¿No es irónico? ¿Cuánta gracia puede tener?

   Quizá mucha, no lo sé. Y sin embargo es lo que hay.

Durante unos segundos miré hacia los lados a la espera de que saliesen payasos, de que comenzase el circo. Pero no apareció nadie, no se movió ni una hoja.

¿No es maravilloso? Saber por fin que eres para mí, tener esa certeza que corta las venas y correr con el ánimo en la boca para decírtelo. Y después de tanto tiempo…

Y llegar y no encontrarte.

¿No es para reír? ¿No es para llorar saber que me he embelesado en mis propios sueños y he llegado tarde?

Tarde para ti.

Que pasen los payasos. Que se rían de mí.

Parece una farsa, una comedia sin sentido. Pero en realidad todo lo tiene.

Me quisiste una vez y yo creí quererte; me distraje con el mundo que brillaba más que tú y tú huiste y nos olvidamos y nos reencontramos de nuevo.

Años pasados y sentimientos escondidos. Y cuando los descubro, corro a buscarte, corro a besarte, corro a amarte. Pero ya no me quieres.

O me quieres pero no me amas.

¿No es absurdo? Pero es cierto.

Que pasen los payasos a reírse de mí. Que yazgo algo inestable, creyendo una cosa, sabiendo otra, amando en soledad.

¿Cómo es posible, después de todo lo que he vivido, que me haya pasado esto?

Lo ignoro…

¿No es para reírse?

Ahora que parezco centrarme, eres tú el que sale volando con unas alas novedosas, preciosas y pequeñas, que te llevarán lejos. Todo lo lejos de mí.

Y yo me quedo aquí. Sin nadie a mi lado. En soledad.

¿No es una comedia? Seguro que sí. Sólo yo creí que me amabas y cuando te lo digo con atropello y balbuciendo tu nombre, me miras y te callas, y dices un nombre que no es el mío y vuelve el silencio.

Que pasen los payasos, que la farsa avanza.

Excusas, cambios de humor, excepciones, vaguedades. A estas alturas de mi vida caer en ese error, pensar en no pensar, creer en el corazón, callar la razón, guiarse por un impulso, cegarse a la realidad, es para reírse.

Que pasen los payasos, que la fiesta ha empezado.

Sin mí.

¿No es irónico? ¿Qué gracia puede tener?

No le encuentro ninguna. Y debe tenerla toda porque ya no tengo quince años y la experiencia que me ha traído hasta aquí parece estar equivocada. Al menos contigo.

Te amo. No puedo negármelo. No puedo negártelo. Y no lo he hecho. Y así estoy, en silencio y soledad.

Y tengo que amarte para dejarte ir. Para que tú seas feliz no debo serlo yo. Y no es tu culpa. Pero tampoco es mía.

¿No es irónico?

Que pasen los payasos, que la farsa acaba de empezar.

Amo. Por fin. Y porque amo, sólo me queda la soledad.

Is not ironic? How fun could it be?

Maybe it has a lot, I do not know. But it is what it is.

For an instant I looked around to watch to come in the Clowns, to the Circus to start. But nothing happened, nothing moved: one heart or one leaf.

Is not wonderful? To know for sure you are the right one for me, having this statement at heart and to run to tell you with my lips in my sleeves. And you waited for so long…

And came and found you were gone.

Isn’t it rich? Is it not to cry out knowing I was lost in my dreams and because of it I was late?

I was late for you.

Send in the Clowns. Let them laugh at me.

It is a Farse, a Comedy, a Tramp. But it has sense, the sense of mistaken.

You loved me once and once I thought I loved you; I get lost in a world that glistened more than yourself, and we forgot ourselves, and we found out ourselves again in the walk of Time.

Years, and hidden feelings, gone by. And when I found out them I ran into you, I ran to kiss you, I ran to love you. But you don’t love me anymore.

Well, you do love me, but not in the way true hearts love each other.

Is not it absurd? But it is crystal clear.

Send in the Clowns to laugh at me. Now that I am instable, believing one thing but knowing another one, loving in Solitude.

How is it possible, after my whole life, to get lost in love again?

I ignore it.

Is it not to laugh at?

Now that I grounded, it’s your turn to fly away with these new, glistening, precious and tiny wings. And you fly away far from me. Far away.

And I stay here. With no one around me. In Solitude. Again.

Is it not a Comedy? It is indeed. Me alone believing in your love, nervous and anxious, telling to you this wonderful news about it and you looking at me, in silence, telling me with your eyes, with your lips, another name that was not mine, and all became Silence again, and my heart stopped.

Please, send in the Clowns. The Farse goes by.

Excuses; changes of heart; little things, vague thoughts. At this time in my career make these mistakes, thinking without thinking, believing in the matters of the heart, blinded the Mind, guided by impulses, to say no to Reality… It is to laugh at indeed.

Send in the Clowns, the party has started.

Without me.

Is it not ironic? How fun could it be?

I don’t find out any reason to laugh, actually. But it must have one reason I can’t find out because I am not fifteen anymore and my experience is telling me I was flawless, at least with you.

I do love you. I can not deny it anymore. Not to me. Not to you. So, I have not. And because of that I am like I am right now, in silence and in solitude.

And I do have to love you to leave you. To leave you to have all the Happiness I am denied to have together. It is not you fault, I know. But neither it is mine.

Is it not ironic?

Send in the Clowns, the Farse is just started.

I do love. At last. I do love. And because I love, now I am surrounded by Solitude and Silence. Again.

   Hubo un instante, hace nada, en que pensé que mi amor podría ser suficiente.

   El amor, amor, que rompe barreras y cree en imposibles y hace lo imposible y logra lo imposible. Menos tú.

   Al menos no el mío, no el mío por ti.

   Sé que me quieres. Como a un cachorro. Con ese cariño absurdo que nace de la inconsciencia, que no significa nada.

   Yo no te quiero así. To te amo con los ojos abiertos y el corazón en la mano. Con el mundo girando sobre tu eje, el orto en tu mirada y el ocaso en tu sonrisa.

   Te amo con esa sensación que hace la vida posible, y los sueños carne y deseos también. Yo siento por ti esa farsa callada que llamamos amor.

   Tú permaneces mientras yo evoluciono. Del sobresalto a la ansiedad, de la ansiedad al sueño, del sueño a la necesidad, de la necesidad a la obsesión por tocarte, por olerte, por abrazarte, por hablarte, por besarte, por llenarte y por vaciarte. Y tú permaneces mientras yo me enciendo y me apago, pasando de la luz a la oscuridad, de la chispa a la ceniza.

   Una farsa es el amor. El amor no correspondido. El amor que sólo es usado y dejado de lado.

   Y ya me ves, a mi edad, enredándome en esta red de quimeras. Mientras tú pareces llevar otro camino, embarcado en otros sueños de los que te despertarás, como yo, de un mazazo.

   Pero eso será cosa tuya. Y esto es cosa mía.

   Menuda farsa el amor, amor, que rompe barreras y cree en imposibles y hace lo imposible y logra lo imposible. Menos tú.

   Y ya me ves a mi edad, enredándome en esta red de quimeras, humo y vacío. Y dolor.

   ¿Y no es una ironía? ¿Dónde están los payasos para amenizar este desastre? ¿Dónde están con sus bromas heridas y festejar así mi corazón desamparado?

   Hubo un instante, hace nada, en que pensé que mi amor podría ser suficiente…

   Pero no ha sido así.

   Y ahora no hay nadie aquí. Nadie. Ni siquiera tú, que eras la razón de mi vida.

   De la farsa de mi vida.

   ¿Dónde está el amor, amor, que tanta maravillas traía?

   No lo sé. Sólo sé que es una farsa. Una farsa que, aún a mis años, engaña.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.