El ocaso/ Dawn.

El mar interior/ The sea inside

El horizonte es oblicuo, de bordes redondeados y de color azafrán. El azul cabalga espléndido sobre el rosa fosforescente, y el dulce dorado vierte sus orillas en la espuma de las nubes viajeras, remadas por la corriente sencilla de un viento pequeño, que acaricia la mejilla arrebolada y la estrella solitaria que, tímida aún, se deja ver mientras el ocaso progresa.

Desde mi ventana abierta contemplo esa mezcla sencilla de colores, esa transformación casi divina del fucsia al magenta, del verde al azul oscuro, camino de la noche que llega. El ocaso desde el oeste fluye sin prisas, día de verano lento en el que las hojas se marchitan y no hay apenas viento y no hay apenas sombras y no hay apenas nadie en la calle, nadie en las calles ni en mi habitación. Nadie salvo la estrella tímida y el cielo abierto, inmenso y único, fraterno y eterno, que me abraza con esos rayos frágiles, con esos colores que parten de un sol moribundo y sereno.

La belleza me hace feliz, pero no hay felicidad suprema, porque me faltas tú. Y mientras la belleza del ocaso se desparrama en mi ventana, alcanzando los bordes de mis dedos con sus colores iridiscentes y melancólicos, mi tristeza se hace eco con la noche que llega y brilla solitaria, como la estrella del sur, única y tímida, en el cénit de mi trocito de cielo, cielo azul noche, naranja azafranado, rosa corazón.

Tú no estás, y no has estado nunca. Y observo la sinfonía de la Naturaleza ante mí, y la magia del color y la fuerza de las horas que pasan y sigo solo. Solo contemplando la huida del día y la llegada de la noche, prendida de estrellas pequeñas, muda de luna y libre de nubes. Y me siento solo, solo, solo en medio de tanta belleza que merece ser gritada, descrita y, sobre todo, compartida, como la vida que la seduce, como los ojos que la vigilan, como el corazón que aún late buscando vida.

Tú no estás y yo estoy solo. Solo a la llegada del ocaso. Solo y preguntándome, como siempre que me atrapan las horas que pasan, si será así para siempre.

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