Trabajar en un lugar como la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) aporta cierta perspectiva sobre el hecho de vivir y cómo vivir (que damos por descontado) y morir y cómo morir (algo de lo que evitamos hablar.)

   No quiero decir que no sea sesgada; antes bien y desde el principio: se ven muchas desgracias. Y eso por fuerza nos hace relativizar las cosas. Y aunque hay milagros y es un placer verlos desarrollarse ante nuestros ojos, la historia del día a día es muy diferente.

   En el centro mismo de lo que podemos llamar Vida, en la UCI se vierten todas las circunstancias que nos fuerzan, como seres humanos, a pensar en estos estados extremos de la existencia; valorarlos, depurarlos más bien y aceptarlos como hechos auténticos pero, en ningún caso, carentes de importancia o de cuidados.

   La vida requiere de muchos cuidados, los mayores mimos. Pero también la muerte. Nada más importante que morir con dignidad. Y no me refiero aquí a la tan temida Eutanasia. En España está regida por Ley: es un delito. Pero desde el principio me gustaría dejar muy en claro que una muerte digna no es eutanasia por más que esos términos se tiendan a mezclar: son dos vertientes del río de la existencia que se imbrican, mas no son lo mismo. Eutanasia, o suicidio asistido, es eso, un suicidio programado en la que existe una ayuda activa para ser llevado a cabo. La muerte digna es, como la vida digna, un derecho como seres humanos y un deber como trabajadores de la Salud, para que el proceso a veces lento del óbito se produzca en el ambiente más cálido, más adecuado, más sereno para el paciente y para sus familiares, libre de las estridencias de políticos de pacotilla o de los escándalos de las almas sensibles.

   Y la muerte es tan importante… Nuestra natural tendencia es a obviarla, a hacerla pasar de puntillas. Pero trabajando en la UCI, viviendo en la UCI, nada se obvia, todo se mira de frente, cara a cara, y habitualmente con un grado de crudeza enorme. El sufrimiento es real, los cuidados que se dan son reales, y el dolor, la angustia, la desesperación, y también la calma, lo son. Nada de lo que se asocia a nuestra existencia como personas se escapa a sus paredes, no hay faceta que no se palpe ni se olvide… La vida es tan importante, tanto, que la muerte, como parte de la Vida, también lo es.

   En estos once años de dedicación al enfermo crítico he aprendido muchas cosas (también he desaprendido tanto, que aún me asombra que poseyese ciertos conocimientos alguna vez). Dejando aparte las formalidades técnicas de la profesión (que siempre se renuevan), lo que más impacto ha tenido en mí han sido la interacción con otras personas en un ambiente de trabajo que se intenta transformar en agradable pese a su dificultad y seriedad (cuando más importancia tiene algo más humor debe generar para aliviar la carga; no se irrespeta más, todo lo contrario, se alza para ocupar su lugar real) y los avatares que la propia existencia nos brinda a los seres humanos. Desde la empatía con el enfermo hasta la serenidad frente a los familiares; del miedo al fracaso a la aceptación de la realidad; del orgullo de salvarlo todo a la razonable  tranquilidad de la sapiencia, que nos lleva a aceptar lo inabordable, que nos enseña que, una vez realizado todo lo humanamente posible, sólo el Destino (y siempre el Destino) habla.

   Se asombran aquellos que creen que tras una década experimentado toda clase de altos y bajos, todo tipo de decepciones y de alegrías, sea capaz de conservar la risa, la empatía y la coherencia. Pues no veo el motivo de tal sorpresa. Cuando estamos tan cerca de la Vida, aprendemos a amarla por lo grande que es, con sus dificultades, sus eternos miedos y sus momentos de destellos fulgurantes. Cuando sabemos que todo es humo: los celos, las envidias, el orgullo, la mentira, aprendemos a amar y a escuchar, a esperar sin desesperar y a aceptar, por sobre todas las cosas, a aceptar. Cualquier personajillo con poder puede hacer mucho daño, y disponer de la vida de unos y otros con ciega ineptitud. Es cierto. Y eso genera dolor, es cierto. Y hay que luchar contra alguien así, pero no con Odio, no con Razón: cuando sabemos que la Vida es algo más que la ciega ambición, el poder efímero (todos desaparecen, todos) y el orgullo bruñido, algo en nuestro interior cambia, lentamente, pero cambia, y consigue que nuestro punto de vista madure, evolucione, se abra a otros estadios de comprensión que nos ayudan a veces, y otras quizá nos estorben, a la hora de analizar todos los tropiezos y los anhelos de nuestra vida.

   Pues diez años en UCI me han servido para eso. Para encontrar a ese ser que llamamos Dios con mayúsculas y con minúsculas, para enfrentarme (¡y aún tengo tantos!) con mis miedos y para comerme mi orgullo, año tras año, guardia tras guardia. Muchas veces me han dado las gracias por hacer mi trabajo. Nunca he visto el motivo. Es mi trabajo. En todo caso, debo ser yo quien agradezca las oportunidades (todas: las más sublimes y las más oscuras) que todos los pacientes y que muchos de sus familiares me han ofrecido para aprehender la Vida, para saber más de mí y de quienes me rodean, y para valorar aquello que para mí es importante y que debe ser crucial: prestar el servicio adecuado sin pretensiones pero también sin excusas, y para garantizar la dignidad y la belleza de la vida y de la muerte… Si hace una década alguien me hubiese dicho esto, no lo hubiese creído. Pero es la verdad.

   Un amigo norteamericano dueño de una imaginación única, me comentó una vez que él veía nuestro trabajo como si fuésemos Guardianes de la Puerta. Cuando le pregunté exactamente a qué se refería con eso de la Puerta, él me aclaró que era el umbral que separaba la vida de la muerte, y que el equipo de sanitarios (médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería, celadores y personal de limpieza) vigilábamos esas puertas y éramos capaces de decidir, dentro de nuestras posibilidades, quién debía cruzar el dintel y quién no. La bendita imaginación de Todd Clary me regaló una imagen muy adecuada del trabajo que hacemos en UCI. Aliados del Destino, de Dios, prestamos nuestras armas a los pacientes, cuyo gran mérito está en ser capaces de sanar ganando vida o de morir ganado eternidad. En ambos casos, luchamos con denuedo para que sean llevados a cabo con la máxima dignidad, el máximo confort, el máximo cariño y respeto por la Vida.

   La muerte digna es necesaria. Es tan necesaria como el aire que respiramos. Es tan necesaria como vivir una vida digna, que nos garantice nuestro valor como personas sociales y seres humanos.

   Y se equivocan quienes piensan que la muerte es un fenómeno brutal, lleno de ruido, sin sentido ni coordinación. Las circunstancias que rodean al óbito pueden ser, y muchas veces son, duras y caóticas. Pero hay un momento, un instante único en el que todo se detiene, y el sonido del silencio gana la partida, todo adquiere un brillo sutil, cenital, y ese todo pasa rápido y veloz,  hasta desaparecer.

   Nuestra sociedad del miedo y la eterna juventud ha perdido el contacto con la muerte y con la vida. No sabemos plantarle cara ni a la una ni a la otra. Pero es tan necesario… No debemos tenerles miedo, no debemos escondernos ante ellas. La vida es fulgurante, apasionada, a veces difícil, a veces aburrida y más gris de lo que siempre hemos soñado. Pero el sol cada mañana, la luna suspendida en la noche cuajada de estrellas; una tarde de lluvia y viento, la sonrisa del amor, el llanto de la desesperación y la lucha, son momentos que nos permiten sentirnos únicos, dueños del mundo y de sus alegrías y desgracias. La muerte es un alivio muchas veces, es el primer puerto, el viaje eterno, la única salida real; es ancha, generosa y libre. Nada más preciado que ver el rostro de la muerte: todos los afanes se desvanecen, toda lucha tiene sentido y la palabra viaje, la palabra hecho, la palabra eternidad cobran su significado real y esotérico. El rostro de la muerte es dulce, es sereno, y durante el único segundo que se nos permite mirarlo, es hermoso. Nada más liberador que ese último suspiro, esa cuerda que se rompe y nos permite echar a volar. Los sufrimientos se transmutan y una especie de tranquilo alivio planea en el aire: llegamos a una meta, la única que hay desde el nacimiento, para seguir en el río de la Vida. La energía, para cumplir con la ley de la eternidad, se transforma liberándose, y esa liberación es a la vez un triunfo y una pérdida.

   Eso es muerte digna. Eso es vida digna. Eso es por lo que luchamos día a día en UCI. Por alcanzar el máximo grado de atención en la búsqueda de la Salud y en la entrega a la Enfermedad, en la recuperación de la vida, en el abandono de la muerte, en el flujo de lo que llamamos Vida y que es mucho más que el mero teatro de banalidades y sueños en el que nos encontramos.

   Me gusta hablar de la muerte. Me apasiona hablar de la vida. No le tengo miedo a la muerte; antes bien, la espero con los brazos abiertos porque la conozco, la he seguido, la admiro. Pero sí me desvela la forma de morir, las circunstancias que hagan de ese rito sagrado un vulgar bosquejo de vanidad. Por eso lucho día a día, junto con el resto del equipo, para conseguir la calidad máxima, el cuidado necesario, el respeto último por ese sagrado derecho que todos tenemos: una vida digna y una muerte digna, llena del confort y de la belleza (en toda circunstancia siempre hay un atisbo de Belleza) de lo imperecedero e inmortal. Y todos los días me enfrento a esa lucha y todos los días caigo y me levanto en ese afán. Porque sé que siempre, siempre, se podrá hacer algo más y se podrá ser mejor ser humano. La Vida nos lo pide, y estamos aquí para llevarlo a cabo.

For Good. Idina Menzel & Kristin Chenoweth. Wicked.

1st collector for For Good Lyrics.
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I Write the Songs, Barry Manilow.

Me gusta Todd Clary. Por muchos motivos. Su inteligencia, su talento, su sentido del humor, a veces tortuoso e intrincado (o me lo parece a mí, que me pierdo muchas veces con su inglés), su capacidad para hacer de lo cotidiano algo divertido y de lo cual aprender.

Todd Clary es artista. Y aplica esa visión al mundo que lo rodea. Todo es susceptible de ser aprehendido y comprendido y aceptado, y pone todo su empeño en ello. Desde el ejercicio físico hasta su blog, desde sus dibujos hasta sus fotografías, desde la amistad que vive con pasión, hasta su labor de marido y padre. Todd tiene muchas caras, y es brillante en todas ellas. Puntilloso, excesivo, incisivo, único, Todd Clary es una de esas personas que luchan por ser enteras y claras, y en cuya lucha nos vemos reflejados todos y nos vemos inspirados todos y podemos encontrar, todos, que la verdadera pasión de vivir está en el día a día, en las pequeñas cosas que se hacen grandes y en el empeño, siempre eterno, que ponemos en ellas.

Y Todd Clary está hoy de cumpleaños, y desde aquí le quiero enviar, hasta el lejano Colorado donde vive, mi más efusiva felicitación y mis más sinceras gracias por dejarme atisbar, si quiera un poco, parte de ese talento para la vida y esa claridad única.

I like Todd Clary. For many reason and for no one in particular. His intelligence, his talent, his unique sense of humor (I get lost so many times with his English…), and this great capacity to transform the day by day into  something quite extraordinary and into life’s lessons to learn.

He’s an artist. And he looks around the world with those artistic eyes. With him anything goes, everything is susceptible to be learnt, comprehended and accepted. And his efforts are so profound and great that make everything almost reachable. From his physic training to his blog; from his drawings to his photographs; his books; his friends and his wife and kids, the many faces of Todd Clary make himself a clever one and an unique figure indeed. He makes small things quite enjoyable and he finds out in all of them the real joy of living, and he’s not afraid to show it and to share it with us, his public. And us, as his public, are allowed to find ourselves in his efforts and in his cleverness and in his goals, that he achieves with so quite manners and such polite modesty. Yeah.

And today is Todd Clary’s Birthday. So, from here to Colorado, I just want to send to him not only my wishes of a great life (he’s owning his own wonderful life) but as well my undeniable thankfulness to be treated and allowed to share with him his many talents, his craziness and his claryty about big and small life issues and about faith, parenthood, friendship, love…, and, of course, Barry Manilow.


ManyFacesofTodd, posted with vodpod

Todd Clary es un hombre claro, sagaz, cínico, divertido, centrado, inteligente, amoroso y dueño de una creatividad que traspasa cualquier barrera humana. Desde su estudio, en su hogar, en medio del estado de Colorado, en Estados Unidos, y desde su blog: Waltzing In Perdition, nos muestra su enorme talento, su sentido del humor y su trabajo creativo (que se extiende desde su propio cuerpo hasta sus obra literaria, siempre en proceso de expansión) con desparpajo, cierta dosis de egocentrismo burlón y mucho, mucho afecto.

Es un hombre cariñoso, un padre preocupado, un marido comprensivo y amable (a su manera) y un amigo competitivo y burlón. En suma, un hombre de talento increíble, desbordante y único, que despliega su atractivo físico, mental y emocional en todo lo que hace: su cuerpo, su trabajo como marido y padre; como diseñador de páginas web, dibujante de cómics, fotógrafo y escritor… Un hombre que se sabe tocado por Dios y, por eso mismo, agradecido por cada día que pasa.

Todd Clary is a wonderful man: funny, smart, cynical; centered, loving, and with such an incredible creativity that flows all over the human oceans.  From his study, at his home in Colorado, USA, and from his blog: Waltzing In Perdition, he shows us his immense talent, his unique sense of humor and his creative work that go from his own body to his literary affairs, now in a process of expansion with his second book coming along.

He’s a loving man, a dedicated father and husban (well, in his own Toddness way) and a competitive and joker friend. Summarizing: an incredible talented man that shows his multitasked talent in an attractive physical, mental and emotional way: his own body, his wife and kids, his friends, his work as a cartoonists, photographer, web designer and writer… Todd Clary is a showman, a clown, a man that knows being touched by God, and, because of it, grateful and full of life. And it’s time to show it. Enjoy it, like I do every time I get near him.

more about “Todd Clary’s Ink.“, posted with vodpod

Un mirada rápida a algunos Blogs en los que me place perderme por un rato. A veces los leo todos de un tirón, otras simplemente los hojeo como revistas virtuales; unos los considero muy cercanos y otros han contribuido a afianzar amistades y a abrirme a nuevas ideas. Todos, por muy variados que sean, me enseñan a respetar la opinión que en ellos se encuentran y a valorar, precisamente en esas diferencias, la riqueza del mundo que la red virtual expande y conecta hasta límites insospechados.

LA COLUMNA DE ABEL ARANA.

Nadie como él para acercarnos las locuras del día a día y la cultura pop más avanzada vistas bajo un prisma único, mezcla de cinismo afilado y de humor auténtico, y con la mejor calidad musical de toda la red en español. Nadie como Abel Arana, políglota, artista polifacético, escritor de corazón, autor de dos de las novelas más divertidas, crudas y tiernas que he leído en mucho tiempo: Historias de Chueca MÁS (Historias de Chueca 2), y artista polifacético, para mantenernos al día, día a día, sin perder un ápice de frescura y descaro. Me siento muy afortunado de ser su amigo. Y muy orgulloso también.

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DAVENTRY BLUE.

Eric Arvin es escritor. Lo ha sido siempre. Desde antes de saberlo. De verbo fácil y grácil, es dueño de una prosa intimista, lírica, que se acerca al corazón humano con una mezcla mágica de humor, fantasía y poesía que lo hace irresistible. Es un escritor que lucha por ser reconocido y valorado por su peso específico y que ha encarado con valentía las visicitudes de una vida que no le ha sido fácil, con el corazón indomable de un verdadero luchador. Su labor literaria es constante, pues Eric Arvin vive día a día entregado a su pasión y a su destino. Obras como The Rest Is Illusion, Subsurdity o Slight Details and Random Events, lo comprueban. Es una joven promesa que vive rodeado de pasión por la escritura y por lo que vive.

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EL BLOG DE EVA ROY.

Eva Roy es visionaria. Vive la vida y la analiza con una mirada inteligente y muy certera. Aborda todos los temas humanos y los presenta con pasión y sin ambages, con la energía única de ser mujer. Escritora de profundidades, ganadora del Premio Novelia de 2009 por Amor, Sexo y Cirugía, es un volcán en erupción constante, dueña de una voz propia que la hace inconfundible y la aleja de cualquier molde común.

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WALTZING IN PERDITION.

Todd Clary es un hombre íntegro. Y no se molesta en ocultarlo. Artista gráfico y escritor, es sobre todo un hombre que ha descubierto las maravillas de su cuerpo y de su familia casi a la vez. Es un hombre trabajador, marido deslenguado y padre alucinante y alucinado, que intenta ver, con la mirada más cínica y tierna posible, el infierno de vivir en pareja y de ser padres de niños que crecen; enseñándonos que, pese a que la vida en familia puede ser un infierno, ese infierno es, en el fondo, muy hermoso.

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GUS BROCK.

Gus Brock es dibujante y paisajista. Un hombre joven, un alma en perpetua formación, que busca la perfección en su trabajo y en sí mismo, preocupado por el crecimiento interior y por la reflejar la belleza de sí mismo en todo lo que le rodea. Su alma brasileña y su herencia multicultural, políglota, de mirada intensa, busca en las rarezas de la vida, el material base para escribir su blog. Y en él nos da pequeñas muestras de su trabajo, de sus sueños y de su lucha interior: sutiles pinceladas de un espíritu de cristal.

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CRÓNICAS DE UNA CÁMARA.

Nada más fascinante que un fotógrafo que ha tomado el mundo por montera y se ha embarcado en la siempre estimulante misión de viajar alrededor del planeta descubriendo, para sí mismo y para todos nosotros, las bellezas que encierran los lugares más inesperados, los rincones más inhóspitos y los rostros humanos; cuyas miserias, alegrías, realidades y sueños nos hermanan para siempre sin importar barreras culturales, género o condición social. Ignacio Izquierdo está empeñado en retratar al mundo y todo lo que en él la raza humana ha hecho de bueno, y lo hace a través de una mirada repleta de cariño y arte.

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GARCÍA MADRID.

Manuel García, creador de la marca y dueño de la tienda GARCÍA MADRID, nos muestra su elegante y particular visión de la moda masculina; sus trabajo y sus sueños, envueltos en telas, medidas, botones e ideas siempre cambiantes y profundas, con la serenidad y la ternura de aquel que está orgulloso del trabajo bien hecho.

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SYMMETRY OF DARKNESS.

El alma peregrina de Pablo Pérez lo ha llevado a explorar mundos muy alejados de su Ciudad Real natal y lo ha enriquecido con la inteligencia, el don de lenguas y la mirada de un descubridor. Su gusto por la noche, el mundo onírico, las sombras que atraviesan el lado más oscuro del hombre, su atracción a lo prohibido y su constante juego con los fantasmas y las fronteras desdibujadas entre la vida y la muerte enmarcan una personalidad fascinante. Su talento, su cristalina sensibilidad, y su asombrosa capacidad de mimetizar costumbres, lenguas y quimeras, hacen que admire mucho más su eterna alma bohemia de lo que ya lo hago. Y es una fortuna contarlo entre mis amigos.

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ES MADRID NO MADRIZ.

Uno de los primeros blogs que leí. Perdido y reencontrado, me sigue fascinando su estilo depurado, su dedicación al detalle y su amor por la capital de España. Si todas las ciudades hermosas tuvieran ojos que los vieran con tanto amor como Madrid, el mundo real sería mucho mejor de lo que ya es.

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Me gusta Todd Clary. Es la clase de hombre que me gustaría ser: inteligente, sensato, directo, tierno, simpático, listillo, tierno y cabezota.Todd Clary

Lo conocí navegando por Internet, en una página de superación personal, muy típicas de Norteamérica, en las que reflejaba cómo había transformado su físico con dedicación e inteligencia a pesar de tener una edad en la que nuestra sociedad no da muchas oportunidades a ese desarrollo. Me llamó la atención no sólo su progreso físico (por lo demás, asombroso), sino también por la propia calidad de las fotos y sus comentarios, que lo hacían resaltar del resto de casos que allí se exponían. Y sobre todo, también, porque en ese pequeño espacio quedaba grabado lo agudo de un ingenio y la fuerza de una determinación, y de una fe, que podían mover montañas.

Así fue cómo llegué hasta su blog Waltzing In Perdition, y así fue cómo comenzó una extraña amistad.

A través de las entradas de su bitácora me di cuenta que ese hombre que tan orgulloso estaba de sus progresos físicos, no había hecho otra cosa que transmutar en su exterior el maravilloso mundo interior que poseía. Y ese mundo lo desvelaba en esas páginas virtuales con honestidad, con un humor repleto de cinismo e ironía, y un gran amor por la vida en todas sus manifestaciones, digno de ser mencionado.

Descubrí que es sinestésico, y que, gracias a ello, podía transformar el mundo que veía en un arcoiris de sabores, en un mundo de notas musicales y de vivos colores en los que plasmaba el diario devenir con ese candor, esa verdad y esa fe en la vida que le es tan propio.

Es un hombre polifacético: ha sido desde conserje hasta pastor de iglesia, desde diseñador gráfico hasta psicólogo, desde hombre enamorado a marido amante y padre devoto… Y de eso trata su libro: A Beautiful Hell. En él vuelca esa maravillosa forma de ver la vida, y ensalza lo cotidiano a categoría de arte. Es un libro lleno de humor, de ironía, de aguda observación sobre la vida, de fe y de amor. Nada se salva a su afilada lengua ni a su fino olfato: ni su matrimonio, ni sus hijos (Chico-Alfa, Chico-Beta y Nena-Charlie), ni su perro (el Golden Retarded, Bailey) ni él mismo (súper-Todd); y todo lo observa con candidez, calidez y amor. Porque él mejor que nadie sabe retratar con trazo fino e ingenioso los muchos baches de la vida, sus errores y sus aciertos; y descubrir en ellos la belleza escondida, y muchas veces olvidada, que el día a día nos regala inesperadamente.

Todo lo admiro de Todd: su madurez, su entrega, su sabiduría juguetona, su espíritu inquisitivo, su sólida honestidad, su maravilloso mundo interior, su acerada lengua…, y su poca querencia por las comas.

A Beautiful Hell es el primer tomo de unas memorias de la vida vistas a través de los ojos de un norteamericano sanote, sin complejos, llenas de perplejidad, de lisa hermosura y de fino humor, que nos enseña que la vida, a pesar de las diferencias superficiales que nos separan, es una experiencia común y maravillosa de la que podemos aprender, reírnos a mandíbula batiente, y evolucionar, si nos dejamos llevar por el arrullo de la fe y por el fluir de los días vividos.

Y también quiero mucho a Todd. Y me encanta ver cómo despliega sus alas de plata para remontar el vuelo de los verdaderos artistas, ésos que ensalzan la vida con la más fina de las ironías y el trazo más fino de las estrellas.

I like Todd Clary. I really do. He’s the kind of man I always dreamed of to be: smart, wise, direct, sincere, clever, funny, tender and stubborn.

Todd ClaryI met him through Internet and inmediatly I was captivated by this man who could achieved an entire physical transformation against society’s standard beliefs, and who likes to demostrate it to the entire world with pride, straight-acting behaviour, and most important for me, a kind of tender determination and a strong faith, capable of to move an entire mountain if he wanted it or needed it to do so.

That’s how I found his blog, Waltzing In Perdition, and how my admiration has began.

Through the different entries of his blog, I found a man proud of his physical achivements, but more so, proud of being capable to transmute his inner world into his outside, trying to marry those two men in one and only great man. That amazed me. Because his inner world, full of poetry, kindness, sensibility, irony, humor and sharp-tongued commentaries, was portrayed on this blog with tender ease, with some kind of cristal transparency and with such wonderful love, that it was addictive, groundbreaking and unforgettable to me.

I found that he is synesthete. An incredible gift that life gave to him, making him capable to see the movements of the wind with rainbow’s colours, to listen to the music of the raindrops pouring into feelings and sensations, and to watch the smell of the grass growing in springtime talking to each other with a happy chit-chat. And this ability makes him capable to portray life in the unique way he does, full of silly notions, deepest lessons and funny memories that only reflect the day by day life he’s living at.

And A Beautiful Hell is the way he found to share with us his magnifique inner world and his way to teach us how unexpected things and silly moments that life is made of, finally touch our hearts and make our very own life worth living. Through his experience with marriage and parentship and friendship, he paints an entire picture of life with bright, sincere, ironic, tender and sharp colours, and elevates everyday life to the state of true Art. Every event of life has a lesson to give an to accept. And he shows us how funny, tender, smart, clever and stupid life can be without a shade of a boring or a heavy structured-mind limitations our blind growing-up process could gave to us once.

In A Beautiful Hell, nothing is saved to his sharpened language, nor to his fine sense of smell: neither his marriage or his children or his own dog (that is always on the couch); but everything is told to us with a warmth, lovely and naive prose. Because no one better than him to protray with fine brush the many facts of life; the succesful stories and the mistakes that lay behind the unexpected; the magnificence that is hidden behind the dayly events of life.

I admire everything about Todd: his maturity, his honesty, his playful wisdom, his inquisitive spirit, his kidness, his sharp tongue…, and even his forgetfulness about commas.

A Beautiful Hell is the first volume of The Waltzing In Predition Chronicles, and is the first volume of memories of Life seen through the eyes of a healthy Northern-American man, without complexs, full of perplexity, smooth beauty and fine humour, that teach to us that this life, in spite of superficial differences that separate us, is a common and wonderful experience to all of us and through which we can learn, laugh and find out the unveiled beauty of the every lived day.

And I also have to say that I love Todd. And that I truly enjoy how he spreads his silver wings to enjoy the fly of the true artists, those that are capable to draw life with the most tender draft of the most brightness stars.

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