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Entre Nochebuena y Reyes/ All about Christmas.

   Hay algo importante que late al lado de todos los motivos por los que celebramos Navidad. Y son los regalos. Los regalos como símbolo: la capacidad de dar, de ceder, de regalar, de celebrar la presencia de aquellos que hacen de nuestra vida un teatro infinito y una divina locura.

   Hoy miles de personas rasgan papel, abren envoltorios, disfrutan o se desilusionan con las sorpresas que contienen esos paquetes en los que a veces envolvemos un sueño y otras una obligación. La Navidad es un símbolo que recoge en el fondo el maravilloso don de dar, de regalar: desde una sonrisa hasta el más sofisticado aparato electrónico, el hecho de dar, de compartir hace de este período el más bello y triste de todos los que vivimos a lo largo del año.

   Hace un año reflexionaba sobre lo que había ocurrido en el 2010. Ayer, durante la guardia de la Noche de Reyes, mientras conversaba con el equipo de guardia e intercambiábamos comida en un pequeño ágape hecho de cariño y de ganas, algo me llevó a hacer lo mismo. Por supuesto y más importante, gozaba de Salud. Y mis familiares más cercanos también, aunque algo más abollada y renqueante. Eso es digno de celebrar con la mayor de las fiestas, desde luego. Pero además el año que se fue me regaló muchas cosas, demasiadas quizá, no merecidas sin duda, y algunas renuncias que sólo con el tiempo adquieren forma y estructura y parecen encajar en el fino entramado de los días que vivimos.

   He recibido un nuevo trabajo, perentorio e inestable como cualquier otro, en el momento en el que interiormente pensaba en cambiar mi vida en ciertos aspectos. Una frontera que desconocía, una forma de trabajar en Medicina que no sabía que podía ser posible. Tal hallazgo y tal regalo me llegó de sorpresa e intenté amoldarme a él de la mejor forma posible en el corto espacio de tiempo del que dispuse. No lo hice mal pero tampoco bien, y mi escasa plasticidad para aceptar cambios bruscos no ha contribuido a ello. Y sin embargo me siento algo más útil, tengo nuevas ideas, creo que lo que hago, al menos en parte, puede ser posible. Y eso me ha dado una fuerza pequeña pero continua, que me hacía falta.

   Durante el año perdí a personas que apreciaba y sin embargo gané en libertad. Siempre quebradiza, siempre huidiza, pero ahí está. Si miro hacia atrás veo locuras hechas, tonterías que no deberían haber ocurrido, pero también encuentros extraordinarios, fogonazos que me abren los ojos y me dan más luz. Todas las personas que he conocido y que han entrado a formar parte de mi vida han aportado calidad y cierta estabilidad y una riqueza que es difícil traducir en palabras, pero que está ahí. Las personas que habitan en el pasado, aquellas que han querido abandonar la travesía común, y aquellas que se han adherido a ella, han hecho de mi vida, de mi personalidad y mi forma de pensar, una nueva tierra; han servido de catalizadores en este estudio y en este descubrimiento continuo que es ser yo mismo.

   He recuperado una amistad perdida en el tiempo, resquebrajada y curada; he sido un imbécil y he permitido que mi orgullo se entrometa en lo que siento; y sin embargo he sido capaz de sobreponerme a todo eso y ahora, en el lugar en el que siempre ha debido estar, ha retornado como si nunca se hubiese ido, y prefiero no ver las cicatrices que la vida nos ha dado, y mirarle a los ojos y disfrutar de su sereno vivir, de su sabiduría lenta y profunda como un surco de tierra que lleva escondida una promesa, un futuro encantador.

   Entre Nochebuena y Reyes la vida se suspende; recordamos lo que más nos duele, nos rodeamos de lo más querido. Yo quiero mucho y anhelo mucho y pierdo mucho, pero la Vida está ahí, siempre a mi lado, para recordarme lo bendecido que soy, la inmensa suerte que tengo incluso en la zozobra de los días que vivimos, y que siempre, siempre las cosas pasan, todo pasa y quedamos nosotros fuertes, tambaleantes pero erguidos y con una sonrisa entristecida pero única en el rostro.

   Por eso entre Nochebuena y Reyes he querido rendir homenaje a todo lo que la Vida me da; la suerte de trabajar, por más inestable que éste sea; la inmensidad de una vida saludable rodeado de seres que son un mundo en sí mismos, generosos y únicos, con sus peculiaridades y sus problemas, sus misterios y sus realidades.

   En este año que se ha ido he perdido de vista mi propia ciudad, que es una joya de maravillas, pero he podido viajar por Madrid, por Bilbao, por Barcelona, por Santander, por Oporto, por Berlín. Y por cada una de los lugares del mundo que me atraen gracias a la imaginación. Los mejores museos, las obras de arte más impactantes; la arquitectura excelente, los mejores platos, todo lo he saboreado gracias a esa capacidad generosa que nos regala la mente cuando cerramos los ojos.

   Y en este año que concluye, cada uno de los pacientes que han pasado por mis ojos me ha regalado la oportunidad de ayudarles, de comprenderles, de aceptarles. Y con cada uno a mí mismo, cuan difícil y a veces doloroso que esto sea.

   Entre Nochebuena y Reyes celebramos el don de dar. Y también, implícitamente, el de agradecer… Y yo sólo puedo dar las gracias por lo bella que es la Vida conmigo, que me da sus dificultades y sus momentos de paz para que pueda descubrir esa luz que está en mi interior y disfrutarla.

   Un año más.

4 thoughts on “Entre Nochebuena y Reyes/ All about Christmas. Deja un comentario

  1. Bello , siempre bello … a mi amigo , a mi confidente , a mi gran apoyo , al más bello de los suspiros imposibles …GRACIAS a ti y a tus bellas palabras de amor que han impedido , en este año difícil y de cambios también para mí , que deje de creer …

    Eternas gracias.

  2. Bueno Juan, me estoy volviendo adicta a tu página así que no dejes de escribir porque me encanta lo que escribes y, mejor aún, no sólo lo que escribes, sino, ¡como lo expresas!. Bonitas palabras, cargadas de sentimiento,,,,.No sé si todo lo que cuentas es autobiográfico o fruto de tu imaginación (no sólo en este último escrito sino en todos ellos) y, da igual porque de todas maneras es precioso como lo expresas.No dejes de escribir ahora que tienes una lectora más. Lástima no haber descubierto tu blog antes, pero nunca es tarde si la dicha es buena.Saludos

    • Gracias, Chus. Eres muy amable y siempre es un placer leer cosas tan bonitas…
      En cuanto a lo de autobiografía…Para eso está la imaginación, para intentar averiguar dónde (de existir) está la frontera entre lo que se ha vivido y lo que no.

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