Pensé que el amor me daría fuerzas (y sí, me las dio.)
Pensé que el amor lo justificaría todo (y sí, lo hizo.)
Pensé que el amor me iba a transformar, ayudándome a romper la crisálida (y sí, pudo haberlo hecho.)
Pero no su amor. Porque nunca le he interesado.
***
El amor muere cuando los sentidos irrumpen en el corazón; cuando la razón toma el relevo del cansancio, la angustia, la espera, la decpeción y el abandono.
Entonces lo sabemos, y miramos hacia otro lado;
empleamos medidas de reanimación, como un enfermo terminal, un espejo roto o un futuro inalcanzable.
El amor muere cuando nos damos cuenta de su final.
***
¿Qué hay de eterno en amar?
El acto, la fe, el sueño.
¿Lo demás? Puro silencio; silencio a oscuras.
***
Por más que bese la tierra por la que caminas, por más tiempo que espere una llamada, un mensaje, no puedo estar siempre a tu merced.
No puedo suplicar más. No puedo ofrecerte más. Ya lo tienes todo.
Y tú haces y deshaces el tejido de tu vida con impunidad, con inconsciencia.
Ya lo tienes todo. Ya no hay más que dar.
***
Caída libre.
Subida lenta, penosa.
Pero en ascenso libre.
***
Ya sea caminando bajo la intensa lluvia
o arropado por la noche bordada de estrellas,
tu recuerdo me acompaña.
***
Sueño. Lento planeo, de ave de paso, sobre el descanso del cuerpo.
¿Qué es el insomnio si no la obstinada necesidad de seguir soñando despierto?
***
Sangre constante en mi corazón. Sangre de arterias, que corre latido a latido impregnando cada recodo de mi ser. Sangre de venas, que huye lastimera dejando tras de sí restos de olvido.
Mi corazón llora; mi alma permanece inmune a su estado. Impasible, impávida. Vela tranquila, incólume a las lágrimas, sorda a los sentimientos que borda mi corazón imposible, manchado.
Me hago daño y lloro sangre que brota de la herida gota a gota, dejando a mi ser exangüe.
Pálido, sediento de amor, cansado, hambriento.
Así recorro día a día el mapa de mi vida, con el corazón en la boca.
I thought Love would give me strengh (and, yes, it gave me so.)
I thought Love would justify everything (and, yes, it did.)
I thought Love was going to transform me completely, helping me to break my chysalis (and, yes, it could have helped me.)
But do not this love. Because never was interested in me at all.
***
Love dies when senses burst into the heart; when reason takes the place of fatigue, of anguish, delay, deception and abandonment.
Then we know already but we prefer to look away, so defenseless;
we use every measure to resuscitate it like a terminal patient, a broken mirrow or an unattainable future.
Love dies when we realize, and know, its ends.
***
What does have Love of eternal?
Act, Faith, Dream.
Anything more? Just Silence, Obscure Silence.
***
No matter how many times I ground the earth you walk; no matter how long I wait for one single call or just a message;
I can be at your mercy no more.
I can’t beg you anymore. I can’t offer you more than myself. You have it all.
But you tie and undo your own life, which mine is just a little part, with so impunity and uncosciouosness.
You already have it all. You already have everythnig. I’m empty, so empty, for you.
***
Free Fall.
Slow, laborious ascent.
But Free ascent.
***
Walking under the intense embroidered rain,
or wrapped by a starry night,
your memory accompanies me almost everywhere.
***
Dream. Slow planning, like a seasonal bird, over the rest of the body.
What’s more insomnia is if not the obstinate necessity to dream unendlessly wide-awake?
***
Constant blood in my heart. Atteries’ blood, that runs in a beat to beat rythm impregnating each bend of my being. Veins’ blood, that flees away leaving behind only sadness and forgetfulness.
Cries my heart but my soul just remains in silence. Impassible, fearless. Watch serene, without notice the echoes of my painful, immposible heart.
I hurt myself and I cry blood drops from my profound and dark wound leaving drained and empty. Pale, tired, thirst of love, hungry.
Thus I do cross Life’s Map day to day, with no guide and no bless. With my heart in my mouth.







En la cálida tarde, una ligera brisa provenía del horizonte de la ría; el agua fresca llegaba a mis pies con ese cosquilleo fresco y fluido de lo que no quiere estorbar. Y sin embargo estaba allí, rozando mis tobillos con ligeros cosquilleos, entremetiéndose por los dedos, llegando hasta las rodillas con su eterno devenir. Levanté los ojos al eterno azul que se perdía entre el océano y el cielo…Hacía tanto tiempo que no embriagaba mi mirada con ese hermoso paisaje líquido, mercurial, que llegaba hasta la orilla blanca cubierta de arena y conchas vacías, que creí haber olvidado, y de hecho lo hice, cómo ardía el calor de la arena, cómo refrescaba la resaca del mar, la suavidad del tacto del agua y su sereno titubear, tan suave, tan preciado… Me sorprendí a mí mismo sorprendido por haber olvidado la infinitud, la belleza, la serena paz que la contemplación del mar evocaba en mí… ¡Qué extraño estar con los pies en el agua y ser feliz! Sólo con eso: el fragor de su llegada a la orilla; el ronroneo de la brisa en los oídos, y el beso lento del sol en la piel…
Apoyado en la esquina de un nicho, la mirada se perdía entre los diversos nombres que se sucedían sin cesar. Mujeres, hombres, niños, ancianos y jóvenes perdidos para el tiempo, y que sin embargo llegaban hasta mí en oleadas continuas, como la marea lenta que arrulla la orilla ya seca por el sol.
Lying in the corner of a niche, I lost my mind in the myriad of never ending names. Women, men, child, elderly or young people lost themselves in Time but nevertheless coming to me in unstopable waves, like the slow sea coming to the thirsty shore dried already by sun rays.




