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©HBO

   Documental sobre la vida y la obra de Stephen Sondheim basada en seis de sus mejores canciones, o al menos que resumen mejor su actividad como artista y su pensamiento académico y critico.

   El documental esta primero en Inglés y posteriormente en Español (sobre la mitad de la reproducción). Los derechos de autor obviamente son de James Lapine y de la cadena HBO y del Canal Plus España para su reproducción televisiva.

ElaineStritchWEB

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Chess, The Musical.

02/07/2014

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   Si tú fueras el único hombre en el mundo

   no te diría cosas bonitas.

   Si fueras el último sobre la faz de la tierra,

   no me acercaría para tocarte y abrazarte y sentirte cerca.

   No te hablaría al oído para susurrarte besos perdidos,

   ni escalaría los mares oceánicos por alcanzarte.

   Distraería a la luna para que no nos espiase,

   y le diría al sol que no mojase sus dedos de luz sobre tu piel.

   Si fueras el único hombre en el mundo,

   no malgastaría el tiempo diciendo tu nombre,

   ni haría fundir tu corazón cerca del mío en una coraza sólida.

   Si fueras el único que quedase,

   no rescataría los años para que se fugasen con nosotros,

   ni heredaría la alegría de las flores ni el arrullo del viento.

   Si fueras el único hombre sobre la faz de la tierra,

   no estaría nunca lejos de ti,

   ni te sentiría, ni me importarías.

   Si sólo fueras tú, la tierra seguiría girando

   y nosotros con ella.

   No crearía un Edén sólo para nosotros dos,

   ni en una cama de hierba buscaría tus labios para besarte.

   Si fueras el único hombre en el mundo,

   no dilapidaría las horas restantes viéndote cambiar, y madurar y envejecer.

   Si fueras el único en el mundo, y yo estuviese junto a ti,

   no perdería más el tiempo en cosas sin sentido,

   y sólo me quedaría para amarte, mimarte y desearte.

   Y llenarte de felicidad.

La espera/ Waiting.

11/04/2014

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 © Sergio de Luz

 Esperando la llegada del día. El lento amanecer. El reflejo de tu piel.

   El tiempo pasa, a veces demasiado lento, en esta espera infinita.

   Cierro los ojos y el aroma de tu cuerpo llega hasta mí y es como recrearte en la nada y llegar a tocarte y desearte sin fin.

   La espera es de goma y me envuelve en su arrullo. De bronce, de hierro. Sus dedos me aferran y me inmovilizan.

   Y pienso en ti.

   Tu sonrisa. Tus ojos de arena tostada. El ocaso de tu voz y la caricia firme, que se atenúa dibujando el camino de mi espalda hasta el cuello.

   Y tus besos de sal y de almendra.

   En la espera te dibujo. El deshielo de tu recuerdo apacigua mi sed. Y me vuelve loco.

   Esperando la llegada de la noche el viento se agita. La soledad sonora grita hasta dejarme sordo.

   Y pienso en ti.

   En tus dedos de alambre, en tu torso desnudo, en el reflejo de la luna en el balcón de tu piel.

   El tiempo pasa y me sobrepasa, se hace eternidad en un día y miles de segundos en las pestañas. Y estoy solo. Y me vuelve loco. Y no llegas.

   Intento oír tu voz oscura en el trasiego de la espera eterna. Y me hago de piedra y de salitre y de pan mientras espero.

   Mientras espero que vuelvas a mí.

   La espera es mi esperanza y también mi prisión, mi anhelo y mi castigo. Y me siento inútil y muchas veces también vacío. Mi imaginación se seca, mis latidos se enlentecen. A veces incluso parece que estoy muerto.

   Pero el dolor de tu ausencia me recuerda que sigo aquí, lleno de piel y sangre y ganas y soledades.

   En la espera el amanecer no llega. Y continúo extrañándote.

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