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   A todos aquellos que sufren por las contingencias de la vida. Todas: paro, pérdidas de alguien amado; celos, intrigas, rabia, despecho, desolación. Aquellos que ven el mundo hecho trizas y a los que no les queda más remedio que echarse a dormir en él; enfermos crónicos y agudos, ingresados o no; que luchan por la Vida y por la Salud; los que son visitados por la infelicidad y también por la desventura; aquellos que son callados cuando quieren hacerse oír, y aquellos que sufren vejación por ser simplemente quienes son.

   A todos aquellos que nadan en la Felicidad, sea en la pobreza o en la abundancia. A todos aquellos que son amados y saben amar, algo tan difícil; que disfrutan de la sonrisa de un niño y de la cándida mirada de un anciano; aquellos cuya soledad es una losa y a aquellos que conviven mejor con el silencio que con el ruido cotidiano del día a día.

   Feliz Navidad.

   Y a todos aquellos que no pueden leer, que no pueden escribir, que no pueden oír ni ver ni sentir. Y a todos aquellos que sienten por todos los demás y siguen hacia adelante, en este camino sin fin que es estar vivo.

   Feliz Navidad.

   Una vez más, cinco años ya, y por siempre, con el único anhelo de aprender, de a poco, cómo es llegar a vivir el Tiempo de Curar.

   Feliz Navidad.

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Donde habite el olvido, 
En los vastos jardines sin aurora; 
Donde yo sólo sea 
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas 
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios. 

Donde mi nombre deje 
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos, 
Donde el deseo no exista. 

En esa gran región donde el amor, ángel terrible, 
No esconda como acero 
En mi pecho su ala, 
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento. 

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya, 
Sometiendo a otra vida su vida, 
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente. 

Donde penas y dichas no sean más que nombres, 
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo; 
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo, 
Disuelto en niebla, ausencia, 
Ausencia leve como carne de niño. 

Allá, allá lejos; 
Donde habite el olvido.

Luis Cernuda (1902-1963), Donde habite el olvido.

   

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   No se actualizan siempre de forma continuada, ni falta que hace.

   Sus objetivos e intereses, sus pareceres y géneros son dispares, y por eso me atraen y los sigo.

   Todos son artísticos a su manera. Muchos de ellos aportan rigor científico e informativo. Todos nos acercan a un universo nuevo para que lo entendamos y aceptemos y sepamos que el mundo es demasiado diverso y que todo en él tiene cabida. Cada uno defiende su parcela de pensamiento, y aunque tienen derecho, no me atraen por eso, si no por su espontaneidad, su dedicación y esa pasión que les une a sus respectivas carreras y a sus ilusiones e intereses.

   Asignatura pendiente, el blog del Dr. Sergio Fernández, nos habla de las pasiones de su vida, que es la vida en toda su extensión, de su labor como insigne médico cosmético, sus viajes y sus preocupaciones, y nos sirve de guía frente al innovador campo de la Medicina Cosmética, de importancia creciente y de interés general. Desprende energía y actividad, exactamente como es él en realidad.

  Enrique Toribio es un artista. Su arte fotográfico, lleno de sensualidad, es barroco. Todo. Sus claroscuros, su búsqueda de la textura, su ansia de movimiento. Sus fotografías son poesía congelada y a la vez móvil, donde un gesto, una mirada, una mano o una boca hablan con sentimiento y sensibilidad.

 Truthkill Satrian es un blog que nos mantiene al día de la realidad televisiva y cinematográfica mundial, es decir casi toda anglosajona, con noticias frescas, tráilers, nuevos proyectos y crírticas en muchos casos acertadas, en una acercamiento útil al momento en constante evolución del mundo del espectáculo y del entretenimiento.

   O Garfelo es una delicia. Un blog que se dedica a desmigar la cultura gastronómica fundamentalmente gallega, expresada en practicidad. Loly Llano nos acerca, con su habilidad, todos los secretos de la cuchara y el tenedor, y los rincones más recónditos de la gastronomía rural con los ojos del siglo XXI.

   El Pakozoico es la idea de Françesc Gascó para impregnar de cotidianidad la Paleontología y unir los orígenes de la vida con la evolución del día a día, desde el rigor científico, la algarabía del disfrute y la alegría de una persona que goza de lo que hace, con lo que hace y que le gusta transmitir grandes verdades escondidas en lo más recóndito y en lo más inusual. En El Pakozoico nos damos cuenta que lo más trivial tiene un transfondo mucho más profundo, y por eso es divertido y por eso nos sentimos a veces tan identificados y tan atraídos por ello.

   Both Sides Now es una pequeña joya que comienza. Raúl Nuevo llena con sus sensibilidad esos pequeños detalles que conforman nuestro día a día, y encuentra verdaderos tesoros escondidos para la mayoría. Su labor como empresario y restaurador, su alegría y melancolía, hacen que sus palabras, que sus reflexiones, tengan un peso real que escapa al simbolismo que emplea. Si hay algo que esconde Both Sides Now es un corazón que late y que quiere ser compartido con todos.

   En El Hombre Confuso todo es homosexual. Todo. No hay ninguna entrada, ninguna intención fuera del esquema que aparentemente define a este blog. Pero Confuso es mucho, mucho más. Su gusto camp, su búsqueda y admiración por lo kitsch no sólo es gay, es universal, pero no se queda ahí. Su habilidad como escritor traspasa todas esas fronteras iniciales, y nos descubre a un hombre que se prefigura y se busca, que intenta encontrarse y que se pierde, dentro de lo confuso de la vida, llenando de poesía cada uno de sus pasos. Más allá de las fotografías homoeróticas, abiertamente pornográficas a veces, la sensibilidad de Confuso escapa los límites de su blog y nos hace esperar un futuro brillante para él en el mundo del papel impreso.

   Life and Wonderland es una joyita bilingüe. IT llena de poesía sus encuentros personales, sus preguntas, su búsqueda de sentido. Llena de arte y sensibilidad, su búsqueda de lo real se mezcla con las fibras de la vida y crean un universo que se presta a la maravilla y al sueño.

   Plan de vuelo, de César Cabo, desglosa la actualidad desde un punto de vista crítico y sereno, algo tan poco español y que es de admirar. Toda persona que expresa sus pensamientos en alta voz en cierta forma se confiesa y esto es lo que encontramos muchas veces escondido en las líneas de este blog. La inteligencia y la fina ironía, el pensamiento clarificado y una cierta contención admirable, fluyen por este blog de un autor polifacético que promete dar mucho más de sí fuera de los límites aparentemente inexistentes del universo 2.0

   Yorokobu es una delicia. Es una revista física, es un blog extraordinario, es una forma fresca de ejercer el periodismo que casi se transforma en un estilo de vida. Tiene espíritu propio, como Monocle, por ejemplo, aunque alejado del esnobismo que tiñe demasiado la obra de Tyler Brûlé (por lo demás, muy interesante), y contagia con su espíritu alegre y crítico el espíritu de quien lo lee, dejando siempre abierta la puerta al cuestionamiento, al pensar fluido de ida y vuelta.

   Esta es una pequeña muestra , muy pequeña, de la riqueza de internert y de lo que en él podemos encontrar y disfrutar, ramas de un árbol frondoso o dendritas de esa gran neurona que es el pensamiento y el sentir humano llevado a la expansión casi infinita de las posibilidades del universo 2.0

   Ir detrás, siempre por detrás. Viendo cómo vas hacia adelante, siempre por delante.

   Sueños, anhelos, todo parece desmoronarse. Sin ti. Y sin embargo…

   Y sin embargo no dejo de soñar. Una y otra vez.

   Mi corazón te quiere, mi corazón te anhela, mi corazón parece morir sin ti.

   Y otros consiguen sus sueños, y otros tienen a quien amar, y otros parecen tenerte a ti.

   Menos yo.

   Que vivo persiguiendo sueños, sueños de alcanzarte por fin y de que me quieras.

   Para ser felices juntos, como en los sueños, por fin.

   Siempre me pasa lo mismo. Busco y busco en vano. Lo que encuentro no es lo que deseo, y lo que anhelo simplemente no es para mí.

   Me paso la vida persiguiendo sueños y ellos se van dejándome solo.

   ¿Qué he hecho con mi vida? Nada importante. Nadie se gira al verme pasar; nadie se fija en mi sonrisa o en el brillo de mi mirada. Nadie extiende su brazo a medianoche en busca de un abrazo que sólo yo puedo dar. Cuando anhelo un día de sol, llueve. Cuando quiero ser besado veo cómo esos labios anhelados atracan en el puerto de otra boca. Mientras espero por encarnar mis sueños, estos se diluyen en vano tras de mí.

   Y no quiero mirar alrededor, no quiero saber qué les pasa a los demás. La sonrisa, la algarabía, el éxito, los sueños encarnados, las alegrías, las tristezas… No quiero ver cómo los demás obtienen lo que desean, aquello por lo que luchan, el suspiro por el que viven. Yo vivo persiguiendo sueños que se me niegan; yo vivo deseando atravesar arco iris que nunca se abren para mí. Ni siquiera un rayo de sol, ni siquiera el guiño de una luna misteriosa. Me paso la vida persiguiendo sueños que nunca, nunca, se hacen realidad.

   Y tú has sido el más hermoso de todos. Y el más doloroso también.

   Siempre he soñado con tenerte a mi lado. Con que me amases si quiera con una parte de lo que yo te quiero… Pero te quedas callado, me sonríes como quien sonríe a un perro, y me acaricias sin más y te vas. Te vas buscando otros abrazos, otras palabras lisonjeras, otros rumores y otros amores que no te hacen bien, o no todo el bien que yo te daría… Y aquí quedo yo, solo, en medio de una oscuridad penetrante, persiguiendo el sueño de amarte, entre los brillos de un cielo que no se abre para mí.

   Me paso la vida persiguiendo sueños.., que nunca serán para mí.

   a Helena, que quería un cuento de lo que pasó una vez y podemos llegar a recordar.

   Iba a entrar en el portal. El edificio es antiguo. Ignoro cómo ha podido sobrevivir a esa locura que nos barrió durante un tiempo de destrucción y reconstrucción, que se llevó por delante todo lo bonito que había en la ciudad. Esta calle parece detenida en el tiempo y este portal, con sus guirnaldas y su pomo de hierro lleno de flores y hojas, parecen salidos de otro tiempo y otro lugar. No sé cómo han sobrevivido, la calle y el portal, a esa locura, y hasta el pequeño parque que lo rodea aún tiene un aire cándido y ruboroso, propio para que los amantes se cojan de la mano y se den pequeños besos de vuelta, y que los niños correteen a salvo de coches ruidosos o motos desbocadas.

   Iba a entrar en el portal y algo me detuvo. Mi sombra, recortada por las guirnaldas de la entrada, parece hecha de retales, como un collage negro y sepia. Y llega al parque de tan larga que es y se detiene al borde de los árboles.

   Me siento solo, llevo todo el día sintiéndome así. Suspiroso y melancólico, como si me faltase el aire. Y respiro perfectamente. Lleno el pecho y lo vacío así… Y bien. Pero no. En momentos así suelo salir a pasear sin rumbo fijo. Mi barrio no es bonito ni es tranquilo, y sin embargo cuando salgo envuelto en mis melancolías todo parece cobrar un brillo añejo, lejano de la realidad, mezclado con los latidos de mi corazón. No veo lo que veo y hasta parezco que sueño. Y puede ser eso lo que me ha pasado ahora, tras este arrebato que me ha entrado.

   Son las doce de la noche. No hay luna. Las farolas alumbran cansadas esta calle desierta, llena de edificios como árboles. Se yerguen sobre tierra removida, con sus tallos serpenteantes y sus ventanas lacias abiertas como corolas. Creo percibir ciertos movimientos en uno de los pisos; como sonrisas o lloros o todo a la vez. No sé. Algo hizo que torciese en la esquina. El rumor del oleaje de las ramas, sordo y acompasado; el ritmo silencioso de mis pies o el latido enorme de mi corazón. No sabría precisarlo. Pero como en un sueño me he encontrado aquí, con la mano en el pomo de hierro, jugando con mi sombra alargada y sinuosa y eso que me ha despertado, que me llegó muy dentro y me ha hecho detenerme.

   Un olor. Ese olor. A flor oscura, a rumor de oleaje, a madera delicada, a palo de rosa… Un olor que no recuerdo haber olido y que me es muy familiar despierta mis sentidos, le ha hablado a mi corazón que ha dejado de latir y me lleva y me trae por un tiempo que parece pasado y un momento suspendido en la nada que no sé reconocer…

   Y sin embargo, mi sombra y yo parecemos saber de quién es esa fragancia que llena el portal y que se extiende presurosa por el jardincillo precioso y la oscura calle desierta. Y un impulso me llega. Y quiero abrir la puerta de hierro y atravesar ese pasillo de flores esculpidas y calmar esta sed extraordinaria de compañía que me ha entrado y encontrar una respuesta a la desazón que desde esta mañana vive dentro de mí.

   El rumor de los árboles susurran nombres a mi corazón. El olor penetrante que llena mis pulmones adormece mi mente y hace que sueñe o imagine o reviva sentimientos violentos que nunca he sentido, y arrebatos olvidados y una pasión desmedida que ha roto corazones y ha desmemoriado vidas, vidas solitarias como la mía. Quiero tocar pero me avergüenza la hora… Mi sombra y yo estamos aquí, tiritando por un frío que llega desde los huesos al alma y le habla en ecos y le dice que sí y le dice que no y le dice qué va y le dice vete ya y le dice busca ya y la deja sola pues sola ha venido y a mí sin habla.

   Mi sombra y yo dudamos. Dudamos porque sé qué botón quiero tocar; porque sé quién espera a que llame y quién, deseándolo, me ha atraído hasta aquí.

   ¿Qué hacer? ¿Seguir un impulso que nace detrás de mi cerebro, que es quizá más fuerte que yo? ¿Qué vida parece recordar mi corazón, que se llena de plumas y parece elevarse por encima del suelo, a tres metros de mí? Una vida llena de vértigo, repleta de pasiones extremas, del más fiero dolor pero también de la felicidad más inenarrable… ¿Por qué ese olor despierta tantas cosas en mi interior? ¿Por qué la soledad juega al escondite y me obliga a salir de mi propia vida para adentrarme en la que fue de otro? ¿O es la mía vista del revés? No lo sé…

   Y miro mi sombra que parece alargarse hasta el infinito queriendo salir de aquí. Pero si me voy la tristeza acabará conmigo. Y quien me espera no sabrá que me espera ni sabrá de mí… Y su olor…

   En la indecisión el tiempo pasa. Las agujas corren como corre la vida, y la vejez se instala como se apalanca la voluntad, y miro hacia atrás y el camino recorrido se ha hecho cenizas y esa vida soñada, arrancada por un olor, llena de escarcha de lo que pudo ser, se aleja tanto de mí como mi propia vida, como mi amarga voluntad…

   En un sobresalto despierto agitado. La oscuridad lo llena todo. El viento se cuela ligerito por la ventana entreabierta. Es verano. Pero ha refrescado. Aunque yo estoy empapado de sudor. De un manotazo me arranco la camiseta y busco a tientas una seca en el armario. Era un sueño. O no… Y lo recuerdo todo. Y de un salto vuelvo a la cama, inmensa como un océano inescrutable, y busco la península que me ata a la vida. Se yergue enorme y esculpida, semidesnuda y perfecta, con una suave sonrisa de sueño con ángeles, y la boca más bella que haya podido imaginar jamás. Y su olor a flor oscura, a rumor de oleaje, a madera delicada, a palo de rosa… Y mi corazón se calma.

   Son las doce de la noche. No hay luna. Y mi sombra se recorta entre la ventana y la cama inmensa en la que reposa el amor de mi vida. Y sé que la soledad no es más que un sentimiento pasajero y que la melancolía de lo que fue ha quedado ya muy atrás. Porque es él. Todas las respuestas son él. Y siempre será él. En esta vida, en una vida que fue y que se deslizó por un sueño. Y en la que de seguro será.

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