Abrasado/ Burning.

19/04/2013

   r-CARTA-AMOR-large570Amor mío, sólo nombrándote noto que arden mis labios.

   Me pides templanza y serena paciencia.

   No puedo.

   Amor mío, me abraso en tu recuerdo.

   Teniéndote lejos como sintiéndote cerca, cada centímetro se llena de calor, me lleva a acariciarte, me impele a besarte.

   Tu amor me abrasa, Amor, me consume.

   Y qué hermosa consumación.

  Pierdo el sueño, sueño despierto. Una hora dura un lustro, y un siglo cada minuto que estoy lejos de ti.

   Me falta el aire, siento que el corazón sale de mi pecho con sus latidos.

   Cierro los ojos y mi pensamiento te dibuja. Y me afano en tus ojos y me detengo en al línea de tu boca, y el trazo de tu cuello me llena de arrebatos que en vano intento sofocar.

   Abrasado de amor.

   Amor, amor mío, callado o a voz en grito, nuestros labios en un beso, nuestras manos en una caricia, nuestras pieles y nuestros torsos enroscados en un abrazo que es el infinito y que me llena de estrellas.

   Amor sin fin, amor de renuncias, alevosas y tiernas. No hay mayor premio que yacer a tu lado, que sentirte cerca y tenerte una y otra vez, entre las sombras o a plena luz.

   Siempre estoy contigo, en la presencia y en la ausencia, ardiendo por ti. Y en esa pasión me consumo, abrasado de amor.

   Amor, amor de plenitud, lámpara en la noche, lucero del alba.

   Amor de certidumbre. Lejos o cerca; despierto o dormido, me abraso en amores sólo por ti.

   Por siempre enamorado, por siempre de ti.

   c397042c9bc711e29caa22000a1f96f6_7Creo que nos sorprendió a los dos.

   Sí, en medio del lío del día a día no supimos darnos cuenta o quizá no podíamos ver que lo nuestro llegaba a su fin.

   Suena profundo. Suena importante. Y definitivo.

   Si es lo que debe ser, no me opongo. Ya no.

   Luchamos por lo nuestro. Doy fe. Tú a tu estilo. Yo a mi modo. Así como nos encontrábamos en el lecho nos veíamos en la vida: a trompicones y con ganas y a veces hasta con hastío e incluso por comodidad. Pero hasta lo cotidiano cansa.

   No te culpo de nada. ¿Hay a quién culpar? Una vez cae la noche estamos espalda con espalda, nos tocamos aquí y allá y ni siquiera somos lo bastante educados como para decirnos dos palabras, despedirnos con la caída de los párpados o saludarnos con la llegada del alba.

   A veces me detengo para pensar en ti. Y sonrío. Porque mira que hay cosas pequeñas que celebrar. Y alguna más callada que prefiero obviar, pues el dolor sería casi tan grande como la melancolía. Y de ésas tenemos demasiado.

   Y sin embargo te sigo queriendo. A mi manera, ya ves. En medio del fin, puedo decírtelo sin que se me caiga el corazón de la boca. Si es lo que debe ser, este adiós nunca será un hasta luego. No por ahora.

   Te quiero. Y cada sílaba de tu voz y cada centímetro de tu piel y cada uno de tus actos me hablan de lo que tuvimos y se apagó, de lo que vivimos y murió.

   Hoy, si es lo que debe ser, prefiero ser yo quien diga adiós. Hasta otra. Hasta siempre. Si es lo que debe ser, la vida nos ha traído hasta aquí, nos ha vomitado por separado tal como empezamos, pero cargados de recuerdos, gordos de un tiempo que ya ha quedado atrás.

   Lo que debe ser será, amor. Lo que debe ser, será, amor.

   Amor.

   Amor que un día fue. Y que ya no más es. Ni será.

   Adiós.

   f104f60a89a511e299a722000a9d0ee0_7Nadie me escribe poemas. Ni en la noche estrellada me muestra el camino de sus caricias.

   Nadie me susurra al oído pequeñeces sin importancia. Y nadie se ríe conmigo ni de mí.

   Ningún amor parece contenerme esta noche. Ni una nota escapada, ni un gemido oído ni un dedo curioso por mi espalda.

   Ningún corazón me pertenece esta noche. Ni una mano que me llene de suspiros ni una boca preciosa que musite mi nombre.

   Nadie me ama esta noche. Ni ayer ni mañana. Nadie me quiere a su lado, nadie desea un amor callado que abrace, ni un pañuelo que, atado al cuello, simule millones de besos apasionados.

   Nadie me dedica una canción. Ni una nota secreta.

   Nadie me abraza esta noche. A nadie le pertenezco, a nadie le importo.

   La luna repleta no tiene otro nombre: ni el mío ni el de nadie más. Esta noche. Ni nunca.

   Ningún corazón me pertenece esta noche. Ni el mío, desde que te vi.

Salud.

26/03/2013

  06c2257a90c311e2979d22000aaa0925_7Hace ya tanto tiempo. Me duelen los ojos al verlo. Los dedos pasan por las páginas amarillentas y los sueños parece que vuelven a tener sentido.

   Qué gracia. Los años han pasado, y este bar está casi igual. El pianista parece el mismo, sólo que ahora tiene nieve en el pelo y cierta rigidez que sólo un oído experto podría identificar, alguna nota disonante, el eco de la voz grave cascada por los años.

   Salud.

   Jugueteo con el hielo de mi bebida. Antes, la última vez que estuve sentado aquí, pensaba en la suerte que tenía, en lo maravilloso que era todo, en las posibilidades del futuro…

   Ahora ya no.

   Salud.

   Y otro trago esperando por ti. El tiempo ya no va ni viene. Aquí estamos casi por casualidad. Nos tropezamos por la calle tras el último adiós, en las puertas de este bar ya muy cerrada la noche. Y otro trago mientras espero por ti.

   La vida es un círculo amargo, como esta bebida y mis recuerdos.

   Los lugares se superponen, como las sensaciones y los recuerdos. Todo parece lo mismo pero no lo ha sido. Ni vivimos juntos ni tuvimos recuerdos en común, no más allá de aquella noche en la que me citaste para decirme adiós.

   Así que no hay síes que recordar, ni siquiera noes, qué más da. Ni risas, ni vida, ni adioses.

   Y sin embargo aquí estoy… ¡Salud! Por la vida que no fue y por el amor que pudo ser y por los recuerdos que pudo haber habido y que no hay.

   Va por ti, que llegas tarde. Y por mí, que ya no me interesa casi nada de tu vida. Lo bueno se hace mejor y lo peor se olvida. Para otros. Pero no para mí. Que olvidé lo que era amar cuando me dejaste aquí, noche cerrada y el bar cerrado, sin apenas respiro.

   Salud por ti. Y por mí. Y por la vida que no tuvimos.

   Llegas tarde. Como siempre.

   Pido otra. Y sigo brindando por las sombras de lo que nunca fue.

232a3602787811e2943422000a9f3095_7   Todo estaba oscuro. Me había acostumbrado al frío. Mis brazos apenas se movían, y mis piernas, congeladas, ya no las sentía.

   El pecho ascendiendo con lentitud, como pidiendo permiso. Y el corazón sin latido. Apenas notaba la sangre en mis arterias y calor en los dedos.

  Hasta que apareciste tú.

  Y la felicidad me llegó de repente como una ola de calor.

   Y la sonrisa floreció en mi rostro. Y la respiración que parecía de plomo se volvió de seda y de caricias.

   De repente me sentí vivo. Y gracias a ti.

   Gracias a ti, así de repente, algo nuevo empezó.

   Amor.

   1d867fe84dea11e28e2022000a1cdd10_7Lo intento. Mi cabeza me dice no, pero mi corazón me dice ve.

   Y voy. Y pienso en ti. Una y otra vez. Con esa intensidad de lo obsesivo. Y ese sentimiento enorme que apenas duró un suspiro me llena otra vez y se me derraman las sonrisas y el pecho se llena de mariposas al revivir las caricias que nos dimos y los besos que no nos negamos. Y el adiós que nos dijimos.

   Perdona a mi corazón, ese tonto sinrazón. Todavía late por ti y aún suspira por ti como si fueses importante en la vida, como una vez lo fuiste. Antes de que me dijeras que no. Antes de que la efímera pasión se disipase y el eterno amor se enfriase en una sorda mueca.

   Y son mis sueños que se resisten a tu ausencia. Mi mente me dice no, pero el corazón va a su aire, qué le vamos a hacer. Así que perdónalo si me hace llamarte a veces, si anhela todavía oír tu voz o sentir el lento planeo de tu aliento sobre mi cuello.

   No quieres saber nada de mí, y créeme que lo entiendo. Pero quién se lo dice al corazón rabioso, que va por libre; quién se lo explica a mi piel, que extraña tu vecindad y el peso de tu cuerpo en el lecho. Los sueños que se tejen arrebatados por la pasión y un fin de semana maravilloso cuyos restos son cenizas con las que aún escribo tu nombre.

   Todavía.

   Así que perdona a mis sueños que siguen enredándote y perdona a mi corazón que sigue amándote todavía, en la locura de este presente que quiere negar y no puede, y en este mar de ansiedad en el que nado desde el día que me dijiste adiós.

   Perdona a mi corazón que aún te ama y no sabe qué hacer más que llorar por ti.

   Todavía.

   076c37e063be11e2a52022000a1f9e5e_7Si me amas, dímelo.

   Si me amas, bésame.

   Si me amas, tómame de la mano.

   No me dejes así, pendiente de ti. No me hables como a las sombras, como a una pared.

   Si me amas, susúrralo.

   Si me amas, abrázame.

   Si me amas, toma mi vida.

   No hagas lo que no desees, no me dejes de lado, no me ignores.

   Llámame. Háblame. No te escondas en el silencio ni detrás de la luna. Quédate conmigo y vivamos juntos este amor.

   Amor grande porque nos envuelve a los dos. Cariño enorme que va de allá hacia aquí y sigue hacia arriba, hasta más allá del horizonte.

   Si me amas, seamos amantes. Si me amas, seamos quienes somos, sin vergüenzas.

   Bésame suave como el vuelo de un pájaro, bajito y tierno. Y cántame y dibuja un corazón latiendo: el tuyo y el mío.

   Si me amas, ven aquí. Cerca de mí. Y déjame decirte, así muy bajito, cerca de tu oído, que te amo.

   A ti.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.