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Pero no sólo el VIH. También el virus de la Hepatitis C (VHC), el virus de la Hepatitis B, y el resto de enfermedades transmitidas por contacto sexual o por drogas por vía intravenosa. Todas las acciones con riesgo disminuyen nuestra capacidad como seres humanos, por más excitantes y adrenalínicas que nos parezcan.

   Ser responsable con la vida, no sólo con el aborto. Ser responsable de la vida de los otros, pues cada vez que nos acercamos a alguien lo hacemos acompañados de todos aquellos con los que hemos convivido íntimamente, aunque fuese sólo un fogonazo de placer.

   Y con la investigación, y con la falta de Salud.

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¿No es hermosa la Tierra, que nos ha dado tanto? ¿Será por eso que la tratamos tan mal? ¿Exactamente como nos tratamos los unos a los otros?

   

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   Me gusta la luz caída, aguda, llena de sombras alargadas y sinuosas de los días de invierno.

   Los colores relucen con un brillo especial; parecen más vivos; más reales. El día transcurre sereno en su brevedad, y el aire es más fino y delgado; casi se puede sentir como el rayo de sol al atardecer, que tiñe de violeta y rosa el horizonte.

   Me gusta la luz del invierno, que se despereza lenta y desaparece tímida a las seis de la tarde. Los días van creciendo lentamente, despertando a la primavera que comienza a prometer en el interior de la tierra, entre las ramas de los árboles.

   La luz del inverno es generosa y suave, a veces caprichosa, pero siempre amable, regalando un poquito de calor y una transmutación de colores y sobras maravillosa. Lejos de la verticalidad del verano y sus ensoñaciones engañosas, la luz de invierno nos revela las coas tal cual son, en su verdadera esencia y con su natural belleza y melancolía. Atrás queda la luz naranja del otoño con su sinfonía de rosas, naranjas y ocres, y aún queda muy por delante la profusión de verdes, el alargamiento de las sombras, la asombrosa belleza de los pétalos abiertos tras la tibia caricia del viento.

   El invierno llega para enseñarnos el ciclo de las cosas que pasan, y que todo pasa cuando las vemos tal cual son, sin disfraces de ningún tipo. No promete nada y lo da todo.

   La luz de invierno llega y pasará, como todo, en este baile eterno que es la Vida.

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