La pluma de Javier Martínez Madrid/ The Art of Javier Martínez Madrid.

   Me gusta la literatura breve. Que no hueca. Como lector, me gusta la economía de palabras mas no el vacío. Romántico, me gustan las historias apasionadas mas no tortuosas. Como ser humano, me gustan los relatos que nos hablan de la vida y de la muerte, y de todo lo que de ambos extremos de la existencia nos afecta y nos condiciona.

   La primera novela de Javier Martínez Madrid, La muerte no huele a nada, es todo eso y es mucho más.

   Es un relato lleno de pasión. Está preñado de sentimiento y hablan los sentidos alterados por esos sentimientos. Su pluma pinta los vaivenes del corazón, los miedos, las esperanzas y los fracasos del enamoramiento, de la entrega apasionada mas igualmente razonada, y el torbellino de estados de ánimo, de amargura y de ligereza que el amor nos ofrece cuando lo vivimos con entrega total.

   Es un libro anónimo, pues es puro sentimiento. Del principio al fin nos embarcamos en el viaje de un corazón y de una mente que se enfrentan al océano de la vida, de los riesgos y de los precipicios, de las decepciones y fracasos con apasionamiento y, a la vez, con gran profundidad, con los ojos abiertos. No es la historia de una pasión ciega: es el relato de una pasión consciente, entregada y enfrentada, quizá desde el primer momento, al riesgo del fracaso, y a ese temor aún más soterrado que guardamos en el interior de nosotros mismos, que es el de equivocarnos, saber que erramos y aún así perseverar en ello, ofreciendo una irreductible lealtad al sentimiento que aceptamos sentir y vivir, cargando con todas las consecuencias de una decisión no meditada, pero sí vislumbrada en su totalidad.

   La muerte no huele a nada es un relato lleno de corazón. La pluma de Javier Martínez Madrid no enlaza oraciones, no fabrica tramas, no necesita guardar sorpresas. La sangre de ese corazón, tinta con la que escribe cada una de sus páginas, basta para llenar una historia que podía ser como la de otro cualquiera, pero está tan llena de poesía, que sentimos a un Jonás idealizado, descubierto, caído y reducido a su simple condición de hombre con una ternura y una dejadez que casi raya lo inhumano, pues es un fantasma que atraviesa la narración desde la primera página a la última.

   La muerte no huele a nada está llena de reverberaciones. De anáforas y cacofonías, pues nuestro ser interior es un mundo lleno de ecos y, si cerramos los ojos, sólo oímos el tamborilear eterno de nuestro corazón bombeando sangre como bombea vida, una vida que a veces va más allá del último latido, del último hálito de existencia.

   Es una historia desencantada, porque todo amor no correspondido es el retrato de un final. Pero Javier Martínez Madrid, con su pluma de poeta, retrata el viaje inhumano de un hombre entero por buscar lo perdido, por hallarse en la suspensión de una ingravidez que se le escapa de las manos y que finalmente termina aceptando, momento en el cual se encontrará libre.

   La muerte no huele a nada es narrativa musical, sólida, adherida a la tierra, nada amable con el hombre, sutil y profunda, que esconde en su aparente sencillez toda la pasión del ser humano, toda su frustración y, también, su calma. Es la historia de un hombre que, perdido, busca su sentido, y que acaba encontrándolo justo donde lo dejó de ver: en su corazón.

   Hay mucha tinta en la pluma de Javier Martínez Madrid. Tinta que proviene del drenaje de los sentimientos humanos, de las aguas revueltas que se esconden en la superficie de las cosas, y un talento de poeta que dibuja con palabras llenas de cadencia un mundo que puede escapar, si él quiere, de la simple realidad de un colectivo y hacerse universal. Porque todos somos inseguros, todos somos inestables, todos anhelamos la calma y la seguridad, la eterna seguridad de sentirnos amados.

Juan Ramón Villanueva

Un aspirante-a-todo-lo-que-sea, que vive en Santiago de Compostela; dedicado a vivir demasiado en su cabeza; con grandes amigos con los que compartir todo los aspectos de la vida, y que empieza a necesitar expandirse más allá de sus propio límites geográficos. Aspiring-to-everything-that-it-is, living in Santiago de Compostela; dedicated to live too much in his head; with great friends with which to share all aspects of life, and that begins to need to expand beyond his own geographic limits.

4 comments

  • Es complicado leer algo así sobre uno mismo y su novela, y poder hilvanar algo de coherencia para responder. No sabes cuánto me alegra que te haya gustado y que hayas disfrutado cada uno de los matices que esconde la novela.

    Has sabido pasear por ella y apreciar sus rincones, como solo alguien de tu inteligencia y sensibilidad podría hacer.

    Muchas gracias por tus palabras, estas y todas las demás, y por supuesto por tu apoyo. Gracias y mil veces gracias.

    Un abrazo.

    • Las gracias hay que dártelas a ti por pasar por aquí y dejar tu huella.

  • Excelente comentario de la novela, se nota que esta leida hasta en sus puntos y comas. Enhorabuena escribes genial.

    • La novela lo dice todo, pues está bien estructurada y escrita con mucha sinceridad, no oculta nada.
      Muchas gracias.

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