fa161dd06b5b11e3b0330e308ba3951d_8Dime, ¿de verdad existen?

   ¿Esas historias que leemos, las sonrisas, los peligros, los arreglos fallidos, los encuentros finales?

   ¿Existe ese amor increíble que parece irreal, que nace de una mirada y quema todo a su paso, hasta encontrar la felicidad?

   Dime: ¿eso es lo que nos pasa a nosotros?

   Sé que sólo en lo sueños ese amor es real. Pero tú tienes magia en la mirada, que me embarulla los pensares; y en esa voz, que teje embrujos que me obsesionan. Y te has metido en mis  sueños sin permiso y sin ganas de irte. Y me susurras palabras de amor.

   Dime, ¿tú eres un cuento de hadas? ¿Acaso eres un príncipe encantador que me encanta y me desencanta y me deja jadeante pidiendo más?

   ¿Seremos el último renglón, la última frase de una historia que no parece tener final?

   El amor, ese que has hecho nacer en mí, que fluye desbaratando todo a su paso: mi pensar, mis sentidos, mi entero sentimiento, ¿es tan hermoso como parece? ¿Es tan seguro como aseguras? ¿Sabe que no sabe que ama?

   El amor, ese que parecía de cuento, es tan real que casi lo toco con los dedos cuando te abrazo y cuando te respiro y cuando, juntos, rodamos por la hierba mojada llena de risas. De las tuyas y de las mías.

   Dime, ¿es verdad que este amor es real? ¿Que hay un cuento de hadas para nosotros dos y que hoy nos rodea?

   Dime: ¿mi corazón es tuyo y late en mis manos? ¿Mis besos son tuyos y se llenan de tus sueños? ¿Es verdad que habito en tu piel?

   ¡Oh! El amor ideal, ese amor irreal, parecía un sueño… Y sin embargo aquí estás. Juntos, junto a mí, junto a ti. Juntos. Unidos con pegamento de escarcha. Y risas.

   Sólo en sueños creí ser tan feliz. Sólo en sueños imaginé que las caricias fueran tan quemantes y la pasión tan abrasadora. Sólo en lo cuentos de hadas pensaba que la vida se hacía mágica y que cambiaba todo de repente. Hasta que te conocí.

   Sé mi príncipe encantado. Que yo seré la magia que una nuestras manos.

   ¡Oh! Sé mi sueño preciado, que yo seré la noche que nos abrigue y nos encante, el mar en calma que nos arrulle y la hierba que nos sostenga.

   Dime: ¿así es el amor?

   Dime: ¿así es nuestro amor?

  Pues ven, no esperes más, y acércate. Abrazémonos. Besémonos. Amémonos. Escribamos  juntos las líneas de un cuento de hadas lleno de felicidad.

Entre los dos/ Us.

05/10/2013

0ac5eae62c5711e3a55d22000aeb36a0_8   - Siéntate.

   - Me siento.

   …

   - Callas.

   - Hablaría si tuviese ganas.

   …

   - Pero me gusta tu silencio. Así, sentados juntos.

   …

   - ¿Quieres coger mi mano?

   - Sí.

   - ¿Qué notas?

   …

   - Que te amo.

   - Y yo. Amarte es lo mejor que me ha pasado. Nunca nadie me ha hecho sentir lo que tú despiertas en mí. Tus palabras y tus silencios. Y este espacio entre los dos…

   …

   - Te has acercado.

   …

   - Tus besos me saben a hierba.

   - Y a amor.

   Entre los dos.

   c397042c9bc711e29caa22000a1f96f6_7Creo que nos sorprendió a los dos.

   Sí, en medio del lío del día a día no supimos darnos cuenta o quizá no podíamos ver que lo nuestro llegaba a su fin.

   Suena profundo. Suena importante. Y definitivo.

   Si es lo que debe ser, no me opongo. Ya no.

   Luchamos por lo nuestro. Doy fe. Tú a tu estilo. Yo a mi modo. Así como nos encontrábamos en el lecho nos veíamos en la vida: a trompicones y con ganas y a veces hasta con hastío e incluso por comodidad. Pero hasta lo cotidiano cansa.

   No te culpo de nada. ¿Hay a quién culpar? Una vez cae la noche estamos espalda con espalda, nos tocamos aquí y allá y ni siquiera somos lo bastante educados como para decirnos dos palabras, despedirnos con la caída de los párpados o saludarnos con la llegada del alba.

   A veces me detengo para pensar en ti. Y sonrío. Porque mira que hay cosas pequeñas que celebrar. Y alguna más callada que prefiero obviar, pues el dolor sería casi tan grande como la melancolía. Y de ésas tenemos demasiado.

   Y sin embargo te sigo queriendo. A mi manera, ya ves. En medio del fin, puedo decírtelo sin que se me caiga el corazón de la boca. Si es lo que debe ser, este adiós nunca será un hasta luego. No por ahora.

   Te quiero. Y cada sílaba de tu voz y cada centímetro de tu piel y cada uno de tus actos me hablan de lo que tuvimos y se apagó, de lo que vivimos y murió.

   Hoy, si es lo que debe ser, prefiero ser yo quien diga adiós. Hasta otra. Hasta siempre. Si es lo que debe ser, la vida nos ha traído hasta aquí, nos ha vomitado por separado tal como empezamos, pero cargados de recuerdos, gordos de un tiempo que ya ha quedado atrás.

   Lo que debe ser será, amor. Lo que debe ser, será, amor.

   Amor.

   Amor que un día fue. Y que ya no más es. Ni será.

   Adiós.

b8da14b099e811e2af9822000a1f9331_7 Sigue siendo tú.

Desde el día que te fuiste sin decir adiós, esa tarde de tormenta boba. Hasta hoy, que te veo y se me deshace le corazón en la boca.

Parecía imposible, lo sé. Después del orgullo herido, de las razones que desconocemos, de todo el embrollo del corazón humano, ese hechizo que nace de tu pecho sigue envolviéndome, sigue haciéndome sentir.

Tu mirada que me dice tantas cosas que tu boca me niega, todos esos besos que podrías darme, todos los abrazos que una vez se tejieron entre los dos y que ahora parecen disueltos en una intención no dicha y en el temblor de mis brazos.

Ahora sé que siempre seguiré siendo tuyo y que tú sigues siendo lo que fuiste: el centro de mi universo, el motor que pone en marcha mi corazón. Quise luchar contra tu recuerdo; quise olvidarte. Pero no he podido. Porque sigues siendo tú, aquel que me quiso y me dejó, y ése que ha vuelto para poder quedarse entre mi espalda.

Si tan solo me hubieras dicho adiós. Si tan sólo me dijeses cuáles eran tus intenciones, no habría albergado en mi corazón todos los reproches, todas las duda y la esperanza pura del amor.

Nada es más doloroso que la espera estéril.

Porque sigues siendo tú y nos pertenecemos. En la cercanía de una intención, en la lejanía de los cuerpos.

Y sé que nunca más podrá ser. Y de que quizá tú también sientas lo mismo.

Pero hay niños por medio y una promesa que debes renovar cada año… Aunque mi energía eres tú, a pesar de que mi vida y el aire que respiro provenga de ti… Nada hay que hacer.

Tienes tu vida completa lejos de mí, y quizá seas hasta feliz…

Pero cierro los ojos y aún te dibujo hermoso y delicado, y sostenido y fuerte…

Tú eres tú, lo mejor de mi vida, lo más bello y con sentido en este sinsentido del día a día

Sigues sendo tú. Por más que luche para olvidarte. Por más que, lejanos, nos veamos.

Sigues siendo tú, mi hombre y mi sueño.

Kristen Chenoweth. Goodnight My Someone.


   98311dfa995511e2852322000a9e288c_7El pelo sal y pimienta, con los rizos muy cortos, y unas gotas pequeñas de sudor en la frente.

   Los párpados cerrados y las pupilas dormidas. Esas pequeñas arruguitas en la piel morena.

   Esa nariz, esos labios, tan dulces como el primer día, de un rosa pálido, destacando en la piel del rostro como un corazón que late.

   Y los hombros redondeados, desnudos y dulces todavía. Y los brazos enormes, que engarzan garabatos apasionados que todavía arrebatan.

  Y tu pecho enorme, lleno de un vello suave salpicado por algunas hebras grises de tiempo ido.

   Y unas piernas sin fin que corren en pos de los días por venir.

   Duermes. Y yo a tu lado.

   Después de tanto tiempo juntos, aún te veo como el primer día, con la emoción de lo nuevo y el tacto de lo único.

   Fuiste un universo una vez; continúas siendo, para mí, un mar de planetas.

   Y no me cansa verte dormir pues descansamos ambos.

   Te mueves con lentitud, aprendidas las maniobras para no despertarme. Tanto que nos conocemos. Y sonrío.

   Después de tanto tiempo seguimos juntos y la pasión, que no es la misma, y la confianza expandida, están aquí, con nosotros, y pulsan con el ritmo de la vida que vivimos.

   Tú y yo.

   Dulces sueños, amor mío. Te veo con treinta años y te veo ahora, tras el tiempo pasado. Y todo es igual y nada es lo mismo. Ni tú ni yo.

   Si te viese con ojos ajenos vería el paso de la vida en tu rostro precioso, en ese cuerpo que del acero parece hecho ahora de plumas ligeras. Pero te sigo viendo con los ojos del amor que nace día a día, y para mí siempre serás hermoso.

   Descansa, amor mío. Que el mundo sigue girando mientras giramos en esta cama enorme que se nos queda pequeña.

   Busco tu mano y acaricio esos brazos que me abrazan en la inconsciencia, buscando un refugio conocido, un paréntesis de paz.

   Eso soy para ti.

   Y tú para mí.

   La noche pasa. Nosotros también. Otros vivirán una vida similar. Otros nos dejarán de lado y nos olvidarán. Pero tú y yo seguiremos siempre juntos, en este mar de la tranquilidad, hasta que los días se apaguen y la noche se prenda de sol.

   Buenas noches, amor. Una y otra vez. Buenas noches, amor.

   Me escondo entre tu pecho cálido y suspiro.

   Qué felicidad.

   f104f60a89a511e299a722000a9d0ee0_7Nadie me escribe poemas. Ni en la noche estrellada me muestra el camino de sus caricias.

   Nadie me susurra al oído pequeñeces sin importancia. Y nadie se ríe conmigo ni de mí.

   Ningún amor parece contenerme esta noche. Ni una nota escapada, ni un gemido oído ni un dedo curioso por mi espalda.

   Ningún corazón me pertenece esta noche. Ni una mano que me llene de suspiros ni una boca preciosa que musite mi nombre.

   Nadie me ama esta noche. Ni ayer ni mañana. Nadie me quiere a su lado, nadie desea un amor callado que abrace, ni un pañuelo que, atado al cuello, simule millones de besos apasionados.

   Nadie me dedica una canción. Ni una nota secreta.

   Nadie me abraza esta noche. A nadie le pertenezco, a nadie le importo.

   La luna repleta no tiene otro nombre: ni el mío ni el de nadie más. Esta noche. Ni nunca.

   Ningún corazón me pertenece esta noche. Ni el mío, desde que te vi.

Pintado/ Painted.

19/01/2013

b4a1aa765c0711e2a03b22000a1f92d6_7 Azul cobalto teñido de ocre. Bello cielo vestido de acuarela.

El pincel húmedo señala el lugar de los labios, carmín cremoso que se esparce por el lienzo.

Dulce caída de agua, destello que se desvanece como las estrellas al alba.

Siena descarnado, naranja y verde, pelo que cae en cascada líquida como la sangre de una herida. Corazón que late por ti.

Rosa pálido, blanco roto, esculpen mejillas suaves por donde los besos caen como lágrimas hacia el mentón de hielo.

Cierro los ojos y te pinto de memoria. Y cada pincelada es una caricia, una búsqueda de piel y de tactos que me llevan a ti.

Por eso pintarte y dibujarte me emociona: nos une al separarnos, suaviza las distancias y nos hace de carne y hueso.

Así pintado mi amor, aquí y ahora, se hace eterno y se hace verbo y se hace persona y deseo. Y se transforma en ti.

Qué felicidad.

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