Estamos juntos cogidos de la mano.
Te veo y no me lo creo. Después de tanto tiempo, de tantas disquisiciones, berrinches, mal entendidos y dificultades, aquí estamos tú y yo.
Delante de nosotros un sendero parece abrirse dándonos la bienvenida. Se lo ve tortuoso, a veces transparente y a veces manchado de sombras.
Como la vida. Una vida compartida.
Suspiro. Y aprieto tu mano con energía. Y me gusta sentirte así, conmigo, tu mano en la mía, tu fuerza en la mía. Y viceversa.
Sonríes. Sonrío.
Juntos.
Después de tanto tiempo nos hemos encontrado y reconocido. Apareciste, me encontraste en medio de este camino tortuoso que ha sido nuestra vida, y buscándonos nos hemos hallado.
Suspiro. Suspiras. Y sonríes. Y yo me río.
Delante nuestra un camino blanco se extiende a nuestros pies, invitándonos a recorrerlo. Juntos. Abrazados. De la mano.
La luz se extiende por él, y la noche repleta de estrellas. Algo de niebla, aquí y allá sombras de lluvia se dejan ver. Pero parece hermoso y es fragante y embriagador.
Mi corazón late con fuerza y sé que lo sientes en mi mano en tu mano. Y ahora eres tú quién la aprieta.
– ¿Estás listo?
Me preguntas.
Yo me quedo un segundo mirándote a los ojos. Qué belleza transparente, tu mirada nueva, límpida, sin brumas.
Sonrío ante tu risa. Me dejo mecer por tu confianza.
– Sí.
Respondo.
Y juntos comenzamos a recorrer el inmenso camino que se extiende delante de nuestros ojos, el camino de la felicidad.
Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.
Que bello.
Dulces sueños.
Para ti también!!
Quiero andar por ese camino,y si es con Rocío Durcal de fondo… mucho mejor.
Sin duda, alegría y corazón.