Todd alza el vuelo/ Todd spreads his Wings.

El día a día/ The days we're living, Libros que he leído/ Books I have read, Literatura/Literature

Me gusta Todd Clary. Es la clase de hombre que me gustaría ser: inteligente, sensato, directo, tierno, simpático, listillo, tierno y cabezota.Todd Clary

Lo conocí navegando por Internet, en una página de superación personal, muy típicas de Norteamérica, en las que reflejaba cómo había transformado su físico con dedicación e inteligencia a pesar de tener una edad en la que nuestra sociedad no da muchas oportunidades a ese desarrollo. Me llamó la atención no sólo su progreso físico (por lo demás, asombroso), sino también por la propia calidad de las fotos y sus comentarios, que lo hacían resaltar del resto de casos que allí se exponían. Y sobre todo, también, porque en ese pequeño espacio quedaba grabado lo agudo de un ingenio y la fuerza de una determinación, y de una fe, que podían mover montañas.

Así fue cómo llegué hasta su blog Waltzing In Perdition, y así fue cómo comenzó una extraña amistad.

A través de las entradas de su bitácora me di cuenta que ese hombre que tan orgulloso estaba de sus progresos físicos, no había hecho otra cosa que transmutar en su exterior el maravilloso mundo interior que poseía. Y ese mundo lo desvelaba en esas páginas virtuales con honestidad, con un humor repleto de cinismo e ironía, y un gran amor por la vida en todas sus manifestaciones, digno de ser mencionado.

Descubrí que es sinestésico, y que, gracias a ello, podía transformar el mundo que veía en un arcoiris de sabores, en un mundo de notas musicales y de vivos colores en los que plasmaba el diario devenir con ese candor, esa verdad y esa fe en la vida que le es tan propio.

Es un hombre polifacético: ha sido desde conserje hasta pastor de iglesia, desde diseñador gráfico hasta psicólogo, desde hombre enamorado a marido amante y padre devoto… Y de eso trata su libro: A Beautiful Hell. En él vuelca esa maravillosa forma de ver la vida, y ensalza lo cotidiano a categoría de arte. Es un libro lleno de humor, de ironía, de aguda observación sobre la vida, de fe y de amor. Nada se salva a su afilada lengua ni a su fino olfato: ni su matrimonio, ni sus hijos (Chico-Alfa, Chico-Beta y Nena-Charlie), ni su perro (el Golden Retarded, Bailey) ni él mismo (súper-Todd); y todo lo observa con candidez, calidez y amor. Porque él mejor que nadie sabe retratar con trazo fino e ingenioso los muchos baches de la vida, sus errores y sus aciertos; y descubrir en ellos la belleza escondida, y muchas veces olvidada, que el día a día nos regala inesperadamente.

Todo lo admiro de Todd: su madurez, su entrega, su sabiduría juguetona, su espíritu inquisitivo, su sólida honestidad, su maravilloso mundo interior, su acerada lengua…, y su poca querencia por las comas.

A Beautiful Hell es el primer tomo de unas memorias de la vida vistas a través de los ojos de un norteamericano sanote, sin complejos, llenas de perplejidad, de lisa hermosura y de fino humor, que nos enseña que la vida, a pesar de las diferencias superficiales que nos separan, es una experiencia común y maravillosa de la que podemos aprender, reírnos a mandíbula batiente, y evolucionar, si nos dejamos llevar por el arrullo de la fe y por el fluir de los días vividos.

Y también quiero mucho a Todd. Y me encanta ver cómo despliega sus alas de plata para remontar el vuelo de los verdaderos artistas, ésos que ensalzan la vida con la más fina de las ironías y el trazo más fino de las estrellas.

I like Todd Clary. I really do. He’s the kind of man I always dreamed of to be: smart, wise, direct, sincere, clever, funny, tender and stubborn.

Todd ClaryI met him through Internet and inmediatly I was captivated by this man who could achieved an entire physical transformation against society’s standard beliefs, and who likes to demostrate it to the entire world with pride, straight-acting behaviour, and most important for me, a kind of tender determination and a strong faith, capable of to move an entire mountain if he wanted it or needed it to do so.

That’s how I found his blog, Waltzing In Perdition, and how my admiration has began.

Through the different entries of his blog, I found a man proud of his physical achivements, but more so, proud of being capable to transmute his inner world into his outside, trying to marry those two men in one and only great man. That amazed me. Because his inner world, full of poetry, kindness, sensibility, irony, humor and sharp-tongued commentaries, was portrayed on this blog with tender ease, with some kind of cristal transparency and with such wonderful love, that it was addictive, groundbreaking and unforgettable to me.

I found that he is synesthete. An incredible gift that life gave to him, making him capable to see the movements of the wind with rainbow’s colours, to listen to the music of the raindrops pouring into feelings and sensations, and to watch the smell of the grass growing in springtime talking to each other with a happy chit-chat. And this ability makes him capable to portray life in the unique way he does, full of silly notions, deepest lessons and funny memories that only reflect the day by day life he’s living at.

And A Beautiful Hell is the way he found to share with us his magnifique inner world and his way to teach us how unexpected things and silly moments that life is made of, finally touch our hearts and make our very own life worth living. Through his experience with marriage and parentship and friendship, he paints an entire picture of life with bright, sincere, ironic, tender and sharp colours, and elevates everyday life to the state of true Art. Every event of life has a lesson to give an to accept. And he shows us how funny, tender, smart, clever and stupid life can be without a shade of a boring or a heavy structured-mind limitations our blind growing-up process could gave to us once.

In A Beautiful Hell, nothing is saved to his sharpened language, nor to his fine sense of smell: neither his marriage or his children or his own dog (that is always on the couch); but everything is told to us with a warmth, lovely and naive prose. Because no one better than him to protray with fine brush the many facts of life; the succesful stories and the mistakes that lay behind the unexpected; the magnificence that is hidden behind the dayly events of life.

I admire everything about Todd: his maturity, his honesty, his playful wisdom, his inquisitive spirit, his kidness, his sharp tongue…, and even his forgetfulness about commas.

A Beautiful Hell is the first volume of The Waltzing In Predition Chronicles, and is the first volume of memories of Life seen through the eyes of a healthy Northern-American man, without complexs, full of perplexity, smooth beauty and fine humour, that teach to us that this life, in spite of superficial differences that separate us, is a common and wonderful experience to all of us and through which we can learn, laugh and find out the unveiled beauty of the every lived day.

And I also have to say that I love Todd. And that I truly enjoy how he spreads his silver wings to enjoy the fly of the true artists, those that are capable to draw life with the most tender draft of the most brightness stars.

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