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Detrás/ Behind You.

   56d1adb65ce211e2a82b22000a9f1408_7Llueve. Y cada gota es una lágrima de plata que cae tímida de las nubes grisáceas y oscuras.

   Vivir detrás de ti es algo parecido. Por más que me digo y que me engaño, sentir el silencio de tu corazón es casi tan doloroso; me empapo de ti y todo sigue igual, no notas que te toco por detrás, que te acerco un paraguas, que te regalo la sonrisa más hermosa del día.

   Llueve. Y alargas la mano para pedirme unos papeles. Sin decir una palabra sé cuáles son. Sin emitir un sonido sé lo que necesitas. Lo leo en tus ojos, en la comisura de los labios y en el movimiento apremiante de tu brazo.

   Pero no te das cuenta.

   La calle mojada parece que brilla llena de escarcha. En la oscuridad, las lámparas arrojan un abanico de luz que parece tocarnos a ambos. Pero no te das cuenta. No sabes que te abrazaría hasta dejarte sin aliento; que tus labios probarían una pasión callada y enorme que ya no me cabe dentro; que sabrías algo más de un mundo que no se atreve a hablarte, de un corazón que te quiere mudo y sin cansancio, y de la inmensa fortuna de ser amado.

   Caminamos uno junto al otro. A un ritmo al que yo me adapto, como me he acostumbrado a tu mal humor sin café de mañanas, a tu silencio de tumba abierta, a tu mirada excitada con un proyecto, con una ilusión, y a esa sonrisa que tan poco me dedicas.

   Y lo sé, sé que esto que se derrama dentro de mí es inútil, que estás ciego, que tu corazón de piedra sólo se abre ante otro nombre. Pero no puedo hacer nada. Como no puedo detener la lluvia que cae ni secar la humedad de la calle. No puedo saciar este deseo de hacerte feliz, de mimarte aunque me ignores, de servirte aunque lo des por sentado. Y nada es gratis. Nada. Salvo mi amor.

   Te amo. Este año y el anterior. Hoy y mañana. Te amo. Pero no me escuchas. Siempre detrás de ti mi amor es un susurro que apenas toca tu piel, que apenas roza tus oídos. Y no hace ni cosquillas a tu corazón.

   Sin ti no sé qué sería. Sin mí, seguirías siendo lo que eres. Quizá más torpe, quizá con peor humor. No lo sé. Pero tú mismo, que solo te has bastado para llenarme de un amor que es como la bruma y para regalarme cuando me hablas una música llena de estrellas con la que a veces, a veces, bailo en sueños y en sueños te beso y en deseos nos abrimos como flores caldeadas y nos cerramos luego, sin palabras de río que estorben el momento, hasta la próxima vez.

   Pero estoy detrás de ti. Y nunca me ves. Y no oyes mi lamento ni atisbas mi confesión… Y todo sigue igual.

   Te amo. A ti. Siempre detrás de ti. Hoy y mañana. A mi manera, a discreción. Esperando, como mendigando, una limosna de amor.

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