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Como el rocío/ As Dew.

Nuestro amor era así, como una red hecha de rocío. Lleno de noche, evaporado al alba, frágil e inestable. Pero hermoso.

No sé qué hubiese pasado si nos hubiésemos amado más. No: si nos hubiésemos amado mejor. Porque hay más de una forma de amor, y el nuestro quizá no toleraría una auditoría, como no soportó nuestro roce. Y sin embargo nos quisimos, nos quisimos mucho, y aunque frágil y pequeño, nuestro amor se hizo mundo y vivió entre nosotros hasta que nos cansamos y perdimos la paciencia de escucharnos y de adorarnos.

Nuestro amor era azul, azul de atardecer, palidez del alba. Sólo nos amábamos en la oscuridad de las sombras, con la alondra como acompañante y a veces el ulular del cuco o el sonido lastimero de las cigarras.

Nuestro amor quedó gastado, no guardamos nada para el futuro; era de día a día, siempre presente y ahora es sólo pasado. No contamos con el ahorro del tiempo que pasa y, como el rocío, se secó con la luz del mediodía, cuando el sol cae en picado sin sombras ni guarniciones ni nada.

Y sin embargo aún nos queremos. Te preocupas por mí; a veces también te llamo. El recuerdo se mezcla con la cotidianidad y me sobresalta a veces la sensación de tenerte cerca, verte salir de una habitación o rozar con tu espalda mi cuerpo desnudo. A veces un aroma me juega una mala pasada y me lleva a ese momento, a ese lugar que llamamos hogar y que ahora ya no existe, y sé que lo que vivimos fue más importante de lo que me he negado a afirmar, y que tu influencia sobre mí ha sido mayor que la de ningún otro. Y eso a veces me aterra y a veces me llena de ternura. Una ternura infinita porque viene de ti.

¿Cómo éramos cuando estábamos juntos? Casi ni lo recuerdo. Casi se me hace difícil remembrar ese tiempo teñido de azul añil, impregnado de rocío débil y precioso como gotas de sudor sobre tu espalda, que bebía sediento cuando yacíamos juntos en la penumbra del amanecer. Llevabas el pelo algo más largo que ahora, creo. Y yo sonreía más. O sonreía de otro modo, quizá. Con más libertad, con más gusto… Y era más feliz a tu lado que ahora, aunque puede que tú no… ¿Quién lo sabe? Yo ya no lo recuerdo….

Nuestro amor era así, tierno y transparente, como el rocío. Y sin embargo…

Y sin embargo aún lo recuerdo. Aún lo tengo dentro de mí. Y no soy feliz como lo fui contigo, porque tú no estás más a mi lado, como una vez estuviste.

Pero así es la vida, delicada y firme, como el rocío. Como tú y yo.

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