Sin_t_tulo_1La primera vez no sabemos qué hacer. Se nos revuelve el estómago y en las ideas nos llueve un tornado insuperable.

   Pensamos que merecemos cada mimo que nos dan y que nunca es suficiente. Que el amor es un juego cuyas reglas manejamos bien y que no hay escondrijo que no sepamos ya. De repente, cuando nos llega el amor por vez primera todo parece sencillo y nos abandonamos (porque nos dejamos llevar por ese sentimiento que es como la Naturaleza, revoltosa y eterna) a ese dejarse hacer por el Otro, a ese abandono que es en sí mismo una querencia y una esperanza quebradiza.

   Hasta que todo se acaba. Llega el día en que no amamos más, o nos dejan de querer, y el lío que nace en el corazón nos destroza las entrañas y nos hace temerosos y nos llega tan adentro, que parte el alma por la mitad, congelándola y dejándola a escondidas de cualquier otra oportunidad, de un nuevo futuro.

   No hay futuro en el amor porque, la primera vez, todo es diferente. Y no pensamos y sólo nos llevamos por las tretas del corazón. Y porque no es quien creemos ser, ni el Otro ni nosotros.

   ¿Qué nos hace ser lo que somos? No lo sé. Sólo sé que haberte encontrado en esta segunda vez ha sido un milagro que deseo dure toda la vida.

   Nada me parece más puro que tus ojos acuosos, nada me atrae tanto que la tranquilidad del lecho y el suspiro de tu pecho cuando susurras mi nombre.

   Todo es tan distinto la segunda vez. Derribadas las barreras, con ambos pies firmes en el suelo, cada anhelo es sensato, cada espera tiene un razón de ser que se encuentra dentro de nosotros y no en el Otro que nos acompaña.

   Eso Otro que eres tú.

   La segunda vez llegamos al Hogar. La ilusión es real, grabada a fuego en los anhelos de un corazón que comienza a quererse a sí mismo, a conocerse.

   Y la alegría es pura como el cristal y callada y parlanchina la segunda vez que nos enamoramos.

   Y la búsqueda se enlentece, como las caricias y se llena de razones sin peticiones y de generosidad sin olvidos. Nada parece fácil y todo es sencillo la segunda vez que nos enamoramos.

   Y la dicha brilla sin cegar y la brisa de la esperanza agita nuestro pensamiento con gusto sabido y gozado.

   Desde que te encontré supe que eras para mí. Sin disfraces, sin mentiras. Sin deseos tontos y sin chiquillerías.

  La segunda, mejor que la primera vez, que el amor llama a mi puerta y eres tú, y nadie más, quien ocupa ese lugar.

   El lugar del amor perfecto y que dura por siempre.

Contigo/ With You.

14/04/2013

  2f19c43c961911e2bcaf22000a1fbcb3_7 Contigo el mundo se detiene un instante y sale despedido. Como mi corazón.

   La vida comienza día a día, partiendo de cero y creándolo todo de nuevo.

   Contigo me enfrentaría a todo. No habría presea que se escapara ni premio que no consiguiera porque tu abrazo me esperaría al final de cada jornada y eso es el mejor trofeo de esta vida. Tu aliento y tus brazos.

   Cada vez que me ves, el cielo se abre y caen las estrellas llenas a nuestros pies. Y cojo una entre las manos y te la ofrezco como si fuese mi corazón, y te la comes a bocados como haces con mis labios abiertos por ti.

   Contigo el día se funde con la noche y se confunden las horas, que no saben qué hacer en el reloj. Y el calendario cuenta al revés, de suerte que cada hora es un nuevo encuentro y cada instante ese momento en el que nos miramos a los ojos y supimos que seríamos para siempre uno.

   Tú y yo.

   Contigo no hay aburrimiento posible. Esa boca llena de risa y esos brazos de pasión. Me gusta que tus piernas me sujeten fuerte y me impidan moverme, salvo acercarme a tu rostro y dejar en él, como si tal cosa, miles de besos aparcados en el deseo enorme que me posee cada vez que estoy en tu compañía.

   Tu dulzura, tu solo placer. Todo hace de mí un corazón cálido y un suspiro que espera y un ser entregado a la compañía, alejado de cualquier soledad.

   Contigo no hay pasado que pese. El dolor (¿qué dolor?) está olvidado en el patio de atrás. Tú traes a mi vida un placer arrebatador y una caricia tibia y una voz dulce y un día claro y una noche a pleno pulmón.

   Contigo el mundo es siempre nuevo. Y el amor, un invento maravilloso, que se renueva constantemente en tu corazón y el mío.

   Contigo hay universo y ese universo es la felicidad.

   c397042c9bc711e29caa22000a1f96f6_7Creo que nos sorprendió a los dos.

   Sí, en medio del lío del día a día no supimos darnos cuenta o quizá no podíamos ver que lo nuestro llegaba a su fin.

   Suena profundo. Suena importante. Y definitivo.

   Si es lo que debe ser, no me opongo. Ya no.

   Luchamos por lo nuestro. Doy fe. Tú a tu estilo. Yo a mi modo. Así como nos encontrábamos en el lecho nos veíamos en la vida: a trompicones y con ganas y a veces hasta con hastío e incluso por comodidad. Pero hasta lo cotidiano cansa.

   No te culpo de nada. ¿Hay a quién culpar? Una vez cae la noche estamos espalda con espalda, nos tocamos aquí y allá y ni siquiera somos lo bastante educados como para decirnos dos palabras, despedirnos con la caída de los párpados o saludarnos con la llegada del alba.

   A veces me detengo para pensar en ti. Y sonrío. Porque mira que hay cosas pequeñas que celebrar. Y alguna más callada que prefiero obviar, pues el dolor sería casi tan grande como la melancolía. Y de ésas tenemos demasiado.

   Y sin embargo te sigo queriendo. A mi manera, ya ves. En medio del fin, puedo decírtelo sin que se me caiga el corazón de la boca. Si es lo que debe ser, este adiós nunca será un hasta luego. No por ahora.

   Te quiero. Y cada sílaba de tu voz y cada centímetro de tu piel y cada uno de tus actos me hablan de lo que tuvimos y se apagó, de lo que vivimos y murió.

   Hoy, si es lo que debe ser, prefiero ser yo quien diga adiós. Hasta otra. Hasta siempre. Si es lo que debe ser, la vida nos ha traído hasta aquí, nos ha vomitado por separado tal como empezamos, pero cargados de recuerdos, gordos de un tiempo que ya ha quedado atrás.

   Lo que debe ser será, amor. Lo que debe ser, será, amor.

   Amor.

   Amor que un día fue. Y que ya no más es. Ni será.

   Adiós.

   dcc18cb89bbf11e2968922000a9f38c5_7Puedes encontrarme con los ojos cerrados. Oliéndome en la noche sabrás dónde hallarme.

   Yo puedo oír tu respiración. Y sentir el latido de tu corazón en ese cuello que quisiera besar una y otra vez.

   En mi vida no ha habido nadie como tú. Y sé que nuestro amor está prohibido. Que tienes quien te abrace durante el día, quien te ame a pleno sol. Y aún así las sombras son mías y en ellas tú te diluyes para yacer juntos, cansados y llenos de sudor mágico, olvidándonos del mundo que gira.

   Escondiéndonos de todos, vivimos nuestro amor. Una pasión que se deshace entre los dedos y que cuesta mantener a raya, al menos a mí, cada vez que te veo.

   Y te veo con la frecuencia de un suicida. Porque estás acompañado a todas horas, deseado y ansiado. Y yo, sin emitir ni una palabra, te veo ir y venir sin que me devuelvas una mirada.

   Hasta que, escondiéndonos en la noche, cambiamos la historia y tú me buscas y me deseas y yo me dejo atrapar y me dejo acariciar y dejo que me llenes de ti, magia y deseo, carne y sentidos abiertos.

   Escondiéndonos soy más yo. La noche y la luna, amigas de escondite, visitan nuestro escondrijo y bautizan nuestro amor callado llenándolo de voces. La tuya, la mía, gemidos y lascivia, sensaciones y esperas que quedan atrás.

   Tú tienes una vida y yo otra, a la luz del día. Pero las noches son nuestras. En ellas escapamos de lo que nos agobia y encontramos una paz que es todo corazón, como tus labios en los míos.

   Puedes conmigo, me derrotas cada vez que nos encontramos lejos de la mirada ajena. Sé que me amas. Me lo gritas una y otra vez y me lo demuestras. Y aunque pudiésemos huir para cambiar la historia, el relato de mi piel ya es otro, y sólo tiene tatuado tu nombre, que brilla en la lumbrera del anochecer.

   Te amo, te deseo, te sueño, te mendigo, te poseo. Siendo de alguien más y no sólo de mí. Y siendo sólo mío cada noche, escondiéndonos de todos, menos de lo que sentimos y de lo que somos, amantes fugitivos que sueñan, escondidos, un anhelo que apenas es posible.

   Y con el amanecer te vas dejándome atrás… Y sueño que todo es fácil y que podemos caminar bajo el sol, bajo la lluvia, juntos, delante de todos.

   Mientras ese día llegue, escondiéndonos vivo nuestro amor, y por ahora me es suficiente.

   f104f60a89a511e299a722000a9d0ee0_7Nadie me escribe poemas. Ni en la noche estrellada me muestra el camino de sus caricias.

   Nadie me susurra al oído pequeñeces sin importancia. Y nadie se ríe conmigo ni de mí.

   Ningún amor parece contenerme esta noche. Ni una nota escapada, ni un gemido oído ni un dedo curioso por mi espalda.

   Ningún corazón me pertenece esta noche. Ni una mano que me llene de suspiros ni una boca preciosa que musite mi nombre.

   Nadie me ama esta noche. Ni ayer ni mañana. Nadie me quiere a su lado, nadie desea un amor callado que abrace, ni un pañuelo que, atado al cuello, simule millones de besos apasionados.

   Nadie me dedica una canción. Ni una nota secreta.

   Nadie me abraza esta noche. A nadie le pertenezco, a nadie le importo.

   La luna repleta no tiene otro nombre: ni el mío ni el de nadie más. Esta noche. Ni nunca.

   Ningún corazón me pertenece esta noche. Ni el mío, desde que te vi.

Salud.

26/03/2013

  06c2257a90c311e2979d22000aaa0925_7Hace ya tanto tiempo. Me duelen los ojos al verlo. Los dedos pasan por las páginas amarillentas y los sueños parece que vuelven a tener sentido.

   Qué gracia. Los años han pasado, y este bar está casi igual. El pianista parece el mismo, sólo que ahora tiene nieve en el pelo y cierta rigidez que sólo un oído experto podría identificar, alguna nota disonante, el eco de la voz grave cascada por los años.

   Salud.

   Jugueteo con el hielo de mi bebida. Antes, la última vez que estuve sentado aquí, pensaba en la suerte que tenía, en lo maravilloso que era todo, en las posibilidades del futuro…

   Ahora ya no.

   Salud.

   Y otro trago esperando por ti. El tiempo ya no va ni viene. Aquí estamos casi por casualidad. Nos tropezamos por la calle tras el último adiós, en las puertas de este bar ya muy cerrada la noche. Y otro trago mientras espero por ti.

   La vida es un círculo amargo, como esta bebida y mis recuerdos.

   Los lugares se superponen, como las sensaciones y los recuerdos. Todo parece lo mismo pero no lo ha sido. Ni vivimos juntos ni tuvimos recuerdos en común, no más allá de aquella noche en la que me citaste para decirme adiós.

   Así que no hay síes que recordar, ni siquiera noes, qué más da. Ni risas, ni vida, ni adioses.

   Y sin embargo aquí estoy… ¡Salud! Por la vida que no fue y por el amor que pudo ser y por los recuerdos que pudo haber habido y que no hay.

   Va por ti, que llegas tarde. Y por mí, que ya no me interesa casi nada de tu vida. Lo bueno se hace mejor y lo peor se olvida. Para otros. Pero no para mí. Que olvidé lo que era amar cuando me dejaste aquí, noche cerrada y el bar cerrado, sin apenas respiro.

   Salud por ti. Y por mí. Y por la vida que no tuvimos.

   Llegas tarde. Como siempre.

   Pido otra. Y sigo brindando por las sombras de lo que nunca fue.

   ccb3268c47ab11e2b19422000a1f9bc9_7Ven. Siéntate a mi lado.

   Me gusta tu perfume. Tu piel se suaviza con ese aroma y hace que me tranquilice.

   Ven. Quisiera decirte algo.

   Empieza el invierno y los días son cortos, las noches muy largas, y estamos juntos.

   Te quiero.

   Quiero que sepas que cuido de ti sin rubor, que me gusta preparar el desayuno, disponer la cama para los dos, encender la chimenea y verte echado en el sofá con la tele puesta y tus ronquidos sonoros.

   Allí adonde vaya tú vas conmigo. Allí donde esté, tú me acompañas.

   Quiero seguir compartiendo cada mañana, cada cena, cada hora del día contigo. Quiero que la noche llegue y nos encuentre así, juntos, cada uno en su mundo y en el de los dos.

   Te quiero.

   En soledad te siento cerca; a tu lado sólo hay plenitud.

   Ven. Siéntate aquí, cerca de mí. Así… ¿Te acuerdas?

   Quiero que sepas que nada te hará daño; que te protegeré con mi corazón rabioso y esas ganas locas que tengo de amarte. Quiero que sepas que siempre podrás contar conmigo, no importa el futuro ni las vueltas del destino.

   Nadie verá por mí mal de ti. Nadie sabrá, por mí, mal de ti. Eres demasiado grande, demasiado único, demasiado irreal para poder soñarte. Te lleno de besos como me lleno de goce y los días pasan y el amor crece por tenerte así, junto a mí.

   Ven. Siéntate. Sí, junto a mí. Quisiera decirte algo…

   Ámame igual o ámame diferente. Pero ámame así, juntos y separados, por siempre.

   Es todo lo que te pido.

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