener cerca! Personas a las que podemos comprender con sólo una mirada, porque su mundo interior brilla más allá de sus ojos, de sus gestos y de su voz…, porque son libres.
To A.A., for all that he inspired me and I didn’t tell to him.
I saw him walking down by the place, all dressed up in a navy-blue jacket, the glowing white T-shirt; a dark scarf around his neck so eased and abandoned, the dark eye-sight glasses; the styled comb hair and his enormous smile crossing his face with a welcome glaze. And with just one look I could portrayed him as honest and funny as he really is. The half-parted hugh with this stranger coming from another and an outer world; questioning the air about the real name of that man he had in front of him: how was it?… And those Pink Nike’s, contributing to the charming attire.
And the voice, so dark and masculine, deep and sensual,with this remaining accent from the North, though many years have passed since he lived in that city street. And the quick spirit, so intense and so open, effortless and magic.
With one look I just built the lines of his gestures, the deep ocean of his sight, the electrifying gestures of his hands enlightened a new cigarette though the last one was still burning; a coffee; a greeting, another regard, the ever lasting smile and some kind of shyness coming from the bottom of his soul. All attractiveness.
And I would like to tell him many things: to talk about weather; about what he was wearing at that moment; about his watch, glowing in the steam room; and about the crowded Café, full of people like him, so eased and welcoming. I would like to say to him how charming and wonderful he was being with me, how tender and spontaneous without an effort; I would like to share with him how much I liked his scarf or his belt or his attitude. I would like to thank him, and to drown him with so many words, so many sentences that never came up from my mouth. And then the time flew by.
I wish I could tell him how delighted I was at that moment just to hear him and to watch him saw back at me; I wish I could told him how grateful I was about those moments, that hour he took away from his schedule just to be with a complete stranger coming from the outer world just to meet him, and how marvelous he was, so touched, so tender, so open and so himself. I just watched him to talk, to smile, to salute to other people, to smoke and making jokes, and I was being a witness of this extraordinary mind, busy, shameless and brilliant.
And I would have wished that sensation of eternity never vanished in time, and I would have like I was have the chance, and the bravery, to say to him all these emotions I just felt with just one look at him.
It’s a real luck to find such an extraordinary people and it’s a challenge to have them close and near! People with we connect just with one look, because their inner world shines beyond their eyes, their gestures and their voices…, and because we already known, with just one look, that they’re really free.
Not too Much to Ask, Mary Chapin Carpenter & Joe Diffie.
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Now I can only dream of being all you need
And I can only try to be the reason why
You think about today and forget about the past
It’s too much to expect, but it’s not too much to ask.
Now I can only dream of being all you need
And I can only try to be the reason why
You think about today ‘cause the past is just the past
It’s too much to expect, but it doesn’t hurt to ask
It’s too much to expect, but it’s not too much to ask.
El maravilloso Roberto Carlos. / The wonderful brazilian singer Roberto Carlos. (in Spanish)