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Michael-Buble-Christmas1

   _DSC6761c¿Sabes? He intentado que pasara desapercibido. De verad, me ha costado. Sonreír sin ganas gasta mis energías. Siento que me saca el azúcar, que me deja sin deseo alguno. Y yo ya no tengo muchos.

   ¿Sabes? No quería que nadie lo supiese. Como si se pudiese tapar el sol con un dedo. La tristeza se desborda, chico, y es difícil detenerla. A veces se me dispara por los ojos y lloro. Y me avergüenza porque la gente mita hacia otro lado, como si fuese algo malo, como si tuviese la peste. Y después están los amigos, que se abalanzan con buenas ganas pero pasajeras, como por cumplir.

   No siempre es así, claro, pero como si lo fuese.

   Por eso no quería decirlo: forzar a alguien al cariño es una labor tan infructuosa como arar en la arena. ¡Oh! Lo he intentado, créeme.

   ¿Cómo curar un corazón herido?

   Si lo supiera…

   ¿Cómo hacer que las pupilas dejen de manar y que la tristeza se desdibuje en la boca?

   No lo sé…

   Y no quería que lo supieras, eje de mi vida, causa de mi dolor, motivo de mi sinrazón, causa de mi tristeza. Pero al final he tenido que hacerlo y no me has dicho nada.

   ¿Cómo curar un corazón herido?

   No lo sé…

   Pero tú sí sabes y no has querido. No me has amado ni me has dejado libre. Me saludas y no me abrazas. Y dejas que te bese sin decir nada.

   ¿Cómo hacer que me olvide de ti? ¿Cómo pasar página?

   No lo sé…

   Y ahora que todos se han enterado, me ven con el mundo detenido y se encogen de hombros o me dan palmadas o me dicen que ya se arreglará, como si un clavo sacase a otro clavo y en el corazón, ese corazón noble que se engaña tan fácilmente, no quedase la herida para siempre de un amor rechazado, la cicatriz singular de un dolor enorme que detiene su latido y lo deja vacío y sin ganas de más.

   De más amor.

   La orquesta parece cansada. Lleva tocando casi toda la noche.

   Y qué noche. Templada de estrellas, con la luna tatuándose en tu piel. Y tus ojos entristecidos y pálidos, con el corazón enredado en tus pestañas.

   Casi no nos hemos hablado en toda la velada. Decidimos no decir nada a nuestros amigos para no arruinar el momento, que no es el nuestro (¿cuándo ha sido el nuestro?)

   Pero no podemos ocultarlo, o al menos tú no lo has intentado siquiera.

   Tú y yo, con tanto en común y tanto amor, parece que ni siquiera nos conozcamos. No me ofreciste un sorbo de tu copa y el champán se calentó en la mía. No sé si te diste cuenta, pero los demás nos miraron raro.

   Empleaste monosílabos cada vez que te dirigías a mí. Como si una oración completa significase una rendición en esta batalla absurda en la que nos hemos enfrascado.

   Yo intenté mirarte toda la velada, entre la comida, el alcohol, la música y el aire. Y tú esquivando todos mis movimientos, distrayéndote con esto o aquello, fuese importante o no. Desdeñando mi corazón como nuestra vida en común.

   Hasta que empezó la orquesta a tocar.

   Has bailado toda la noche mirándome con cierto desdén. Y mis pies se morían de ganas de lanzarme a la pista y atraerte a mí. Y mis labios secos de ti y esas ganas locas de abrazarte una vez más, arrebatarte al orgullo y limpiar las heridas que nos hemos hecho y que pareces recordar tan bien.

   Y he sido un tonto. Jugando contigo este juego de malentendidos. Toda la noche perdida entre el silencio, el orgullo herido y la pasión que aún nos consume, lo sé.

   Pero ya no más.

   Es la última melodía, la última canción. Y te he pillado en volandas antes de que pudieras marcharte. Y no te has resistido.

   Siento tu calor, siento tu cuerpo moldeándose con el mío. Y la música es una compañera del amor, lo sé muy bien.

   Siento tu fuerza abrazando a la mía, y tus intenciones con tactos, y tu silencio callado con una sonrisa entre los labios. Y nos miramos mientras la orquesta toca un baile más.

   Y nos acercamos así, lento muy lento, y no nos decimos nada, que ya nos hemos dicho de todo. Y tu corazón y el mío que saltan mecidos por una emoción extraña, olvidada en el patio de atrás, evocada por el baile, arropada por la música…

   Tú y yo, con tanta historia contada y tanta por contar, con amor de ida y vuelta, con almas que se tocan y deseos que se despeñan, nos entendemos tan bien y todo parece tan sencillo cuando estamos juntos, abrazándonos así mientras el mundo se detiene; danzando entre la oscuridad plateada de la luna un baile más…

   Y todo termina y todo parece volver a empezar. Siento que muero… Pero tu boca se acerca a la mía y susurra un instante más… Y me besas, y revivo con tu sabor y me aferro a tus brazos líquidos y respiro de nuevo, atraído por el mundo de tu corazón y el mío, que pareció quedarse atrás.

   Pero ya no.

   Juntos estamos. Una vez más.

Aquí estás, después de todo este tiempo.

Me has llamado balbuciendo palabras, escupiendo intenciones.

No está mal. Nada mal. Pero ya es tarde.

Puedes llorar un río, puedes deshacerte en lágrimas acuosas. Qué más da.

No es venganza. No te quiero para eso.

Ni para nada.

Y ahora llegas pidiendo perdón por haber estado equivocado, por haberme infravalorado, qué se yo.

Te oigo con los ojos abiertos. Porque yo lo recuerdo todo y tú no eres así.

Al menos cuando estábamos juntos.

No eres amante, no eres querendón; eres manipulador y exigente. Y egoísta. Y pendón.

Llora un río, o dos. Arrepiéntete como masa agnóstica. Dime que me quieres y que me extrañas.

Haz lo que quieras.

Que yo construyo puentes sobre tus lágrimas.

Llora un río de perdones, que yo quemaré las barcas que te atraviesan para no verte más.

Llora un río por mí. Ésa es hoy tu desgracia.

   Todo de mí. Te lo has llevado todo.

   Mi corazón, mi sentido, mis sueños, mis suspiros.

   Todo de mí. Te lo has quedado todo.

   ¿Por qué no te has llevados mis recuerdos? ¿Por qué me has dejado el sabor de tus besos, el tacto de tus caricias, el peso de tu cuerpo sobre el mío?

   Toma mis brazos, que no saben abrazar a nadie más.

   Toma mis piernas, que no te atraparán más.

   Te has llevado mi corazón, y ahora queda un hueco que tiene tu nombre tatuado.

   Todo, te has llevado todo de mí.

   Menos mi cuerpo, que yo quería pegado al tuyo. Menos mi locura, que nace por ti.

   Sin ti, ¿qué soy? Una locura sin fundamento, un lío, un garabato.

   Te los has llevado todo, y todo es vacío.

   Yo. Mí. Mío.

   Nada.

   Tú. Tuyo.

   Todo de mí.

   Nada.

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