Il Cuore.

Arte/ Art, Los días idos/ The days gone

Manuale d’amore, Giovanni Veronesi (Italia, 2005).

«El corazón tiene las dimensiones de un puño cerrado y su forma es similar al de una pera con la punta hacia abajo. El corazón es el símbolo del amor, sigue el ritmo de las emociones. Normalmente en una persona adulta el corazón late entre 60 y 70 veces por minuto, pero el de una persona enamorada muchas más; a veces llega hasta 100 sin que ni siquiera se dé cuenta… El corazón es el último en rendirse; continúa latiendo incluso cuando está separado del organismo, incluso cuando nos abandona la persona amada, incluso cuando ya no queremos sufrir más… Porque perdemos su control cuando está enamorado; cuando nuestro corazón late fuerte por otra persona, ya no somos quienes gobernamos, sino él… Este Manual sobre el Amor os guiará sobre las diversas fases de este eterno sentimiento. Es una guía sincera y veraz que no pretende enseñar nada, pero parte de la idea de que algunas personas, cuando están enamoradas, tienen serias dificultades y necesitan ayuda… En este manual se recorren las arterias más cálidas del Amor… El hombre no sabe porqué se enamora; el hombre se trastorna y punto. A veces se vuelve ridículo, a veces confuso; a veces, incluso hasta peligroso… Nosotros os ayudaremos. Si tenéis constancia y seguís este manual hasta el final, llegaréis a comprender muchas cosas sobre el Amor… Ahora, coger el mando a distancia e ir hasta la pista número uno de este CD… Y buena suerte…»

Lawrence Schimel: buena medida/ Lawrence Schimel: Good Measured.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Libros que he leído/ Books I have read, Literatura/Literature

Bien Dotado es un libro de relatos compilados por su autor, Lawrence Schimel, bajo el prisma de un elemento común: la pornografía homosexual. En la introducción del libro, Lawrence Schimel diserta breve pero muy acertadamente, sobre la literatura erótica de cualquier género, pero haciendo hincapié en cuán importante es para la realidad homosexual, o para el mundo gay, la necesidad de reflejos de sus conductas sexuales, algo de lo que la población heterosexual nunca se ha privado y, por lo mismo, desconoce su necesidad de existencia.

En modo alguno he sido lector de este género literario, de la estirpe que sea. Recuerdo, siendo muy joven, las novelas llamadas best sellers, escritas habitualmente por mujeres (o cuyo seudónimo era femenino), en los que daban rienda suelta a una imaginación erótica que me excitaba pero que, al mismo tiempo, me dejaba frío y me incomodaba. No por su explicitud, más bien pobre, sino porque me revelaban detalles que no me interesaban en lo más mínimo, o que a mí no me importaban en lo absoluto, en la evolución de la historia en la que me encontraba inmerso. Lo mismo me ocurría con las películas, y me sigue pasando en la actualidad. Las escenas sexuales me incomodan, si no me irritan, y siempre me han parecido más el roce de dos trozos de carne que un acto que reverbera la historia sentimental que estoy viviendo. No me gusta que me expliquen todo lo que ocurre con un personaje, ni sus detalles, ni su día a día. Puesto que así no es la vida. La vida está llena de claroscuros, de detalles ignotos que impulsan actitudes y reacciones, y que muchas veces permanecen ocultos para todos, y los personajes de un relato no deberían escapar a ese misterio insondable que nos caracteriza a todos los seres vivos.

Marguerite Yourcenar comentó una vez la difícil singladura de la literatura erótica (del arte erótico en general), que corre el riesgo siempre de no saber en dónde está el límite, subiendo el tono de voz y el color de las acciones hasta rozar el mal gusto. Y no es que la sexualidad sea maleducada; la expresión cruda de la misma, como de todo sentimiento y pulsión extrema, por ser ellas mismas, puede llegar a turbar y perder lo maravilloso que encierran, en aras de una asimilación errónea y de un ansia por comprender y aprehenderlas en exceso racional y pueril. En otras palabras, escribir sobre sexualidad no es fácil ni terreno seguro, la crudeza puede degenerarse y la sutileza tornarse vil en el ansia de retratar como sea ese misterio insondable y que nos toca tan de cerca y que es el roce de una piel hambrienta con su propia piel o con la de ese extraño que es todo aquel al que amamos, aunque ese amor sólo dure un segundo fugaz.

Lawrence Schimel lo sabe y lo clarifica y asume su capacidad y abandera una literatura difícil con gran éxito. Bien Dotado es un conjunto de relatos de pornografía homosexual, o pornografía en cuanto a explicitud sexual, juego y encuentro, desencuentros, pulsiones, ilusiones y deseos; pero va más allá. Y en ese ir más allá es donde la capacidad de Lawrence Schimel brilla en todo su esplendor. En contra de la pornografía audiovisual, sus relatos no se basan en la narrativa sexual, sino que se sirven de ella para mostrarnos personajes complejos, llenos de dudas, de miedos e inseguridades; muy norteamericanos, muy neoyorquinos, muy judíos, pero a la vez universales, con los cuales nos identificamos con extrema facilidad: buscan, se alimentan de ese deseo de amor, de esa necesidad de experimentar y de sufrir, y de esa angustia de olvidar y ser olvidados, de recordar y ser recordados y de dejar huella indeleble en un pensamiento, en una caricia y en un orgasmo que siempre tiene la misma característica: ser insaciable.

Los personajes de Bien Dotado son como nosotros, o como nosotros pudiéramos ser, y viven no por el sexo sino con el sexo, y sus actos son sólo reflejo de tormentas interiores que todos conocemos: religión y fe; desesperanza; abandono; amor no correspondido; infidelidad; deseos reprimidos o descontrolados; actitudes sociales desdibujadas; límites insospechados que carecen de línea divisoria. La sensualidad explícita que Lawrence Schimel imprime en sus relatos consigue el fin de toda pornografía, pero la trasciende en su brevedad: excita sin llegar a cansar, ansía y reinvindica sin rozar el mal gusto o la irrealidad. Y eso nos demuestra que es un escritor de mano templada, que sabe dar en buena medida sensualidad, deseo y vigor al mismo tiempo que profundidad, esperanza y paz a unos personajes que buscan, que buscan siempre, en los meandros de esa jungla de asfalto que es la gran ciudad.

Como el tiempo pasa/ As Time Goes By.

Arte/ Art, Los días idos/ The days gone

Enrique Toribio o la Piel/ Enrique Toribio or The Skin.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside

Enrique Toribio es un fotógrafo con una habilidad única, y es la de la sensación. Su trabajo está lleno de tacto, escapa la bidimensionalidad y habla, se mueve, se palpa. Acercarnos a sus fotos es encontrarnos de lleno con una historia que a veces se cuela entre los sentidos y otras nos explota en la cara, sin dejar a nadie indiferente. Pero su característica especial, su duende, es lo sensorial, la sensualidad, y la pasión por el placer, el dolor, la desesperanza y la vitalidad. Sus fotos están vivas, trascienden el espacio, y nos tocan de continuo. Son pura piel.

Enrique Toribio has this unique vision about flesh, passion and life. His wok is  a masterful piece of sensuality, pain, troubles and love intertwined, and he plays with light, senses, color an dark with this joyful and passionate universe that flows out of the pictures and touches our senses, our hearts and our own skins. He is the photographer of the Skin, and his work just talks for himself. He’s an artist of light and flesh, making them a divine gift to the eye and soul.

Straight To Number One, Touch and Go.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Los Momentos de Izak/ Izak’s Moments.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Música/ Music

Una mirada fugaz al talento de Izak Amancio, acompañado de la música de cuerdas de Mischa Maisky./ A glance of the immense talent of Izak Amancio, get together with the magic touch of Mischa Maisky‘s chord music.

Adagio in G Minor, Johann Sebastian Bach.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

El Circo del Sol/ Cirque du Soleil.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living

De nuevo en España con Saltimbanco.

Emmanuel Pahud: en las alas del ruiseñor/ Emmanuel Pahud: In the Nightingale’s Wings.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Música/ Music

Emmanuel Pahud (1970) es, quizá, el mejor flautista de la actualidad. Desde su debut a edad muy temprana, Emmanuel Pahud, suizo de nacimiento y única universalidad, ha enaltecido la música para flauta, llevando los clásicos hasta niveles mágicos, alcanzados sólo por los trinos de la naturaleza, remontando su humanidad gracias a las alas del ruiseñor.

Su musicalidad, llena de preciosas delicadezas, rompe el sonido con dulzura y nos transporta, con una suavidad casi inhumana, hasta un mundo más cristalino, más benévolo y, al mismo tiempo, quizá más real que el que habitamos, y nos recuerda que, en el fondo, en el centro de nuestro corazón, somos seres divinos.

Emmanuel Pahud, que ha llevado este instrumento a terrenos como el jazz y otros dominios musicales, con su flauta de oro rosa, nos enseña que no hay límites para el talento ni para la imaginación, y nos atrae con su trinar, y nos enamora y nos abandona y nos recoge y nos eleva y nos devuelve al universo del cual hemos olvidado que formamos parte.

Y, a través de Fantasía: Una noche en la Ópera, en compañía del director Yannick Nézet-Séguin, transforma la voz humana en el bello canto del viento que emana de su flauta, y nos demuestra, una vez más, que el Arte es evocación, es movimiento, es transformación y es, sobre todo o por encima de todo, bello.

Emmanuel Pahud (1970) is the best flautist of our current times. With his gold rose flute, he is capable to transport us to a clear skies, to carry on new sweet adventures, full of soft rain and crystal wings; he, just with the delicate sounds that flow from his flute, transforms dreams into a reality and gives to us the opportunity to fly, with a nightingale’s wings over the whole world that lives within us, and remind to us how beautiful, how tender, how delicate a human soul is.

He came from Switzerland, but actually he’s universal. His music, his gentle touch, that marries with all kind of music, from jazz to classic, is just a sublime example of how powerful, how tender and how passionate human beings truly are, and how near we’re really are from God.

And in Fantasy: A Night at the Opera, with director Yannick Nézet-Séguin, brings to us the joyful of the wind sound of his gold flute, transforming the beautiful arias into a masterfully pieces of novelty, plastic and eternal Art.