Izak Amancio y la Elegancia/ Izak Amancio or Elegance.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living

Izak Amancio, fotógrafo brasileño afincado en Madrid, de mirada inteligente y elegante, nos regala un guiño de su trabajo formando parte desde ahora del grupo de la revista Harper’s Baazar España.

Izak Amancio, a lucid and extremely elegant brazilian photographer resident in Madrid, shows his work now that he belongs to Harper’s Bazaar Spain Group.

Venice, Chris Botti

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Perdere L’Amore.

Arte/ Art, Música/ Music

Subtítulos en Español:

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La estrella inalcanzable/ The Unreachable Star.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

Siempre he sabido que, para conseguir ese hermoso sueño que es la libertad, la verdadera y auténtica, que hace saltar alas en los pies y notas de cristal en la boca abierta, tenía que alcanzar primero el amor, el amor verdadero y auténtico, que alborota y enorgullece, que trastorna y enloquece, que calma y adormece y que nos hace soñar.

Siempre he sabido que tú, ese sueño imposible, estaba ahí, esperándome. Buscándome en las tinieblas de ti mismo; luchando conmigo mismo, con mis ideas, mis imágenes y mis deseos; sintiéndome a tientas en la noche; alcanzando los brazos y el cuerpo para tocarte.

Siempre he sabido que tú y yo nos encontraríamos. Que sabrías mi nombre y cómo te llamarías. Que sonreiría al verte y tú al acercarte…Siempre he sabido que tú existías, aún en la lejanía de mi primer pensamiento, y que un sentimiento más fuerte que la vida te materializaría y te haría feliz.

Pero no ha sido fácil. La búsqueda, tu búsqueda, la mía. He estado tanto tiempo perdido en los meandros de mis miedos; he perdido tanto tiempo escalando montañas ajenas, alcanzando horizontes lejanos y ocultándome, que casi pierdo la fe en ti, en mí, en nosotros. Pero así es la vida. Deambulando por el desierto de mi nombre, apenas vislumbraba el cielo abierto, el latir de las estrellas, el arrullo de la mañana que amanecía. Y era un error. Y yo lo sabía, y me ahogaban la desesperación y el desorden. Y eso sofocaba todos mis intentos y me dejaba aún más desesperado, solo y preso.

Siempre ha habido un sueño, un sueño imposible que comenzaba contigo y terminaba en mí. Una estrella inalcanzable que exigía cremar toda mi vida, mi vida vivida hasta ese instante, por ser acariciada, no más que aprehendida. Y miedo me daba sacrificar lo único que sabía de mí mismo a un ídolo lejano, a un sueño informe. Y sin embargo… Ése era el precio de encontrarte; ésa era la salida a mi propia libertad. Pero yo lo ignoraba, lo ignoraba hasta que me encontraste perdido y me llamaste y me ofreciste tu mano y tu abrazo y tu alegría, y todo lo cambiaste para mí.

Me has hecho sentirme amado, aceptado y tan querido. Tanto… ¿Cómo es posible que haya estado tan ciego, tan solo? No lo sé. Y sin embargo ahí estabas, en el fondo de mis latidos esperando a ser encontrado, tropezado por mi vida a oscuras, para hacerte luz, día, estrella y sueño para mí. Y cuando todo eso ocurrió, en medio de la mayor desazón y soledad, el mundo se detuvo en un suspiro, y suspiré hondo en el pecho agitado, porque tus ojos me gritaban la maravilla, y tu boca cantaba los milagros de la vida y tus brazos se abrían a un mundo por descubrir. Y se desplegó el universo con sus múltiples posibilidades y sus eternos colores, colores que fluían de mí hacia ti y hacia mí volvían, y todo cobró sentido, sensación, comprensión y posibilidad.

Tú me has conquistado, y conmigo, has hecho que yo alcance la cima de mi propio universo. Eres mi combustible, mi guía. Porque has hecho que desvelara la energía de mi corazón, que destapase de una vez la gloria de mi destino, que me empañaba en vano en ocultar. Todo será revelado… Y tú desvelaste mi vida y mi vida alumbró mi destino, y ese destino es brillante, y ese sueño inalcanzable de pronto se ha hecho posible, y las alas de mis pies hacen que vuele lejos, muy lejos, alcanzando las estrellas. Y las notas de cristal que manan de mi boca, tocan ya los planetas y me acercan, en un viaje mágico que ocurre en mi propio interior, a la calma y a la placidez, y al éxtasis de sentir y de ser libre, libre de verdad, sin miedos ni flaquezas, ni dudas ni tropiezos, fuerte y ligero como pluma, hoja, haz o luz, niño y hombre, sexo y amor.

Paz, esa estrella inalcanzable. Honor. Amor. Libertad, ese sueño imposible de un eterno soñador que creyó perderlo todo, pero cuya más íntima ilusión, la primera de su vida y la única en realidad que le importaba, le regaló la magia y la locura y la saciedad y la anchura y la devoción y la certeza y la emoción, y le arrancó de las tinieblas de los deseos ajenos, de los sueños perdidos, ofreciéndole la más delicada estrella, el sueño más inmaterial, en sus palmas abiertas, por fin, a la verdadera vida, llena de ancha libertad. Una libertad pavimentada en mi vida pero que lleva, ahora sí, tu verdadero nombre.

Atrás quedan las dudas, los deseos frustrados, los errores. Ya no más… El viaje ha empezado, ha empezado por fin. No importa cuán tarde, cuán auténtico, cuán material. Ha empezado, para ti y para mí, y no tendrá nunca fin.

Tipos de Amor/ Concepts about Love.

Arte/ Art, El mar interior/ The sea inside

LOVe, por Álvaro Carmona de Nimias Cosas Mínimas

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Il Cuore.

Arte/ Art, Los días idos/ The days gone

Manuale d’amore, Giovanni Veronesi (Italia, 2005).

«El corazón tiene las dimensiones de un puño cerrado y su forma es similar al de una pera con la punta hacia abajo. El corazón es el símbolo del amor, sigue el ritmo de las emociones. Normalmente en una persona adulta el corazón late entre 60 y 70 veces por minuto, pero el de una persona enamorada muchas más; a veces llega hasta 100 sin que ni siquiera se dé cuenta… El corazón es el último en rendirse; continúa latiendo incluso cuando está separado del organismo, incluso cuando nos abandona la persona amada, incluso cuando ya no queremos sufrir más… Porque perdemos su control cuando está enamorado; cuando nuestro corazón late fuerte por otra persona, ya no somos quienes gobernamos, sino él… Este Manual sobre el Amor os guiará sobre las diversas fases de este eterno sentimiento. Es una guía sincera y veraz que no pretende enseñar nada, pero parte de la idea de que algunas personas, cuando están enamoradas, tienen serias dificultades y necesitan ayuda… En este manual se recorren las arterias más cálidas del Amor… El hombre no sabe porqué se enamora; el hombre se trastorna y punto. A veces se vuelve ridículo, a veces confuso; a veces, incluso hasta peligroso… Nosotros os ayudaremos. Si tenéis constancia y seguís este manual hasta el final, llegaréis a comprender muchas cosas sobre el Amor… Ahora, coger el mando a distancia e ir hasta la pista número uno de este CD… Y buena suerte…»

Lawrence Schimel: buena medida/ Lawrence Schimel: Good Measured.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Libros que he leído/ Books I have read, Literatura/Literature

Bien Dotado es un libro de relatos compilados por su autor, Lawrence Schimel, bajo el prisma de un elemento común: la pornografía homosexual. En la introducción del libro, Lawrence Schimel diserta breve pero muy acertadamente, sobre la literatura erótica de cualquier género, pero haciendo hincapié en cuán importante es para la realidad homosexual, o para el mundo gay, la necesidad de reflejos de sus conductas sexuales, algo de lo que la población heterosexual nunca se ha privado y, por lo mismo, desconoce su necesidad de existencia.

En modo alguno he sido lector de este género literario, de la estirpe que sea. Recuerdo, siendo muy joven, las novelas llamadas best sellers, escritas habitualmente por mujeres (o cuyo seudónimo era femenino), en los que daban rienda suelta a una imaginación erótica que me excitaba pero que, al mismo tiempo, me dejaba frío y me incomodaba. No por su explicitud, más bien pobre, sino porque me revelaban detalles que no me interesaban en lo más mínimo, o que a mí no me importaban en lo absoluto, en la evolución de la historia en la que me encontraba inmerso. Lo mismo me ocurría con las películas, y me sigue pasando en la actualidad. Las escenas sexuales me incomodan, si no me irritan, y siempre me han parecido más el roce de dos trozos de carne que un acto que reverbera la historia sentimental que estoy viviendo. No me gusta que me expliquen todo lo que ocurre con un personaje, ni sus detalles, ni su día a día. Puesto que así no es la vida. La vida está llena de claroscuros, de detalles ignotos que impulsan actitudes y reacciones, y que muchas veces permanecen ocultos para todos, y los personajes de un relato no deberían escapar a ese misterio insondable que nos caracteriza a todos los seres vivos.

Marguerite Yourcenar comentó una vez la difícil singladura de la literatura erótica (del arte erótico en general), que corre el riesgo siempre de no saber en dónde está el límite, subiendo el tono de voz y el color de las acciones hasta rozar el mal gusto. Y no es que la sexualidad sea maleducada; la expresión cruda de la misma, como de todo sentimiento y pulsión extrema, por ser ellas mismas, puede llegar a turbar y perder lo maravilloso que encierran, en aras de una asimilación errónea y de un ansia por comprender y aprehenderlas en exceso racional y pueril. En otras palabras, escribir sobre sexualidad no es fácil ni terreno seguro, la crudeza puede degenerarse y la sutileza tornarse vil en el ansia de retratar como sea ese misterio insondable y que nos toca tan de cerca y que es el roce de una piel hambrienta con su propia piel o con la de ese extraño que es todo aquel al que amamos, aunque ese amor sólo dure un segundo fugaz.

Lawrence Schimel lo sabe y lo clarifica y asume su capacidad y abandera una literatura difícil con gran éxito. Bien Dotado es un conjunto de relatos de pornografía homosexual, o pornografía en cuanto a explicitud sexual, juego y encuentro, desencuentros, pulsiones, ilusiones y deseos; pero va más allá. Y en ese ir más allá es donde la capacidad de Lawrence Schimel brilla en todo su esplendor. En contra de la pornografía audiovisual, sus relatos no se basan en la narrativa sexual, sino que se sirven de ella para mostrarnos personajes complejos, llenos de dudas, de miedos e inseguridades; muy norteamericanos, muy neoyorquinos, muy judíos, pero a la vez universales, con los cuales nos identificamos con extrema facilidad: buscan, se alimentan de ese deseo de amor, de esa necesidad de experimentar y de sufrir, y de esa angustia de olvidar y ser olvidados, de recordar y ser recordados y de dejar huella indeleble en un pensamiento, en una caricia y en un orgasmo que siempre tiene la misma característica: ser insaciable.

Los personajes de Bien Dotado son como nosotros, o como nosotros pudiéramos ser, y viven no por el sexo sino con el sexo, y sus actos son sólo reflejo de tormentas interiores que todos conocemos: religión y fe; desesperanza; abandono; amor no correspondido; infidelidad; deseos reprimidos o descontrolados; actitudes sociales desdibujadas; límites insospechados que carecen de línea divisoria. La sensualidad explícita que Lawrence Schimel imprime en sus relatos consigue el fin de toda pornografía, pero la trasciende en su brevedad: excita sin llegar a cansar, ansía y reinvindica sin rozar el mal gusto o la irrealidad. Y eso nos demuestra que es un escritor de mano templada, que sabe dar en buena medida sensualidad, deseo y vigor al mismo tiempo que profundidad, esperanza y paz a unos personajes que buscan, que buscan siempre, en los meandros de esa jungla de asfalto que es la gran ciudad.

Como el tiempo pasa/ As Time Goes By.

Arte/ Art, Los días idos/ The days gone