Joaquín Riviera, productores de los mejores espectáculos televisivos venezolanos, si no de toda Latinoamérica hacía de su Cuba natal espíritu y espectáculo.
Nada en él era pequeño: ni el férreo control que ejercía que rayaba en la tiranía, que escondía una perfección única, ni las plumas, las lentejuelas y la eterna música mágica. En España jamás se ha podido ver algo así en toda la historia de la televisión. ¿La razón? Como muchas otras cosas (la ausencia de espacios musicales es el más flagrante de todos) no creo que la sepamos nunca.
Yo conocí a Joaquín Riviera gracias al programa De fiesta con Venevisión, ya en sus períodos de especiales televisivos (era un programa semanal que existía antes de que naciese y que, cuando ya tuve edad para fijar recuerdos, ya no existía como tal), animado por el siempre correcto Gilberto Correa. Pero fue el Miss Venezuela, y sus grandes anuncios navideños, donde Joaquín Riviera se hizo grande, se hizo internacional.
Ni una estrella que se precisase faltó alguna vez a ese magno espectáculo televisivo, lleno de purpurina, piedras falsas, bellezas naturales y retocadas y exceso, puro exceso. La elegancia de Carmen Victoria Pérez era mítica. Se hacían quinielas para saber qué traje luciría para dejar a todos boquiabiertos. Recuerdo que Guy Melliet era de sus diseñadores favoritos.
El Miss Venezuela no sería lo que es sin Osmel Sousa, claro, el llamado zar de la belleza, como de su equipo, dentro de los que destaca actualmente el encantador Harry Levy Altman, sin embargo es espectáculo gracias a Joaquín Riviera, y es clase gracias a Gilberto Correa y Carmen Victoria Pérez, escuela de todos aquellos, belleza y talento, que siguieron sus pasos en etapas posteriores que ya no he podido ver.
Nunca, y eso es lo triste, podremos disfrutar en nuestra televisión española, de un espectáculo a la altura de los ideados por este genio televisivo, a quien le debo mucha de las imágenes que me han acompañado toda mi vida.
Con todo, hasta luego, Joaquín Riviera… A lo grande.
Abrasado/ Burning.
19/04/2013
Amor mío, sólo nombrándote noto que arden mis labios.
Me pides templanza y serena paciencia.
No puedo.
Amor mío, me abraso en tu recuerdo.
Teniéndote lejos como sintiéndote cerca, cada centímetro se llena de calor, me lleva a acariciarte, me impele a besarte.
Tu amor me abrasa, Amor, me consume.
Y qué hermosa consumación.
Pierdo el sueño, sueño despierto. Una hora dura un lustro, y un siglo cada minuto que estoy lejos de ti.
Me falta el aire, siento que el corazón sale de mi pecho con sus latidos.
Cierro los ojos y mi pensamiento te dibuja. Y me afano en tus ojos y me detengo en al línea de tu boca, y el trazo de tu cuello me llena de arrebatos que en vano intento sofocar.
Abrasado de amor.
Amor, amor mío, callado o a voz en grito, nuestros labios en un beso, nuestras manos en una caricia, nuestras pieles y nuestros torsos enroscados en un abrazo que es el infinito y que me llena de estrellas.
Amor sin fin, amor de renuncias, alevosas y tiernas. No hay mayor premio que yacer a tu lado, que sentirte cerca y tenerte una y otra vez, entre las sombras o a plena luz.
Siempre estoy contigo, en la presencia y en la ausencia, ardiendo por ti. Y en esa pasión me consumo, abrasado de amor.
Amor, amor de plenitud, lámpara en la noche, lucero del alba.
Amor de certidumbre. Lejos o cerca; despierto o dormido, me abraso en amores sólo por ti.
Por siempre enamorado, por siempre de ti.
70 años/ 70th Anniversary.
06/04/2013
(Tenemos) Esta noche/ (We’ve Got) Tonight.
03/03/2013
Aquí estamos, después de tanto tiempo.
Ha pasado de todo, creo. Nos despedimos. Nos alejamos el uno del otro. Y no supimos más.
Creo que te casaste, o eso me dijeron. Y que no funcionó.
Eso pasa.
Yo no funcioné con nadie. Así, tal cual. Nunca como contigo.
Y ahora…
Tenemos esta noche para reencontrarnos.
Parece que el tiempo apenas de te ha tocado. Nada de ti ha cambiado. Ni el brillo de tus ojos ni ese encanto tan especial.
La distancia ha hecho que tú seas más tu. Si eso es posible.
Tenemos esta noche para decirnos lo que callamos. Lo que no nos hemos dicho y que el tiempo no ha borrado.
Te toco. Me tocas. Y sonríes. Y se me voltea el cielo lleno de estrellas. Están en tu boca, quiero que lo sepas. Y tengo sed.
¿De qué preocuparse? Sólo es esta noche. Y no hay nadie más.
Tenemos esta noche. Tú y yo solos. ¿Quién quiere un futuro?
Me tocas y te toco. Sé que es tarde y que debemos irnos. Tú por tu lado, yo por el mío.
Pero aquí estamos. Inmóviles. Solos. Juntos. Pegados. Cansados de la vida. Pero con ganas de darnos un beso.
¿Quién quiere un mañana?
Tenemos esta noche para ser lo que fuimos. Para ser mejor de lo que fuimos. Y hasta soñar que lo seremos.
Esta noche. Tú y yo juntos. Otra vez.
Sólo esta noche. Y mañana, ya se verá.







